miércoles 17  de  julio 2024
CONCIENCIA

Joven indígena llama a combinar aprendizaje con caudal natural de los pueblos

Jéssica Vega Ortega, nombrada como una de las Campeonas de la Alimentación por las Naciones Unidas, asegura que es necesario visibilizar las buenas prácticas de los pueblos indígenas en medio de la pandemia
Por ELKIS BEJARANO DELGADO

MIAMI. - La pandemia ha dejado al descubierto debilidades y fortalezas de las sociedades en los cinco continentes. Muchos países se vieron obligados a volver a sus orígenes en el campo para autoabastecerse y así atender las necesidades alimentarias de sus poblaciones.

“El hambre mundial empeoró de forma espectacular en 2020”, según un informe de Naciones Unidas, por lo que, en la Pre-Cumbre de Sistemas Alimentarios, celebrada en Roma, se alzaron las voces para que los países se comprometieran de forma decidida a transformar sus sistemas y garantizar alimentos para todos.

Entre las ponencias destacó la de la joven indígena Jéssica Vega Ortega quien fue nombrada una de las Campeonas de la Alimentación para visibilizar la situación de las poblaciones indígenas en todo el mundo, no solo en defensa de sus derechos humanos como individuos y como colectivos, sino para mostrar cómo el conocimiento ancestral puede aportar sus buenas prácticas en tiempos de pandemia.

En conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS, Jessica Vega Ortega compartió parte de su trabajo como activista de derechos humanos, y cómo ha conformado una plataforma que une a las poblaciones autóctonas de todo el mundo para proteger su identidad cultural.

Jéssica es indígena mixteca, originaria de la comunidad de San Miguel Ahuehuetitlán, en Oxaca, México. Los mixtecas representan la cuarta población amerindia (pueblos que habitaban el continente americano antes de la llegada de los europeos) más común después de los nahuas, los mayas y los zapotecos.

Actualmente vive en el municipio de Valle de Chalco en el estado de México, desde donde trabaja en el tema de la identidad como un auto reconocimiento, como parte de sus derechos internacionales. Ha estado en el activismo desde los 12 años; nació en una familia que defiende los derechos de los pueblos indígenas no solo en su natal México sino en otras partes del mundo.

“Yo me envuelvo en el activismo porque soy parte de un proceso intergeneracional. Mi abuelo fue defensor de la tierra en mi comunidad: mi padre y mi familia han sido defensores en múltiples espacios, inclusive, en los lugares donde nos hemos asentado”.

Comenta que en representación de los grupos originarios busca que se les garanticen sus derechos como el tema de la educación. “Muchas comunidades no tienen acceso a una escuela para una formación académica o para desarrollar las capacidades, y si tienen una escuela, entonces existe un contexto de violencia, por lo que muchos tienen que salir de sus comunidades, a veces sin dinero y a veces a espacios donde son discriminados por hablar su lengua [original] o por vestir su ropa [típica]”.

Asegura que dentro de un proceso de desarrollo en el tema de la Red de Jóvenes Indígenas de América Latina y el Caribe redactó un informe al cumplirse los diez años de la declaración de los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas por el Sistema de Naciones Unidas.

“En este contexto como juventudes indígenas hablamos de cinco temas principales como son la salud, salud sexual y reproductiva, educación, alimentación, defensa de la tierra y el territorio como pertenencia para el tema de la identidad. Hablamos también de la seguridad alimentaria y del desarrollo de capacidades de los pueblos indígenas ante estas problemáticas de migración y el desplazamiento forzado. Ha sido algunos de los ejes, también como el tema de generación e igualdad en el sentido de poder garantizar los derechos”.

Destacó que con su trabajo se ha visibilizado la importancia de la participación de los pueblos indígenas en alcanzar estos objetivos, pero también en alcanzar las metas que mencionan los Sistemas de Naciones Unidas y los Estados.

La joven activista describe que en medio de la pandemia han dado a conocer y visibilizado las buenas prácticas de las poblaciones indígenas en Américas Latina como la asistencia a los partos de mujeres indígenas y otras etnias no indígenas donde con la concentración de los hospitales, las parteras, las comadronas, las mujeres que atienden los partos han sido una primera línea para apoyar al sector de la salud. “La pandemia ha dejado ver que el cuidado sostenible que han tenido los pueblos protegiendo el 80 por ciento de la biodiversidad en el mundo, ha garantizado mejores formas de vida resilientes al medio ambiente”.

Explica que son muchas las problemáticas de los pueblos indígenas; sin embargo, todas son transversales e incluso intergeneracionales que pueden afectar, no solamente a esta población actual sino a las futuras poblaciones.

“Esta Tierra es prestada por las futuras generaciones y nosotros la estamos destruyendo. Por eso hablo de la importancia de la transversalidad. Cuando un joven pierde un río por tema del cambio climático pierde parte de su identidad, de su conexión y en ese sentido va a perder parte de sostener sus conocimientos tradicionales y estos conocimientos tradicionales son los que han garantizado seguir protegiendo estos recursos naturales”.

“Necesitamos garantizar que el nuevo conocimiento e información académica se pueda combinar con la formación que hemos tenido durante los procesos históricos -sugirió la joven. Esta conexión de la que hablo puede permitir que los profesionales indígenas combinen sus conocimientos académicos con el conocimiento natural de sus pueblos y fortalecer un mejor desarrollo de vida”.

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