El indígena Yaku Pérez, de 54 años, busca por segunda vez consecutiva hacerse con la presidencia de Ecuador, sin el respaldo del partido que lo acompañó cuando casi deja fuera del balotaje al presidente Guillermo Lasso en 2021.
El indígena Yaku Pérez, de 54 años, busca por segunda vez consecutiva hacerse con la presidencia de Ecuador, sin el respaldo del partido que lo acompañó cuando casi deja fuera del balotaje al presidente Guillermo Lasso en 2021.
Amparado por su firme oposición a la explotación minera y petrolera, el ambientalista y defensor de los derechos indígenas espera conquistar el Palacio de Carondelet para culminar el período de Lasso, quien invocó al decreto de "muerte cruzada" establecido en la Constitución para disolver el Congreso y adelantar las elecciones generales, previstas para el 2025.
Este segundo intento presidencial lo hace alejado del movimiento indígena Pachakutik, que lo llevó a la prefectura de Azuay, al sur del país, y luego lo respaldó en su carrera a la presidencia en 2021. De Pachakutik se desligó luego de que se aliara con el oficialismo, tras la llegada de Lasso, para meses después crear su propio movimiento, Somos Agua.
"Los propios conflictos internos entre las organizaciones que le apoyan no permitieron que su candidatura creciera lo suficiente", dijo a DIARIO LAS AMÉRICAS la consultora política y especialista en opinión pública María Corina Roldán, gerente general de la firma Battleground Solutions.
Aunque un grupo mayoritario de Pachakutik le dio su apoyo para estos comicios, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), el movimiento de pueblos indígenas más grande e influyente de Ecuador, no respaldó su candidatura.
Antes del asesinato del candidato Fernando Villavicencio, ocurrido el 9 de agosto, se ubicaba entre el segundo y cuarto lugar de las encuestas con una intención del voto de entre 7,7% y 14,42%, según la empresa encuestadora.
La campaña del candidato de la alianza Claro que se puede, conformada por las corrientes izquierdistas Partido Socialista, Unidad Popular, Democracia Sí y su propio partido, estuvo orientada a las clases menos favorecidas de la zona rural andina, de mayoría indígena, donde sus propuestas ambientalistas y economía sustentable, a favor de la vida, la salud y la educación, han calado bien.
"Siempre ha sido una persona que ha aspirado a la presidencia, que tiene posicionamiento y es reconocido. Los grupos que realmente quieren a Yaku están muy relacionados a las minorías y esto es algo muy importante en política porque las minorías son las que montan presidentes", mencionó.
Tras el asesinato de Villavicencio, Pérez asumió un rol más protagónico al llamar a sus contrincantes a un encuentro extraordinario que culminó con la firma del "Acuerdo por la seguridad y la paz social del Ecuador", que los compromete a garantizar la gobernanza e impulsar iniciativas que brinden seguridad al pueblo.
Pese a su ideología de izquierda, el dirigente indígena se vende como una alternativa a la derecha y al correísmo, al que se ha opuesto desde los gobiernos del expresidente Rafael Correa, del cual fue prisionero por su participación en las protestas antigubernamentales de 2015.
En 2019, también encabezó el levantamiento indígena en contra del aumento de la gasolina, que paralizó al país durante el mes de octubre y que dejó al menos 11 fallecidos, 1.340 heridos y 1.192 detenidos, según cifras de la Defensoría del Pueblo.
Junto a su dupla, Nory Pinela, va por las listas 2-17-20, con un plan de gobierno "ecosocial", que prevé la lucha contra la corrupción, una transición energética, inclusión y justicia social. El programa está enfocado en cuatro ejes fundamentales de "seguridad":
En materia de seguridad, Pérez plantea crear una comisión contra la corrupción y la impunidad, en lo que sería un gobierno equilibrado entre la "mano dura" y la "mano abierta", que reprima el crimen, invierta en educación y genere fuentes de empleo para prevenir los delitos. Espera crear 500.000 nuevos empleos al invertir en la rehabilitación de obra pública vial, educativa y de salubridad.
Igualmente, el candidato promete reducir la tasa de interés para emprendedoras y reducir las jornadas laborables. Mientras en lo social, brindará atención primaria a los sectores vulnerables y construirá centros de sanación ancestral y holística.
Pérez obtuvo el título de doctor en Jurisprudencia y de abogado en la Universidad Católica de Cuenca. Además, posee una especialidad en derecho penal y justicia indígena de la Universidad Regional Autónoma de Los Andes, un diploma superior en gestión de cuencas hidrográficas y población de la Universidad de Cuenca y un máster en derecho penal y criminología de la Universidad Regional Autónoma de Los Andes.
El candidato se ha dedicado a la protección de los recursos naturales desde 1994, cuando ingresó a la Unión de Sistemas Comunitarios de Agua del Azuay y la Federación de Organizaciones Indígenas y Campesinas. Fue concejal de Cuenca en 1996, presidente de la ECUARUNARI en 2013 y prefecto de Azuay en 2019.
Su gestión estuvo enfocada en el ámbito ambiental, al promover la consulta popular en contra de la minería en la provincia, la reforestación con especies nativas, la eliminación gradual de las bolsas de plástico y el uso de bicicleta como medio de transporte.
