LA HABANA— Los últimos cuatro meses han sido caóticos para el gobernante designado Miguel Díaz-Canel. La crisis multisistémica en la que se encuentra sumido el régimen ha llegado a un callejón sin salida. Para poner la tapa al pomo, el régimen en Cuba ha sufrido la derrota más aplastante de su historia por medio del voto popular, cuando más de cuatro millones de cubanos dijeron No al socialismo.

El resultado final de la votación para aprobar un nuevo Código de las Familias impuesto por el régimen es la prueba más palpable que el pueblo no cree en la cúpula al mando y lo que desea es un cambio de sistema.

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El No ejecutado por la ciudadanía se obtuvo por dos grupos de rechazo: los que decidieron asistir bajo presión, pero una vez en el colegio electoral votaron No (1.959.097), y los que decidieron desafiar las presiones y no asistir (2.178.040). Esto es sin contar los votos anulados (360.042). En conjunto sumaron 4.497.179, muy superior al Sí, el cual totalizó 3.950.288 votos. La diferencia fue de 546.891 votos, y habría que destacar que los 3.950.288 votos computados por el Sí son muy cuestionables por sospecha de fraude.

Esta derrota ocurre en el peor momento de la crisis que tiene al país ahogado en la bancarrota, con la industria del turismo estancada, con el declive de las exportaciones, la muerte de la industria azucarera, la escasez de alimentos y medicamentos, el crecimiento acelerado de la deuda externa, una inflación galopante que parece no tener fin, el colapso del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) y la emigración masiva que desangra el capital de recursos humanos del país.

¿Qué se puede esperar que ocurra en las próximas semanas?

Para responder esta pregunta hay que analizar varios hechos y factores que nos permitan vislumbrar cuales son las posibles reales salidas que pudieran presentarse para poner fin a esta crisis.

Factores Internos:

1. No existe voluntad del régimen por hacer una reestructuración profunda del sistema, ni siquiera de su inoperante y nefasto modelo económico. El régimen se resiste a abrir la economía a una economía de libre mercado y libre empresa. Ni siquiera contempla un cambio de modelo al estilo chino o vietnamita.

2. El país esta endeudado a un punto que no tiene créditos ni de sus principales socios políticos Rusia y China. El régimen es incapaz de buscar nuevas líneas de crédito y su historial de mal pagador lo ha convertido en un paria financiero.

3. La industria azucarera está destruida. El país ya no exporta azúcar, ahora la importa.

4. Las exportaciones de los principales rubros de la economía han declinado considerablemente, al punto que las remesas generan más ingresos que los principales sectores exportables del país (tabaco, azúcar, níquel, turismo, productos agropecuarios, medicamentos, industria pesquera).

5. La industria turística no se ha recuperado después del impacto de la pandemia. Aun en estas circunstancias los pocos recursos que tienen lo invierten en la construcción de nuevos hoteles, enviando una clara señal de que el Estado se desentiende de sus obligaciones de servir a su pueblo y ha caído en manos de una mafia oligarca.

6. Hace tres años que el país no recibe prácticamente inversiones. Cuba se ha convertido en uno de los mercados con mas alto riesgo de inversión en el planeta para los inversionistas extranjeros.

7. El Sistema Electroenergético Nacional (SEN) está colapsado. Sus principales termoeléctricas están obsoletas, tienen más de 35 años de uso. El país no tiene recursos financieros para sustituirlas ni para darles el mantenimiento que necesitan.

8. El país esta descapitalizado, las pocas industrias que aun funcionan la mayoría están obsoletas, presentan atrasos tecnológicos y son muy ineficientes.

9. El sector privado no existe. El movimiento de cuentapropistas, que en algún momento de 2016 sobrepasaba las 550.000 licencias, hoy apenas sobrepasa las 150.000.

10. La población vive atrapada entre la escasez de alimentos, la decadencia de su sistema de salud, la falta de medicamentos, la falta de transporte, la falta de agua potable, la falta de electricidad en los hogares y cercados por la epidemia de dengue y el repunte del Covid-19.

11. La inflación ha crecido vertiginosamente en los últimos 12 meses. Al punto que un salario no alcanza para comprar un par de almuerzos.

12. Se percibe un vacío de poder en el país. Los dirigentes han perdido la empatía y la conexión con las masas. El discurso oficial no conecta con el pueblo.

13. El país ha sufrido una fuerte descapitalización del capital humano en los últimos diez meses. Ya más de 200.000 cubanos han emigrado a EEUU por vías informales.

14. Los campesinos no tienen incentivo para producir, las cosechas terminan en manos de las empresas del Estado, a quienes tienen que vendérselas a precios muy bajos.

15. La política de terror implementada y ordenada por Miguel Díaz-Canel y otros dirigentes del PCC no ha podido evitar las protestas ciudadanas, las cuales cada día se hacen más visibles y contestatarias.

16. En los últimos cuatro años los principales sectores que generan ingresos en la economía del país han tenido una pérdida acumulada de 29.064,75 millones de dólares en comparación con los ingresos obtenidos en 2013. Esta cifra es similar a la de la deuda externa condonada por Rusia a Cuba en 2015.

17. El país en 2021 apenas ingresó un poco más de 5.000 millones de dólares en los nueve sectores que más aportan a la economía del país. Muy por debajo de los 17.000 millones que alcanzaron en 2013. Lo que demuestra que Cuba está inmersa en una crisis multisistémica muy diferente a la acaecida durante la década de los 90 en el llamado Periodo Especial.

18. El sistema de salud está colapsado. La pandemia de Covid-19 puso al descubierto su fragilidad y derrumbó el falso mito de Cuba como potencia médica. The Economist colocó a Cuba entre los 20 países con las cifras de muerte más altas de la pandemia.

19. Hay una desconexión total entre el PCC y el pueblo. Nadie quiere ser militante del PCC. Los jóvenes se resisten a ser reclutados. Los dirigentes del país son rechazados por la población. Las redes sociales se han convertido en plataformas donde los ciudadanos alzan su voz y ejercen la crítica de esos dirigentes.

20. Por primera vez en 63 años la población se ha lanzado en masa a la calle a pedir libertad y un cambio de sistema.

21. La muerte del general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja dejó huérfana la continuidad del castrismo planificada por Raúl Castro. La mutación de Estado socialista a oligarquía mafiosa quedó decapitada por la naturaleza. Esto ha desencadenado en la sombra un proceso de lucha por el poder y ha acelerado el proceso de autodestrucción del sistema.

22. Por muchos años las instituciones armadas cubanas no fueron educadas ni diseñadas para reprimir a la población, más bien fueron adoctrinadas para enfrentar una posible invasión de EEUU. En los últimos diez años una parte de esas fuerzas han sido entrenadas para reprimir internamente en la Isla. Cientos de oficiales y soldados cumplieron con tareas de represión en las crisis de Venezuela y Nicaragua. Un contundente informe presentado en la Comisión de Derechos humanos de Naciones Unidas confirma la participación de oficiales cubanos en las torturas a disidentes venezolanos13. Sin embargo, dentro de las fuerzas armadas muchos oficiales y soldados no estuvieron de acuerdo con la brutal represión desatada por el régimen cubano el 11J. Ante la realidad de que el modelo no funciona y no se vislumbra una salida a la crisis, es muy probable que las Fuerzas Armadas terminen por quebrar su lealtad a la oligarquía dominante y propicien un cambio de sistema.

Factores externos:

1. El panorama de la economía mundial impacta fuertemente en la destruida, ineficiente y pobre economía cubana. Las grandes potencias económicas están pasando por un proceso de recesión e inflación y la economía cubana no escapa de este escenario.

2. Esta situación encarece la compra de productos y materias primas en el exterior, y es preciso recordar que Cuba importa el 80% de los productos que consume.

3. La subida del precio del petróleo impacta en los precios de los productos importados y el precio de los fletes, y limita la capacidad de generación de energía del país, que no cuenta con recursos financieros para pagar el petróleo que necesita.

4. Los envíos de petróleo de Venezuela han disminuido considerablemente, lo cual genera un vacío de abastecimiento, que no puede llenarse por la falta de recursos financieros.

5. Las relaciones del régimen cubano con EEUU están estancadas y no se vislumbra un retorno al estatus quo que generó el deshielo impulsado por la Administración Obama. A pesar de que la Administración Biden ha restaurado los vuelos a la Isla y los envíos de remesas por vías digitales, y se han dado ciertos pasos de acercamiento, no existen condiciones reales para que retorne un nuevo deshielo.

6. El régimen cubano lleva tres años sin pagar la deuda externa con los acreedores con los que reestructuró su deuda en 2015, por lo que se ha quedado sin líneas de crédito. El Club de Londres ha presentado una demanda al régimen cubano por no pagar su deuda. De prosperar esta demanda el régimen enfrentaría un nuevo embargo que perseguiría los pocos bienes que el régimen cubano tiene en el exterior.

7. No existe una potencia externa que pueda ir al rescate económico del régimen cubano. La experiencia de las antigua Unión Soviética y de Venezuela han sido lecciones bien aprendidas por la Rusia de Putin (ahora en serios problemas por la guerra contra Ucrania) y por China, quienes no tienen inversiones en la Isla y ya no les dan líneas de créditos al régimen cubano.

8. Ningún país latinoamericano irá al rescate de la economía cubana. Ni México, Chile, Colombia o Brasil (si Lula es presidente) podrán salvar de forma conjunta la economía en bancarrota del régimen cubano.

9. EEUU ha reanudado la tramitación consular en la embajada, sin embargo, el éxodo masivo de cubanos continúa, no se ha detenido.

10. La Administración Biden está en la encrucijada de reavivar o no el deshielo en medio de la ola represiva mas grande que ha hecho el régimen cubano en toda su historia. Un grupo de personas dentro de la Administración, convencidos de que la política del deshielo es la correcta, hará todo lo posible por tratar de restaurar el deshielo y enviar una bocanada de oxígeno al régimen de la Habana. Dar este paso, sería una política contradictoria y fallida de la Administración Biden después de afirmar que sancionaría a todo aquel gobierno que apoye la invasión de Rusia a Ucrania y la anexión de varios de sus territorios.

11. La Administración Biden tiene la oportunidad histórica de acelerar el proceso de caída del régimen cubano o de alargar aún más la agonía de 11 millones de cubanos.

12. El exilio cubano esta listo para el rescate económico del país bajo un sistema democrático con separación de poderes y libre mercado. Esta sería una de las ayudas financieras más descomunales, que podría poner rápidamente a la Isla en un escenario de prosperidad y desarrollo en el corto y mediano plazo.

Analizando todos estos factores internos y externos es comprensible que al régimen cubano no le quedan muchas opciones sobre la mesa. La crisis multisistémica que tiene el país no se resolverá ni en el corto y mediano plazo bajo las circunstancias actuales, ni siquiera con una posible ayuda de EEUU, a menos que el país vaya hacia una transición y un cambio de sistema y esa ayuda sea condicionada a ese escenario de transición.

Posibles escenarios a ocurrir en los próximos días

Conociendo la naturaleza del régimen cubano, que no va a dar su brazo a torcer, estos son los posibles escenarios que se avecinan en los próximos días si el régimen no estabiliza el tema de la generación de energía, la falta de alimentos y de medicamentos.

1. El régimen de la Habana reprime las protestas pacíficas y estas dejan de ser pacíficas y se convierten en violentas. Se produce un levantamiento popular en todo el país que lo llevaría a la anarquía. Los militares que no tienen las manos manchadas podrían unirse al pueblo generando el quiebre del sistema y deponiendo a Raúl Castro y al régimen de Díaz-Canel, tomando el control del país para su estabilización y dar paso a un proceso de transición. Esto sería bien visto por la Administración Biden y sería una buena condición para proporcionar recursos que ayuden a la estabilización y posterior transición.

2. El régimen de la Habana reprime las protestas pacíficas y estas dejan de ser pacíficas y se convierten en violentas. El régimen de la Habana abre las fronteras con la intención de dejar salir a quienes quieran irse a EEUU por cualquier vía, dando pie a un éxodo masivo sin precedentes. EEUU pudiera responder con una intervención humanitaria porque interpretaría esta medida como un intento de socavar su seguridad nacional.

3. El régimen de la Habana reprime las protestas pacíficas y estas dejan de ser pacíficas y se convierten en violentas. Raúl Castro depone a Díaz-Canel y su equipo e intenta negociar con EEUU una salida a la crisis, prometiendo libertades políticas y la apertura de una economía de mercado.

4. El régimen de la Habana reprime las protestas pacíficas y estas dejan de ser pacíficas y se convierten en violentas. Raúl Castro saca los tanques a la calle para aplastar las protestas. A partir de aquí existirían tres posibilidades: 1. Se produce una masacre al estilo Tiananmen y el régimen aplasta las protestas. 2. Se produce una masacre al estilo Tiananmen y el país va a una guerra civil. 3. Los tanques terminan apuntando a la Plaza de la Revolución y deponiendo el mandato de Díaz-Canel y generando la salida forzosa del país a Raúl Castro y su familia.

5. Muere Raúl Castro y un grupo de militares toman el control del país deponiendo el régimen de Díaz-Canel, crean un Gobierno provisional junto a personalidades civiles respetables, establecen una negociación con EEUU y preparan al país para una transición.

Como están las cosas en Cuba, a partir de ahora todo puede suceder. La Administración Biden tiene una oportunidad de oro para ayudar al pueblo cubano a construir un nuevo país y un futuro luminoso para sus ciudadanos. Esperemos que no la desperdicie.

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