viernes 13  de  marzo 2026
ENTREVISTAS

"Intentan engañar a Trump y ganar tiempo": opinan en la isla sobre diálogo del régimen con EEUU

Tras la alocución del Miguel Díaz-Canel en la que acepta negociaciones con Washington, los cubanos anticipan que la postura de los gobernantes es una simulación para “jugarle cabeza a Trump”

Diario las Américas | IVÁN GARCÍA
Por IVÁN GARCÍA

La Habana. - En la madrugada del viernes 13 de marzo, llamémosle Guillermo, residente en el barrio de Mantilla, ubicado a treinta minutos en automóvil del corazón de La Habana, arengó con tono enérgico a un grupo de vecinos para salir a protestar en la calle.

“Hasta donde nos van a llevar está gente (los gobernantes), sin luz, agua, pasando tremenda hambre, rodeados de basureros, mosquitos y enfermedades. O nos rebelamos y nos tiramos pa’la calle o nos entierran vivos”, dijo.

Muchos aplaudieron. Otros lo apoyaron con gritos de: “no queremos luz, queremos libertad”, “Patria y Vida” y una retahíla de improperios al gobernante Miguel Díaz-Canel.

En una carretilla trasladaron montañas de escombros y contenedores de basura para trancar la calzada de Managua, que atraviesa la barriada de Mantilla, un reparto mayoritariamente negro y mestizo donde pululan la violencia y las ilegalidades.

Luego de cerrar la avenida, prendieron fuego a la basura y comenzaron a sonar las cazuelas acompañadas de consignas contra el régimen. Un auto patrullero pasó, y al ver a los ánimos caldeados, siguió su marcha.

Unos los abuchearon. Otros reclamaban que los apoyarán. “Policía, hermano, apoya al pueblo cubano”, se escuchaba en la oscuridad de la noche junto al flamear de las llamas.

Guillermo cuenta que llegó al límite. “No aguanto una mentira. Ya no me voy a quedar callado con tantas humillaciones. Tratan al pueblo como si fuera su dotación de esclavos. Soporté en silencio esos abusos. Pero ya, final. Ahora soy un negro cimarrón”

Es un tipo de manos callosas que trabaja como albañil particular. Ha estado preso un par de veces por vender carne de res y una bronca callejera. Desde los quince años es abakuá (secta secreta integrada por hombres).

“Soy Efí Ubetón. Hombre y amigo. Dejé la escuela en noveno grado para ayudar a mi familia. Me gusta darme unos tragos y de vez en cuando fumarme un pito de marihuana. Pero tengo mis códigos. No robo, no maltrato a las mujeres y no soporto el abuso”, señala.

“En estos barrios pobres nunca salíamos de la pobreza. Nuestro mundo eran las drogas, el alcohol, las broncas entre nosotros mismos y ligar jevitas. No hablábamos de política. Teníamos terror. Pero ya es demasiado. Si todos los cubanos nos botamos pa’la calle, este gobierno no dura tres días”, precisa.

Para todos los cubanos

Guillermo considera que la solución a los problemas de la Isla es un asunto de los cubanos. “Vivan donde vivan, eso sí, hay que dejar afuera a los del gobierno. Se han pasado más de sesenta años con el cepo en el cuello. No puede ser que de la noche a la mañana sean tipos buenos. Los nuevos líderes surgirán entre los universitarios, gente de Miami o en cualquier otro lado. Pero estos bandidos (los del régimen) tienen que ir a prisión”.

Cuando usted le pregunta sobre las negociaciones en marcha entre la dictadura verde olivo y la administración de Trump, Guillermo hace un gesto de desaprobación con sus manos.

“Men, no me cuadra ese cocinado. No apruebo que los descarados estos se roben el dinero del pueblo y no vayan a la cárcel. Cuando los cubanos fuimos pal’ tanque por vender cualquier cosa o jugar a la bolita. No es justo”, responde.

A Carlos, sociólogo, le llama poderosamente la atención cómo de forma gradual va en “aumento una corriente contestataria que viene de los estratos más pobre de la sociedad. La mayoría nunca apoyó al gobierno. Pero no se manifestaban. Ahora, al menos en La Habana, muchas de las protestas las encabezan muchachos que antes solo bailaban reguetón con Bebeshito y su prioridad era ser masón o ñangué”.

La gente reclama libertad y democracia

“Aun no hay una conciencia cívica sólida. No entienden en toda su extensión el concepto de libertad o democracia. Pero la pobreza cada vez más extrema y la falta de oportunidades los fuerza a rebelarse”, afirma.

Sheila, se prostituye para darle de comer a su hija de ocho años y una madre que padece de artritis avanzada. Cuando llega a su casa, en el barrio de Jesús María, “con un tronco de apagón, tiro los tacones en la sala, me pongo un par de tenis y salgo a la calle a dar el berro a esta partida de singao”, apunta.

“Lo de este gobierno es criminal. Me da asco toda esa pila de gordos que viven como millonarios y tienen al pueblo jamando tremenda soga. Pero ya la calle se calentó. Me da igual cualquier cosa: que los yumas carguen con ellos, que el pueblo los tumbe a base de protestas o que los obliguen a renunciar y se piren con miles de millones de dólares. Pero nos dejen tranquilos hacer un país nuevo”, indica Sheila.

Díaz-Canel poniendo condiciones

“Cuando vi en las redes sociales a cara de vieja-Díaz-Canel- exigiendo condiciones a Trump para establecer un diálogo, como si se lo mereciera, sentí un odio terrible. ¿Cómo este tipejo reclama derechos cuando tiene al pueblo en la miseria?, Estados Unidos, si va a negociar con alguien del gobierno, debe buscar gente que no hizo tanto daño. Si lo que viene es más de lo mismo, muchos cubanos tendremos que seguir en la calle hasta que se vayan”, opina.

Para Dayron, es una buena noticia que “el gobierno cubano y el de Estados Unidos se sientan a negociar. La mayoría del pueblo sabe que Díaz-Canel y su gente son unos mentirosos y usan de rehén al pueblo. Ahora se hacen las víctimas culpando a Estados Unidos porque le impide comprar combustible. Pero tres meses antes Maduro les regalaba miles de barriles de petróleo y revendían la mayor parte”

“El bloqueo que mata es el del gobierno al pueblo. En plena epidemia del chikungunya no fumigaron ni compraron medicamentos. Los apagones son casi todo el día. La gente pasa hambre. Si por mí fuera hiciera un juicio como Núremberg y los condenaría a pena de muerte. Pero es lo que hay. No puedes pretender que otro país haga la guerra que nosotros no somos capaces de asumir. Si Trump controla bien el paño, vamos a estar mucho mejor que ahora”, asevera.

Cero concesiones al régimen

Daysi, cree que “cuando se acerca el final, no se debiera hacer concesiones al gobierno. Me molesta muchísimo que Rubio o Trump les permitan seguir en el poder. Cuba no es Venezuela. Está gente es lo peor. Si no lo presionan, estilo Delsi Rodríguez, con amenazas militares, que te digan, quince minutos si no aceptas lo que digo, se van salir con la suya”

“Van a intentar engañar a Trump. Son muy tramposos. Ganarán tiempo hasta que termine su gobierno. Igual hicieron con Obama. Si les dan dinero o recursos, se robarán la mayor parte y el pueblo que se joda. Lo van a ser una y otra vez. Es su naturaleza”, acota Daysi.

Muchos en Cuba, como Diego, están de acuerdo con que se negocie una transición democrática. Pero dudan que el régimen acceda, “solo aceptarán cambiar, si les ponen una pistola en la cabeza”.

Especial

@DesdeLaHabana

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