Un ejecutivo petrolero estadounidense que lleva tres años encarcelado en Venezuela dijo que lo único que espera es tener un juicio justo para que pueda salir en libertad con su nombre limpio y regresar a casa en Estados Unidos para reunirse con su familia.

En una carta desde la prisión proporcionada en forma exclusiva a The Associated Press, Tomeu Vadell dijo que es especialmente doloroso estar separado durante la temporada del Día de Acción de Gracias de su esposa, tres hijos adultos y un nieto recién nacido al que ni siquiera ha podido cargar.

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“Antes de vivir esta tragedia, estas celebraciones eran tiempos muy especiales para mi familia”, escribió Vadell, y señaló que adoptó la tradicional festividad estadounidense después de mudarse de Caracas a Lake Charles, Luisiana, en 1999 por un empleo en la petrolera venezolana Citgo. “Ahora me traen mucha tristeza”.

Es la primera vez que Vadell, o alguno de los miembros del grupo conocido como Citgo 6, ha hablado públicamente desde que fueron arrestados y acusados de un plan masivo de corrupción. Está detenido en la temida cárcel de El Helicoide en Caracas.

Pese a las circunstancias, Vadell mantiene la esperanza en un futuro mejor.

“Durante el juicio, la verdad ha resultado ser inocultable”, señaló en la carta manuscrita de cuatro páginas. “Demostró que soy inocente”.

Vadell, de 61 años, y otros cinco ejecutivos de Citgo fueron convocados a la sede de Petróleos de Venezuela (PDVSA), que es la empresa matriz de Citgo, con sede en Houston, para lo que les dijeron era una reunión presupuestaria el 21 de noviembre de 2017. Un jet ejecutivo los llevó a Caracas y les dijeron que estarían de regreso a casa para el Día de Acción de Gracias.

En lugar de ello, un grupo de oficiales de inteligencia militar invadió la sala de juntas y los llevó a prisión.

Su juicio comenzó hace cuatro meses y los alegatos finales se llevaron a cabo el jueves. Ahora sólo falta que el juez emita el veredicto.

Con sus detenciones, el gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro emprendió una depuración dentro de la industria petrolera del país, que alguna vez fue próspera y que cuenta con las reservas de crudo más grandes del mundo. Posteriormente arrestó al director de PDVSA, a un exministro de petróleo y a decenas de personas más.

Los hombres acusados junto con Vadell son Gustavo Cárdenas, Jorge Toledo, los hermanos José Luis Zambrano y Alirio Zambrano, todos ellos con nacionalidad estadounidense, y José Pereira, quien tiene la residencia permanente en Estados Unidos.

Están acusados de malversación derivada de una propuesta que nunca se llevó a cabo para refinanciar unos 4.000 millones de dólares en bonos de Citgo ofreciendo a cambio una participación del 50% en las acciones de la compañía. En ese entonces, Maduro los acusó de “traición”. Todos se han declarado inocentes.

El juicio se ha desarrollado un día a la semana en un tribunal del centro de Caracas. A causa de la pandemia de coronavirus, las sesiones se realizan frente a una hilera de ascensores inactivos en un pasillo, aparentemente para aprovechar el aire que fluye a través de las ventanas abiertas.

Se negó el acceso a las audiencias a los medios de comunicación y a grupos defensores de los derechos humanos. Una carta dirigida a la jueza Lorena Cornielles solicitándole permiso para que The Associated Press pudiera estar presente no fue respondida.

La Procuraduría General de la República Bolivariana de Venezuela dijo en un comunicado enviado a la AP que los investigadores encontraron evidencia seria que corrobora los delitos financieros potencialmente dañinos para la petrolera estatal.

“El caso de Citgo se ha desarrollado con normalidad durante todas las etapas que establece el proceso penal venezolano”, se lee en el comunicado. “En los próximos días conoceremos la sentencia”.

En tanto, el abogado de Vadell, Jesús Loreto, dijo que su cliente parece estar atrapado en un “conflicto geopolítico” del cual no forma parte. Señaló que el nombre de Vadell nunca apareció en ningún documento que los fiscales presentaron como evidencia.

“No hay nada que haga referencia a Tomeu en ninguna forma, directa o indirectamente”, comentó. “Esta es la historia de un buen hombre que está detenido en contra de su voluntad por todas las razones equivocadas”.

El exgobernador de Nuevo México Bill Richardson, quien ha negociado las liberaciones de otros estadounidenses detenidos por gobiernos hostiles, viajó a Caracas en julio y se reunió con Maduro.

No obtuvo su liberación, pero días después dos de los hombres —Cárdenas y Toledo— fueron puestos en libertad y colocados bajo arresto domiciliario. Dos semanas más tarde empezó el juicio largamente postergado.

Richardson comentó a The Associated Press que las conversaciones con el gobierno venezolano siguen en curso, pese a que su reunión con Maduro fue “un poco agitada”.

El exgobernador dijo que cree que ha surgido una oportunidad vinculada con la victoria del presidente electo Joe Biden y un deseo de Maduro por mejorar las relaciones con Washington.

“Creo que los venezolanos han sido honestos conmigo, pero hay que hacer más progresos”, señaló. “Mi esperanza es tener algo positivo para Navidad”.

Se desconoce cuál será el enfoque que Biden tomará respecto a Maduro. El presidente estadounidense Donald Trump ha presionado fuertemente para quitar del cargo al mandatario venezolano mediante sanciones financieras, y el Departamento de Justicia ha designado a Maduro como “narcoterrorista”, ofreciendo una recompensa de 15 millones de dólares por su arresto.

En su carta, Vadell se mantuvo alejado de la política. No mencionó a Maduro ni habló sobre sus carceleros, aunque sí expresó inquietudes sobre las “consecuencias y repercusiones” por expresarse.

Alentado por su familia, Vadell rompió el silencio, aceptando correr un riesgo que sus familiares consideraron necesario.

“Creo que es más importante que nos ilumine la luz de la esperanza”, escribió Vadell. “Que la luz de esperanza acabe con la tristeza de mi familia”.

Los otros cinco hombres no respondieron a solicitudes de comentarios que les hizo la AP a través de sus abogados.

La hija de Vadell, Cristina, de 29 años, dijo durante una entrevista telefónica desde Lake Charles que su padre no es la clase de persona que busca llamar la atención. En lugar de eso, prefiere enfocarse en su trabajo y familia.

Durante sus 35 años de carrera con PDVSA y Citgo, Vadell terminó dirigiendo una enorme refinería en Lake Charles y luego se volvió vicepresidente de refinación. La carta trata de exponer esta parte de su vida, comentó su hija.

“Creo que estaba dispuesto a correr algunos riesgos y abrir algunos corazones que le permitan regresar a casa", añadió. “Creo que sigue preguntándose: ‘¿Qué ocurrió?’ Fue a una reunión de trabajo y nunca regresó a casa”.

Cristina Vadell compartió fotografías de la familia con su padre, de pie junto a un pavo durante el Día de Acción de Gracias. Cada año le ponían un nombre, algo así como Charlie o Phillip. Los últimos tres años esa festividad no ha sido lo mismo sin él, expresó.

Vadell escribió que está orgulloso de ser hijo de inmigrantes españoles que llegaron a Venezuela, donde estudió ingeniería. Llevó a su familia a Estados Unidos, juntando lo mejor de los dos países, comentó.

“Ahora estoy llegando a una intersección donde si se hace justicia voy a poder rehacer mi vida y tratar de compensar a mi familia todos los momentos perdidos”, escribió. “La luz es intensa, la esperanza es grande. Denme la libertad”.

FUENTE: AP

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