El régimen castrista se adueñó, irreductiblemente, de gran parte de la historia de Cuba para utilizarla a su conveniencia. Nada tienen que ver los ideales de José Martí, Antonio Maceo, Ignacio Agramonte, y el sueño de la independencia e instauración de una república con el desgobierno comunista y el totalitarismo. El personaje del mambí representado en un dibujo animado al que nombraron Elpidio Valdés, se había quedado sin padre con la muerte de su creador, Juan Padrón, y ahora se apagó su voz, con la desaparición física del actor cubano Frank González. Y es aquí, donde los caminos se bifurcan pues, si bien es irrefutable la calidad artística de los protagonistas detrás del coronel mambí, también fue/es Elpidio una de las herramientas de adoctrinamiento y distorsión que más impacto ha tenido sobre varias generaciones. Y no solo en el contenido del animado, sino que, su uso se ha expandido a campañas mediáticas, audiovisuales y graficas bajo el sello de la dictadura.

Resulta muy común encontrar vayas en la isla, pancartas, afiches, donde el personaje es extirpado de la manigua redentora para asumir consignas del "tardocastrismo" y que incluso incitan a la violencia contra opositores y a sus derivados actos de represión.

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En una entrevista concedida a la Revista “El Estornudo”, Ian Padrón, hijo de Juan Padrón comentó: “Lo que sí le molestó (a su padre) alguna vez fue que sacaran de contexto al personaje, o cuando se hacía un mal dibujo. Eso sí le molestaba porque Elpidio Valdés era como un hijo, como un miembro de la familia, y uno espera poder cuidarlo, poder defenderlo… Uno espera, por ejemplo, que no lo saquen del contexto histórico de las guerras de independencia, donde mi padre lo creó y donde siempre estuvo”.

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Resulta muy común encontrar vayas en la isla, pancartas, afiches, donde el personaje es extirpado de la manigua redentora para asumir consignas del tardocastrismo y que incluso incitan a la violencia contra opositores y a sus derivados actos de represión.

Resulta muy común encontrar vayas en la isla, pancartas, afiches, donde el personaje es extirpado de la manigua redentora para asumir consignas del tardocastrismo y que incluso incitan a la violencia contra opositores y a sus derivados actos de represión.

A pesar de todo Elpidio se las ingenió para marcar la infancia de millones de cubanos y sus cargas al machete, arropado con la voz de Frank González eran como un antídoto en los televisores Krim 218 a los muñequitos rusos que se adueñaban de la parrilla de programación insertando somnolencia e idiosincrasia soviética en los hogares.

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La periodista independiente Mónica Baró escribió en su perfil de Facebook : “Hay muchos episodios de Elpidio Valdés que me sé casi de memoria. Y como yo, una parte importante de quienes tuvimos la dicha de crecer mirando a ese marrrdito de Errrpidio Valdés. Este episodio, Elpidio Valdés contra el tren militar, me mata de risa cada vez que lo veo. Aquí hay frases tan épicas en el imaginario popular como: “caaaalma Pepe”; “eso me suena, me suena...”; “no puedo más, los caballos están desmoralizados”; “aquí dice: fusilen al gordo en cuanto entregue el mensaje”; “mentiroso, me engañaste”; “solo queda una solución: rendirnos... imbécil!”; “nos hemos salvao... victoria!” Frases que, entre tantas otras -como “abrid paso, que traigo una velita”, o “tócate María Silvia”, o “a ti qué te duele pelirroja... a mí na, estoy traduciendo”, o “vaya y domine ese rifle”, o “no os dejéis provocar, tratad de dormir!”, o “adelante mis leones hispanos”, o “mambises: bestias, no tiréis con ventanas!”, o qué paízzz”, o “yaaa chico”- han formado parte de mis conversaciones con las personas con quienes comparto esos referentes. De niña yo no me identificaba con ninguna princesa de Disney en especial, porque sentía que todas eran demasiado hermosas y delicadas, incluso Pocahontas, y yo siempre fui un poco mataperra, salvaje, pero si había alguien con quien me podía identificar era con María Silvia, otra que también da el pecho a las balas a la hora de buscar la libertad”.

Y así, a pesar de la usurpación de su impronta, Elpidio seguirá cabalgando son la voz de González y el ingenio de Padrón, y ojalá, algún día se convierta en parte indisoluble en la lucha verdadera por la libertad y reinstaurar la democracia en la isla.

¡Hasta la vista compay!

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El actor Frank González (1946) falleció en La Habana en la madrugada de este viernes a los 73 años tras un accidente cerebrovascular. Durante su carrera le dio vida a Elpidio Valdés, así como también al Pepito de la película Vampiros en La Habana.

González había estado varios años alejado de los estudios de filmación a raíz de una enfermedad que le afectó de manera importante la salud, incluyendo el habla.

En 2019, recibió el Premio Nacional de Televisión por “la obra de toda una vida” junto a Félix Pérez, Luis Rielo y Mario Balmaseda.

Frank González también puso su voz a Filminutos, Vampiros en La Habana, y Matojo.

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Frank González fue también la voz que dobló Mazinger Z y Voltus 5

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