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@eleonorabruzual

Cuando los venezolanos lean esta columna y los que con nosotros viven en esta tierra devastada, estaremos a tan solo tres días de ese 1° de septiembre que podemos hacerlo histórico.

El liderazgo opositor lo ha definido como La toma de Caracas, y convocan a todos los habitantes de Venezuela que amamos la democracia y defendemos nuestro derecho a combatir una abyecta tiranía, a ir a la capital. Conociendo la mala índole de los que integran esa tiranía roja que nos oprime desde hace más de 17 años y ha ido desmantelando el Estado, sus instituciones y los derechos que tenemos los ciudadanos, les comparto mi percepción de ese punto de la convocatoria, ya que no podemos ni engañarnos ni olvidar la ruindad que los caracteriza y que les llevará a impedir la llegada de cientos de miles. Por tanto y considerando que en Caracas hay suficiente gente para que Maduro y su banda tiemblen, más que la toma de nuestra capital, debemos plantearnos la toma de cada pueblo y ciudad de la geografía venezolana y hacer de cada plaza y cada calle ¡Caracas!

Porque bien retando a la Peste roja y pudiendo llegar a Caracas y a cualquiera de los siete puntos de concentración que se han definido y que estarán en el Unicentro El Marqués, el Distribuidor Santa Fe, las urbanizaciones Caurimare y Santa Mónica, la Avenida O´Higgins de El Paraíso, la Plaza Venezuela y el Parque Cristal de la Av. Francisco de Miranda, o quedándose en sus ciudades y poblados y como les digo antes, haciendo de ellas bastiones de resistencia y protesta, lo importante es tomar la calle, acción que hace temblar a las sanguijuelas chastrochavistas. Desechar de una vez por todas, la pasividad, unirnos en una decisión libertaria que no es otra que hacer de la calle –cualquiera sea y dónde sea- arena de lucha este próximo 1° de septiembre.

Y como ya conocen mis respetados lectores de mi memoriosa condición, voy a traer aquí lo que dije el mes de febrero de 2004 con relación a la recolección de firmas para aquel referéndum revocatorio presidencial, que el 15 de agosto de ese mismo año tendría como razón decidir la permanencia de Hugo Chávez en la jefatura del Estado. De eso han transcurrido más de 12 años y bien podemos ver que es una historia que se repite. Decía en uno de mis editoriales de Radio Mambí de Miami –y cito textual-: “Para los que aún abrigaban ilusas esperanzas sobre la posibilidad de que ese Consejo Nacional Electoral, secuestrado, comprado y envilecido por un régimen brutal, pudiese dar una salida digna a la crisis venezolana, se quedaron esperando… Quizá ya, a nadie con dos dedos de frente se le pueda ocurrir pensar que un Battaglini, un Jorge Rodríguez el psiquiatra enfermo de odios, patológicamente obsesionado con cobrarle al país sus carencias y frustraciones y el indigno Francisco Carrasquero ese que ahora sin duda se ha ganado un puesto de importancia en la galería de ratas traidoras a su pueblo, a su país y a su propia condición humana, podrán defender el derecho constitucional de nosotros los venezolanos”.

Dos funcionarios oficialistas disfrazados de “imparciales” jueces electorales, Óscar Battaglini para la época Director Principal del Consejo Nacional Electoral (CNE) y Francisco Carrasquero, presidente del ente electoral, hoy no están, pero especímenes igualmente corrompidos y afectos al régimen los suplen. Jorge Rodríguez, inamovible y mañoso sigue controlando el CNE. El trío indecente, el trío de sepultureros de la democracia venezolana, encabezados por Carrasquero, hoy magistrado de ese mamarracho considerado Tribunal Supremo de Justicia.

Hace 12 años Carrasquero, le hizo el trabajo sucio a Chávez… Nos vacilaron meses con lo de las firmas. El, Battaglini y Rodríguez le cumplieron al comandante muerte. Ahora, este año 2016, si seguimos resignados, otras actorcitas, dirigidas igualmente por Jorge Rodríguez reestrenarán la misma película…

Por eso y como dicen los judíos tangerinos cuando expresan el deseo que no esté ausente la persona a quien se dirige uno ¡No sea tu falta! este jueves 1° de septiembre. No sea tu falta para demostrarle a la satrapía nuestra ira resolutiva y nuestra desobediencia ciudadana a su infame pretensión.

Y sigo extrayendo frases de esa vivificante y ocurrente lengua que es la Haquetía, el doméstico judeoespañol de los sefardíes del norte de Marruecos para decir que el 1° de septiembre ni una “almaviva” (nadie) falte a la concentración porque sólo nosotros lograremos liberarnos. Sólo a nosotros nos duele Venezuela y otros no harán lo que nos compete.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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