martes 3  de  marzo 2026
INFORME/ONU

Cuerpos de seguridad usan "casas clandestinas de tortura"

Los gritos de las víctimas durante la tortura eran disimulados con música y programas de televisión a alto volúmen, o el ruido de aparatos electrodomésticos

CARACAS.- Los informes de la Misión Internacional Independiente de Determinación de Hechos sobre Venezuela de la ONU determinó la existencia de centros clandestinos de detención en Caracas, los cuales operan desde al menos hace una década, ahí son llevados los detenidos, especialmente opositores al régimen para ser sometidos a crueles torturas durantes días.

Un artículo del portal de investigación periodística Armando.info reseño que fue a partir de 2018 cuando se acentuó el uso de estas "casas clandestinas de tortura", lo que coincide con la práctica de las "desapariciones forzadas" y de la persecución a oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

La Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) es el organismo señalado, principalmente, de acometer estas prácticas, aunque también se mencionan al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y a la Fuerza de Acciones Especiales (FAES, adscrita a la Policía Nacional Bolivariana).

La información se obtuvo de 14 testimonios de víctimas y familiares de víctimas de detenciones irregulares practicadas por estos organismos de seguridad del Estado venezolano. Dichas detenciones tienen un patrón en común y es que las víctimas son sometidas inicialmente a un periodo de "desaparición forzosa" por periodos que van desde 24 horas o semanas durante el cual son sometidos a torturas, tratos inhumanos, crueles y degradantes.

En el más reciente informe de la Misión de Determinación de Hechos de la ONU se reseña la cantidad de 17 de estas "casas clandestinas" en varios sectores de Caracas y en las afueras.

Las víctimas cuentan que fueron abordados por personas que decían ser agentes pero no mostraban ninguna identificación y se presentaban con un alias. Luego, eran trasladados a estos lugares con la cara tapada para que no pudiesen identificar el lugar ni a los funcionarios.

Estos centros clandestinos están ubicados en zonas urbanas, aseguran las víctimas. Algunos contaron que mientras estaban recluidos podían escuchar el ruido de la calle, voces de personas y la actividad cotidiana. Un antiguo agente de la extinta Policía Metropolitana de Caracas, Gilberto Martínez Daza, que fue detenido en 2018 y llevado a uno de estos centros, contó que en su interior "los gritos son desesperantes".

Los gritos de las víctimas eran disimulados con música y programas de televisión a alto volúmen, o el ruido de aparatos electrodomésticos.

Oswaldo García Padilla, hijo del coronel retirado y preso político, Oswaldo García Palomo, fue sometido a desaparición forzada en febrero de 2018. Lo llevaron a una casa en una zona residencial del este de Caracas, donde estuvo cuatro días encapuchado y fue sometido a golpizas y asfixia con gases lacrimógenos. Además, le aplicaron tortura psicológica, lo amenazaban con violar a sus hermanas, madre y novia.

"Cuando ellos me golpeaban y torturaban prendían una licuadora, le subían el volumen al televisor, y tú sabías que por ahí venía la cosa", relató.

Según afirmó un antiguo funcionario de la Dgcim, quien actualmente es preso político, el objetivo de esas casas es "trabajar bajo coacción a la víctima" para obtener información.

Actualmente, algunos de esos sitios han sido convertidos en sedes semioficiales de la Dgcim y son reconocidas como tal por la comunidad donde están ubicadas.

FUENTE: Con información de Armando.info

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