domingo 22  de  febrero 2026
CRISIS

Importaciones de combustible a Cuba no resuelven la crisis energética

La negociación por empresas no estatales, autorizada por La Habana, busca evadir sanciones de EEUU y exige controles a favor de la población, afirma experto

Por Olgalinda Pimentel

MIAMI.- En medio de crisis energética que empeora cada día en Cuba, el régimen de La Habana habría autorizado las importaciones de combustible a empresas no estatales para aliviar la escasez energética que atribuye en buena parte al impacto de las sanciones recientes impuestas por el gobierno de Donald Trump, según se informó.

Pero, el analista político Juan Antonio Blanco, director de la organización Cuba Siglo XXI, manifiesta su sospecha de que la versión es “una bola de nieve” que el régimen cubano echó a rodar, con la cual intenta evadir las sanciones impuestas por el gobierno estadounidense.

No obstante, si las compras se llegan a concretar con el visto bueno de EEUU se debería imponer una exigente regulación para que el combustible importado se destine al pueblo cubano y no al aparato del Estado.

El régimen de La Habana “está tratando de evadir sanciones, los controles, recurriendo a empresas ‘privadas’ en Cuba, de las cuales sabemos que un buen sector de estas es en realidad una fachada y que o son de personas muy allegadas al gobierno o que son parte misma de este, y que por esa razón se le han dado licencia privilegiada”, explicó.

Recordó que el régimen cubano ha mantenido siempre el control directo de importaciones de combustible en general.

“Si ahora se ve obligado a descentralizar la compra y ponerla en manos de las empresas no estatales es porque tiene bloqueado el acceso directo a sus fuentes tradicionales que son Venezuela, Rusia, México e Irán”, hasta hace poco con métodos encubiertos para burlar las sanciones estadounidenses.

El lunes pasado, el buque petrolero Nicos IV atracó en Matanzas cerca del puerto de logística energética de la ciudad en pleno bloqueo energético de EEUU, pero no se informó sobre el tipo y cantidad de combustible, a pesar de que parecía parcialmente cargado.

El carguero no está sujeto a sanciones, según se informó, pero tiene el estatus de “vigilancia activa” desde que fue detectado que funcionaba como “puente energético” entre Cuba y Venezuela, antes de las medidas drásticas anunciadas por Trump para persuadirla a un “trato”.

En las últimas semanas, Cuba ha sido castigada con apagones o racionamientos de energía prolongados y recurrentes que ya amenazan a los mercados agrícolas y por ende al suministro de alimentos.

¿Empresa privada en Cuba?

Blanco, experto en política y economía cubana, analizó en una primera lectura la supuesta existencia en Cuba de la “empresa privada” ya la cual se apela “sobre todo cuando tiene que ver algo con EEUU”.

“Es un tema que tiene muchas aristas”, acotó.

Explicó que, si alguien quiere hacer funcionar una empresa de envíos hacia Cuba o de alquiler de aviones charter, va a tener muchísima más posibilidad una persona con buena relación o amable con La Habana o aún más si es parte oculta o es una fachada del gobierno cubano, que aquella que no la tiene o que haya criticado alguna vez al régimen.

“Lo que es incuestionable es que para poder obtener licencias por parte de La Habana para operar en Cuba y en EEUU se necesita ser amable o colaborador del gobierno cubano en alguna escala, o pertenecer a este en forma oculta. De lo contrario, simplemente no hay negocio, jamás recibiría una licencia para poder operar en Cuba”, aseguró.

Blanco sostuvo que lo que el régimen cubano está haciendo con la anunciada importación de combustible, en una situación cada vez más difícil, “es acudir al primer escalón que supone ese tipo empresas que, aunque no están formalmente en manos del Estado, son como un apéndice colaborador operativo del gobierno cubano”.

EEUU y tipos de comunicación

En otra parte de su análisis, contextualizó esta situación frente al propósito del gobierno de Trump de mantener con Cuba varios tipos de comunicación, con lenguajes, finalidades y receptores diferentes, mientras avanza en su estrategia de presión para provocar la caída de la dictadura –como lo hizo con Venezuela–, tras declarar en enero la emergencia nacional y ordenar aranceles a países que suministren petróleo a la isla caribeña.

“Lo que EEUU básicamente le está comunicando al gobierno cubano es que han fracasado, que han hundido al pueblo en una crisis humanitaria gravísima y al mismo tiempo representado un peligro para la seguridad del país y eso no va más”, señaló Blanco, quien aprovechó para aclarar que el gobierno de Trump lo que ha dicho hasta ahora es que “está hablando, no negociando, con la Habana”. “Esa confusión tiene a la gente muy nerviosa”, acotó.

Explicó que cuando se llega a ese primer nivel de relación para tratar de superar una situación conflictiva, la conversación es usada para abordar y resolver asuntos que pueden ser muy importantes, pero son puntuales.

En este caso, la posición estadounidense, “que es muy cuidadosa, no es negociar reformas o que puedan quedarse en el poder”, dijo. Y agregó:

“Lo que dice el gobierno de EEUU es que el sistema cubano ha fracasado, que hay que variarlo, han generado la crisis y esto afecta a todo el mundo, incluso a los estadounidenses; que si a algunas de esas personas se les puede ofrecer que se vayan del país es un problema de ellos, que deben buscar la manera de salir de ahí, pero que si se quedan deben asumir las consecuencias, lo que significa quedarse en una situación en evolución y hasta ahí. Y mientras, vamos a tener una comunicación separada con el pueblo cubano”.

En este sentido, Blanco refirió que Mike Hammett, encargado de negocios de EEUU en Cuba, pero con rango de embajador, realiza recorridos en las provincias “con la finalidad de hablar con el pueblo con el lenguaje de las donaciones humanitarias directas y masivas”. En una de esas visitas, el diplomático resultó agredido verbalmente por enviados del régimen, según se informó.

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La pobreza y miseria reinan en Cuba.

La pobreza y miseria reinan en Cuba.

Importaciones con control

En este escenario, las importaciones de combustible por sectores cercanos a La Habana podrían ser una medida desafiante para EEUU, pero que el gobierno de Trump puede controlar, según el experto.

“Es posible que EEUU resuelva pasar por alto un hecho que conoce y es que las importadoras son empresas vinculadas a La Habana, y decida venderle combustible. Esto lo puede hacer de varias maneras”, indicó y añadió:

“Puede hacerlo como una transacción comercial cualquiera, como lo haría con una empresa del Congo, sin meterse. O puede condicionar la venta, es decir, no venderle al gobierno cubano directamente, decidir que ese petróleo o diésel o gas no llegue a manos del Estado cubano para que lo usen en el abastecimiento de sus patrullas policiales, de su aparato militar, de sus hoteles”.

Pero también puede autorizar la venta de combustible o de lo que sea con una serie de estrictas regulaciones según las cuales solamente puede ser destinado y distribuido a la población”.

Crisis sin resolver

Blanco, que es uno de los denunciantes principales de este tipo de empresas, es enfático. “El problema está no en el tipo de empresas sino mantener dos tracks independientes de comunicación ante Cuba”.

Destacó las condiciones de comercialización de combustible que el gobierno de Trump tendría que considerar e imponer “a esta gente de las empresas que ellos saben quiénes son, porque en Cuba no hay economía de mercado”, refiere.

La preocupación, insistió Blanco, no debe ser que le falte luz brillante a la señora que necesita en su vivienda encender un fogón para hacer la comida, sino que no le falte gasolina a una persona que tiene en su casa a un diabético propenso a un ataque y que necesita llevarse con urgencia al médico.

Las importaciones no están exentas de obstáculos.

“Estas importaciones de lograrse hacer de esa manera no están exentas de grandes dificultades, porque deben estar sujetas a un control y a observadores en el terreno que sea si el petróleo o la gasolina que se vendió la están desviando para los hoteles de gases”, aseguró.

El director de la organización Cuba Siglo XXI además explicó que “si tú le impones a los compradores no estatales las condiciones de que el combustible no puede ser desviado hacia el Estado cubano y que tiene que ir directamente a la población, ahí es necesario un sistema que esté reportando si eso se cumple o no”.

“Si no se cumple, se suspende ese tipo de comercio porque te están tratando de engañar, pero esto no va a resolver la crisis energética de Cuba, la cual exige el remplazo y renovación de todas esas plantas termoeléctricas por otras que funcionen y que puedan tener la capacidad de darle abastecimiento de electricidad a toda la población”, aseveró.

FUENTE: Entrevista con Juan Antonio Blanco, analista político y director de Cuba SigloXXI

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