martes 20  de  febrero 2024
Esequibo

De la independencia de Angola a la entrega del Esequibo (II)

El comunismo estaba penetrando con fuerza con el apoyo de la URSS y China, y Castro vio en ello no solo su futuro, sino también el de la pequeña isla cubana, con una visión más atrevida, global y poderosa

Por NELSON BOCARANDA

ESPECIAL /- En agradecimiento al apoyo de Guyana en la Guerra de Angola, Fidel Castro le garantizó su apoyo en el diferendo que tenía Guyana con Venezuela. Años después le haría la petición al propio Hugo Chávez de que fuera diluyendo el tema Esequibo cuanto antes pudiera

Los miles de soldados y combatientes cubanos que intervinieron en la guerra angoleña viajaban con una parada de ida y otra de vuelta en Guyana, donde el presidente Forbes Burnham (1964/1985) les ofrecía comida, descanso, ejercicios, y más preparación bélica.

La hazaña de Fidel

¿Qué fue la llamada Operación Carlota? Esta supuso la participación cubana en la Guerra civil angoleña, en la que combatió también contra tropas de Zaire (actual República Democrática del Congo), dos ejércitos armados, financiados y asesorados por EEUU y tropas del ejército de la Unión Sudafricana, entonces dominada por el gobierno del Apartheid. El contingente militar cubano llegó a tener unos 300.000 hombres bajo las armas en los 16 años de apoyo militar, y unos 1.000 tanques. Algo inédito en otras partes del mundo.

El comunismo estaba penetrando con fuerza en esos países con el apoyo de la URSS y China. Y Castro vio en ello no solo su futuro, sino también el de la pequeña isla cubana con una visión más atrevida, global y poderosa.

Hoy día pocos se acuerdan de los vástagos de esa operación pues los medios globales –y más preciso los de Sudamérica– no estaban suficientemente desarrollados para cubrir los avatares de una operación tan bien operada, pero que, “en principio”, no afectaba sus naciones y por ende no había que “gastar pólvora en zamuros”.

Cerca de 450.000 cubanos, entre médicos, maestros, ingenieros y soldados, sirvieron en Angola durante los 16 años que duró la operación. La presencia de Cuba contribuyó a la victoria del gobierno unipartidista del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) y por ende a la independencia de Angola, y por extendido a la independencia de Namibia.

En total, 2.655 cubanos perecieron en el conflicto, según cifras del gobierno cubano, cuyos restos fueron repatriados y enterrados en sus lugares de origen en Cuba, una vez finalizada la operación. La colaboración cubana con Angola prácticamente ha desaparecido, limitándose a cooperación universitaria y otros programas de ayuda social.

Soldados cubanos

En 1965 el Che Guevara, durante su aventura congoleña, estableció los primeros contactos con el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) y con su líder António Agostinho Neto, que entonces luchaba contra Portugal por la independencia del país y había participado en la Conferencia Tricontinental de La Habana (en enero de 1966 el pueblo de Cuba albergó la llamada “TRICONTINENTAL”, una conferencia de movimientos revolucionarios de África, Asia y América Latina).

El objetivo de la reunión quedó establecido desde el primer día: “luchar contra la dominación colonial e imperialista y defender el derecho a la independencia de sus pueblos”.

Bien lo señalaba el asistente de un alto jefe comunista: “La declaración final fue redactada en un tono de ‘lírico triunfalismo’ y aprobada por los más de 500 delegados que asistieron. Proclamaban que los pueblos de los 3 continentes, decididos a barrer todos los obstáculos de su camino y a luchar indoblegablemente por una nueva Asia, una nueva África y una nueva América Latina, emancipadas definitivamente del imperialismo, el colonialismo y el neocolonialismo, se juntarán en apretado haz hasta obtener la victoria total y definitiva”.

Fue Fidel Castro quien cerró el encuentro con un maratónico discurso de cuatro horas (comenzaba allí lo que fue luego su costumbre de hablar por hasta 8 horas desde La Habana para el mundo que lo seguía en las llamadas radios de Onda Corta).

En ese cierre estaban presentes Salvador Allende, entonces senador de la República de Chile; Amilcar Cabral, secretario general del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde; Luis Augusto Turcios Lima del Movimiento Revolucionario 13 de noviembre de Guatemala; Pedro Medina León, de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) de Venezuela; Rodney Arismendi, secretario general del Partido Comunista de Uruguay y John William Cooke, exdiputado del Partido Justicialista de Argentina y principal ideólogo de la izquierda peronista.

En fin, aquí se vislumbraba desde esa primera reunión lo que serían después los años más duros de las diferentes resistencias armadas (algunas hasta terroristas, como la que apreciamos en Venezuela con aquella invasión cubana fallida en Machurucuto) en varios países allí representados.

El 25 de abril de 1974 se produjo la Revolución de los Claveles en Portugal y una de sus consecuencias fue la independencia de sus colonias, entre ellas Angola. Tras la independencia se abrió una guerra civil en parte provocada por el apoyo del gobierno de Portugal al movimiento MPLA y el patrocinio de EEUU, Zaire y Sudáfrica a los movimientos contrarios (FNLA y UNITA).

En octubre de 1975, anticipándose a la fecha prevista para la descolonización, el ejército sudafricano ocupa Cunene, al sur, a la vez que fuerzas de Zaire junto con grupos armados, y apoyados por Zambia, entran al país por el norte y avanzan hacia su capital, Luanda.

Los principales grupos armados enfrentados al Movimiento Popular para la Liberación de Angola, la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) dirigida por Jonas Savimbi y el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA) de Holden Roberto son armados y apoyados económicamente por los EE. UU., Francia y China principalmente. Para hacerles frente, el MPLA solicita ayuda militar a la Unión Soviética y Cuba.

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