MANAGUA.- Con una intención de votos superior al 66% para el presidente-candidato, Daniel Ortega; con EEUU y organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos preocupados por la democracia; y con la oposición poniendo en duda la legitimidad de los comicios y llamando a la abstención, este domingo se realizarán las elecciones en Nicaragua.
Casi 4.5 millones de nicaragüenses elegirán presidente, vicepresidente, 90 diputados nacionales, 70 diputados departamentales y 20 representantes al parlamento centroamericano.
La polémica y la desconfianza hacia el árbitro (Consejo Supremo Electoral) por parte de la oposición han signado el proceso que culminará este domingo 6 de noviembre.
Legitimidad en dudas
Las voces expertas del país explican que tres grandes ejes han marcado la polémica acerca de la legitimidad de las elecciones: No habrá observación electoral internacional, se le quitó la personería jurídica a la segunda fuerza política (lo que amplió la ventaja de Ortega ante su más cercano contendor); y finalmente en julio pasado fueron destituidos 28 diputados opositores.
En este escenario los líderes opositores de la principal coalición, agrupados en el Frente Amplio Democrático (FAD) instaron a los nicaragüenses a ejercer la "abstención activa" en las elecciones generales de este domingo, que califican de "farsa".
"No votar es un acto político de rechazo a la farsa electoral y una rebelión ética contra la mentira y manipulación de nuestro derecho a decidir", señaló uno de sus líderes, la exaspirante a la Vicepresidencia de la principal fuerza opositora, Violeta Granera, en rueda de prensa.
Ese movimiento ratificó además que desconocerán los resultados de esos comicios, en los que no participan tras ser afectados por una serie de fallos judiciales y en los que el presidente del país, Daniel Ortega, favorito según las encuestas, busca su cuarto mandato y tercero consecutivo.
Por su parte, el gobierno de EEUU está "muy preocupado" por la democracia en Nicaragua afirmó hace unos días la embajadora norteamericana en Managua, Laura Dogu, según reportó la prensa local.
La diplomática aseguró al canal 15 de la televisión local que en una reciente visita a Washington, donde conversó con políticos y legisladores, comprobó que la imagen de Nicaragua "ha cambiado, por desgracia no de una manera muy buena".
Dinastía gubernamental
Rosario Murilllo, ejerce el 50% del poder en Nicaragua por decisión de su marido, Daniel Ortega.
Según diversos analistas, la primera dama y a su vez coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, ha sido la protagonista del proceso electoral en Nicaragua desde que el pasado 19 de julio, durante el 37 aniversario de la revolución, Ortega la tildó como la "eternamente leal".
El mandatario la designó y la inscribió luego como su compañera de fórmula, lo que provocó la crítica de diversos sectores que advierten de una sucesión dinástica en Nicaragua.
Con apoyo de Venezuela
La pobreza y el desempleo son los retos para el Gobierno que surja el domingo en Nicaragua, país que sigue sumido en la pobreza y donde Daniel Ortega, aspirante a la reelección, se ha aprovechado en los últimos años de altos precios de las materias primas y la millonaria cooperación venezolana.
Pese a un crecimiento del producto interno bruto del 5% en promedio en el último lustro, Nicaragua sigue siendo el país más pobre del hemisferio, solo superado por Haití, con datos oficiales que indican que 4 de cada 10 nicaragüenses viven en situación de pobreza y cerca de 2 en pobreza extrema.
La laureada estabilidad económica de la Nicaragua gobernada por Ortega desde 2007 se explica por la inversión en materia social, financiada con la cooperación de una multimillonaria Venezuela favorecida con unos elevados precios petroleros que ahora son historia, y la alianza del Gobierno con el sector privado y sindicatos.
"Ningún otro Gobierno en la historia de Nicaragua antes había gozado de ese tipo de flujo de dinero, sin condiciones, y que no tenía necesidad de presentarse en los presupuestos", dijo el sociólogo Humberto Belli sobre la cooperación de Venezuela que suma 4.659,7 millones de dólares desde 2007 pero que desde 2013 ha venido cayendo gradualmente.
FUENTE: REDACCIÓN