jueves 19  de  enero 2023
CUBA

Cubanos sobreviven, mientras hacen colas de varias horas para comprar pan

En Cuba el pan es sustituto de muchos alimentos para sobrevivir el hambre, y aun así es difícil de obtener

Diario las Américas | IVÁN GARCÍA
Por IVÁN GARCÍA

ESPECIAL
@DesdeLaHabana

LA HABANA.- En algún momento del verano pasado, en Cuba, recordó Félix, carpintero jubilado de 72 años, estuvo seis horas en una cola para comprar un pan y cuatro panecillos con un leve sabor a ajo.

“Normalmente el tiempo que estoy en la cola del pan es de tres a cuatro horas. Pero hay días que marco a las 6 de la mañana y llegó a mi casa pasada la 1 de la tarde. Es una tragedia. Cuando sacan el pan, la molotera que se forma es de ampanga. Y las broncas son habituales. De la calidad del pan ni te cuento: horrible, ni en Ucrania, que está en guerra, seguro no comen un pan tan malo y desabrido como el nuestro. Tratamos de estirar el pan, que nos dure tres o cuatro días. Pero es imposible", señaló.

"Vivo con mi esposa, mi hija divorciada y dos nietos. El pan de la libreta lo dejamos para las meriendas en la escuela. El pan de molde lo picamos en rebanadas para tostar y comer por la tarde. Como el arroz no alcanza, y una libra de frijoles negros cuesta entre 170 y 200 pesos (de 6.8 a 8 dólares al cambio oficial, comemos pan con tomate. La necesidad obliga a tener que hacer cola para el pan tres o cuatro veces por semana. El pan se ha convertido en sustituto de la carne. Hace unos meses, daban dos panes de molde por persona y cuatro de ajo o cinco de gloria (dulce). Pero ahora lo han reducido a un pan de molde y dos medianos de ajo. Cada vez elaboran el pan más pequeño y desabrido. Si no lo guardas en el refrigerador se te pone verde. Cuando lo picas se desmorona y siempre está acido. Pero no hay otra cosa que comer”, se quejó Félix.

La prensa estatal ha publicado varios reportajes criticando la pésima elaboración del pan y los elevados precios en los negocios privados. “Pero esas quejas caen en saco roto”, afirmó Teresa, maestra de primaria.

“Cada vez el pan es más malo y caro. Si quieres comer pan sin hacer cola, en los puestos particulares de venta tienes que pagar 180 o 200 pesos (de 7.2 a 8 dólares) por una bolsa con seis o siete panecitos, tan chiquitos que parecen pan de bocaditos para cumpleaños. Un pan de molde cuesta entre 350 y 450 pesos (de 14 a 18 dólares). Y un paquete de galletas 240 o 260 pesos (de 9.60 a 10.40 dólares). Suma luego más dinero para comprar mortadela o queso fundido y no tener que comerte el pan sin nada. Es una falta de respeto”, amplió.

El pan siempre fue importante en la dieta de los cubanos. Olegario, pensionado de 83 años, djoe: "He vivido lo suficiente y te aseguro que solo durante el Período Especial y ahora en la ‘situación coyuntural’ de Díaz-Canel, comer pan se ha convertido en un lujo. Ya apenas se vende el pan de corteza dura que hasta no hace mucho por 15 chavitos (centavos de dólar), en cualquier panadería podías comprar la barra de una libra”.

“Antes de 1959 (cuando comenzó la dictadura de Fidel Castro), un pan con bistec de res, cebollas y papitas fritas costaba 15 centavos de peso, que era la moneda nacional y tenía el mismo valor del dólar. Después que llegó Fidel desapareció el pan con bistec, pero todavía podías comer, a precios módicos, un pan con frita o una minuta de pescado, que no tenía la misma calidad, pero te mataba el hambre. Sin contar que vendían frituras de maíz, pan con tortilla o con croquetas de 'averigua' (harina de trigo sazonada). Las carnes, sean de res, puerco o carnero, los pescados de calidad y los mariscos son alimentos prohibitivos para la inmensa mayoría de los cubanos, como si fuéramos vegetarianos o veganos. La única proteína es el pollo, cuando te toca por la libreta, los cinco huevos que venden per cápita y media libra de picadillo con soya y sabor repugnante. Para comer decentemente hay que tener dólares”, señaló Olegario.

Melissa, nutricionista, considera que las carencias han provocado que el régimen introduzca sucedáneos como "el café mezclado con chicharos, masa cárnica, productos lácteos de dudosa elaboración y extender la harina de trigo para confeccionar el pan con harina de yuca, boniato o calabaza. La mayoría de los platos que cocinaban nuestros padres y abuelos ya no se elaboran en Cuba. Es un recuerdo lejano en la memoria de los más viejos. Si quieres tomar café auténtico, tomarte un vaso de leche o comerte un buen pan con jamón y queso, tienes que tener divisas o familiares en el extranjero".

“Un alto segmento de cubanos ni siquiera desayuna y hacen una sola comida al día. Las pizzas y los sándwiches, que eran el almuerzo de muchos estudiantes y trabajadores, actualmente tienen precios inaccesibles. Hace cinco años, una pizza costaba 10 pesos, ahora la más barata no baja de 70 u 80 pesos. La inflación y los altos precios de las frutas y vegetales provocan que la gente apenas lo consuma. Esa pésima dieta alimenticia está impactando en la longevidad. Según un estudio médico, en los tres últimos años el promedio de vida de las mujeres ha caído de 81 años a 76 y los hombres de 77 años a 71. Esa mala alimentación afecta en el desarrollo físico y mental de niños y adolescentes. La carencia de nutrientes, bajo consumo de proteínas, en particular de carnes rojas y de pescados, y que muchos niños no estén tomando leche de calidad, impactará en su somatotipo en un futuro cercano, en especial en los hijos de familias pobres y con bajos ingresos. Comer frutas, verduras y cereales, tener una alimentación sana, está al alcance de muy pocos en Cuba. Ni siquiera hay suficiente pan”, concluyó la nutricionista.

En una panadería del municipio Diez de Octubre, al sur de La Habana, Josuán, maestro panadero, explicó “que el plan diario es elaborar pan para dos mil consumidores. La mala calidad del pan depende de muchos factores”. Y enumera tres causas: “Una, la harina que recibimos es pésima. Dos, los extensores (harina de yuca u otra para alargar la harina de trigo) afectan la buena elaboración. Tres, la levadura que dan para trabajar es malísima, no permite que crezca la masa. Y el poco aceite. los panaderos lo venden o se lo llevan para sus casas”.

Segú Josuán, trabajar en una panadería es muy rentable. “Aquí llegan muchachos que dejan la escuela o la universidad porque se gana más dinero siendo panadero que profesional. En un día te puedes buscar más de mil pesos vendiendo bolsas de panes. El pan siempre ha sido fundamental, pero ahora más que nunca, porque a la gente no le alcanza el arroz para comer el mes entero. La crisis económica y la inflación es muy mala para el pueblo, no para nosotros los panaderos, que ganamos bastante dinero lucrando con la necesidad”.

El contexto actual en Cuba es muy complejo. La economía apenas crece. La Isla ocupa el tercer lugar en tasa de inflación detrás de Zimbawe y Venezuela. Y el desabastecimiento es generalizado. Félix, el carpintero jubilado, intentó adquirir harina en el mercado informal y elaborar el pan en su casa.

“Desistí. La libra de harina la venden en 180 y 200 pesos”. Optó por seguir haciendo colas de varias horas para comprar el pan.

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