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Los salvadoreños beneficiados por el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) que les ofreció Estados Unidos en 2001 han visto que ha llegado su fin. La afectación recae directamente sobre 262,528 personas, a las que se les dará hasta el 9 de septiembre de 2019 para irse del país o cambiar su estatus migratorio. Esta población representa el 60% de los 436,869 que se beneficiaron de dicho programa, provenientes de El Salvador y otros nueve países: Haití, Honduras, Nepal, Nicaragua, Siria, Sudán, Somalia, Sudán del Sur, y Yemen.

El daño colateral tras la decisión de la administración de Donald Trump es aún mayor. Las profundas raíces de estos inmigrantes en EEUU pasan por la formación de familia: aproximadamente 192.700 niños nacidos en territorio estadounidense tienen al menos un padre que está en camino de perder su estado legal, señala el Centro de Estudios Migratorios (CMS, por sus siglas en inglés).

Los padres de estos jóvenes deberán tomar decisiones que supondrán cambios radicales en sus vidas, y las de sus hijos: la separación familiar o el retorno con ellos que probablemente nunca han ido a El Salvador, lo que conlleva una migración forzada para los estadounidenses.

¿Qué opciones quedan para los salvadoreños?

Aunque la administración de Trump les da 18 meses para cambiar su estatus migratorio es una alternativa remota para la mayoría de los salvadoreños, quienes ingresaron ilegalmente a EEUU y sus opciones son limitadas. Solo 10% de esta población está casada con un residente legal, señala CMS.

Dentro de sus posibilidades, la opción más factible es migrar a un tercer país, como Canadá, y buscar asilo, como lo hicieron miles de haitianos y otros en el 2017 tras las medidas de rescisión de estadía con el TPS.

De julio a septiembre, las autoridades canadienses detuvieron a 11,000 personas que cruzaron la frontera ilegalmente, en comparación con las 2,000 en todo el 2016. Luego de que el año pasado se anunciara la terminación del TPS para Nicaragua, los miembros del Parlamento canadiense, por temor a un nuevo aumento, viajaron a EEUU para desalentar a los tenedores de TPS centroamericanos y haitianos de ingresar ilegalmente a Canadá, afirma el Instituto de Política Migratoria.

Las otras dos posibilidades son regresar a sus países de origen o permanecer ilegalmente en EEUU. Si eligen esta última y son detenidos, sus procedimientos legales en un tribunal de inmigración probablemente se prolonguen durante años debido a los retrasos actuales. Sin embargo, incluso si no son detenidos, vivirían ilegalmente en el país, con efectos desestabilizadores en ciertos mercados laborales y las comunidades locales.

Si los titulares del TPS eligen regresar a su país de origen, muchas familias, especialmente aquellas con estatus mixto, enfrentarían la posibilidad de ser divididas. Y los países receptores tendrían que enfrentar la falta de oportunidades económicas para los retornados, combinada con la pérdida de remesas. El año pasado enviaron 6,067 millones de dólares a sus países de origen, de acuerdo a cifras del Banco Mundial.

Los centroamericanos mejor integrados

Inicialmente, la ley tenía como objetivo proteger a los salvadoreños que habían huido de la guerra civil de una década en su país. El estatuto original incluía una concesión de 18 meses de TPS para ellos, pero a diferencia de las futuras concesiones de TPS, la ley prohibía la renovación de esta y fue otorgada de nuevo por otras razones en 2001: los devastadores terremotos que destruyeron 172 de los 262 municipios del país y había sido renovada desde entonces.

Aunque desde la concepción de la ley del TPS -que data de hace 27 años- es temporal, los nacionales de El Salvador, Nicaragua, y Honduras han permanecido en EEUU por más de dos décadas, estableciendo fuertes lazos con dicha sociedad, lo que supone drásticos cambios de vida tras la medida.

De acuerdo al CMS, los salvadoreños no son solo la población más grande de personas beneficiadas con el TPS, también son los mejores integrados: 85% habla algo de inglés, y 48% habla inglés "bien, muy bien" o exclusivamente. Su tasa de participación en la fuerza de trabajo es del 88%, por encima del promedio de 63% de EEUU, y su tasa de desempleo es del 5%. Además, hay 45,000 hipotecas a nombre de tenedores de TPS salvadoreños.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció en septiembre del año pasado que pondrá fin a la designación de TPS para ciudadanos de otros tres países: 58,557 haitianos tras el terremoto de 2010; 5,304 nicaragüenses luego del paso del huracán Mitch en 1999 y 1,116 sudaneses tras la guerra civil, lo cual lanza su futuro al limbo y establece fechas para poner fin a su autorización y protección de trabajo. En el caso de Honduras, los 86,031 titulares de TPS tendrían hasta el 7 de mayo permiso de permanencia luego de 19 años viviendo en EEUU.

La mayoría de los centroamericanos que obtuvieron residencia permanente en EEUU lo hicieron a través de la reunificación familiar. Éstos en promedio tenían significativamente menos educación, pero tenían más probabilidades de ser empleados.

De los 4,1 millones de migrantes provenientes de América Central en todo el mundo, 3,385,000 (78%) residía en EEUU, según estimaciones del 2015 de la División de Población de las Naciones Unidas. Otro 15% estaba disperso dentro de la región, incluso en México, mientras que el resto residía en Canadá y Europa. Más de 80% de los migrantes de Belice, El Salvador, Guatemala y Honduras se establecieron en EEUU, en comparación con solo 40% de los nicaragüenses (47% vive en Costa Rica).

Los inmigrantes centroamericanos son menos propensos que la población general nacida en el extranjero a ser ciudadanos naturalizados, en parte por ser beneficiarios del TPS y por haber ingresado al país de forma ilegal. En 2015, solo 33% de los 3,4 millones de centroamericanos que residían en EEUU fueron naturalizados, en comparación con 48% de todos los inmigrantes.

Aproximadamente 70% de los panameños y la mitad de los costarricenses y nicaragüenses eran ciudadanos naturalizados, en comparación con 28% de los salvadoreños, 27% de los guatemaltecos, y solo 23% de los hondureños, indica la base de datos de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés).

Los centroamericanos fueron más propensos que otros grupos de origen a ingresar a EEUU entre 2000 y 2009, y es menos probable que hayan llegado desde 2010. Aproximadamente 52% de los inmigrantes centroamericanos llegaron antes del 2000, 34% lo hicieron entre el 2000 y el 2009, y 15% en 2010 o más adelante.

La mayoría de los panameños (78%), nicaragüenses (71%), costarricenses (60%) y salvadoreños (56%) ingresaron antes del 2000, mientras que menos de la mitad de los guatemaltecos (44%) y hondureños (41%) ingresaron durante ese periodo.

A pesar de que las conexiones familiares fueron la vía principal para legalizar a todos los grupos centroamericanos en el año fiscal 2015, los patrones variaron según el país de origen: 13% de los hondureños se convirtieron en residentes permanentes a través de preferencias basadas en el empleo, 6% de los guatemaltecos como asilados y 8% de los salvadoreños bajo otra legislación específica. A partir de 2015, alrededor de 204,000 salvadoreños, 61,000 hondureños y 2,800 nicaragüenses se beneficiaron del TPS, de acuerdo a los datos de USCIS.

Los salvadores se han radicado en 32 estados

Actualmente 1,276,000 salvadoreños viven en Estados Unidos. Los estados con más nacionales de este país centroamericano son: California con 425,000; Texas con 185,000; Nueva York con 115,000; Maryland 102,000 y Virginia 95,000, según información del censo estadounidense de 2015.

Pero en otras 27 entidades federales también hay una amplia comunidad de salvadoreños: Nueva Jersey 44,000; Florida con 41,000; Massachusetts 34,000; Carolina del Norte 31,000; Georgia 25,000; Nevada 24,000; Arkansas 11,000; Washington 10,000; Arizona e Illinois 9,000 cada uno; Colorado y Tennessee 8,000 cada uno; Utah e Indiana 7,000 con cada uno; Connecticut, Pennsylvania 6,000; Louisiana, Nebraska y Ohio 5,000 cada uno ; Iowa, Kansas, Missouri y Iowa 4,000 cada uno; Carolina del Sur, Oklahoma, y Michigan 3,000 cada uno; Alabama 2,000.

Aunque Florida no se encuentra dentro de los primeros cinco estados con mayor población de salvadoreños, en este estado habitan unas 41,000 personas, representando al menos 3% de dicha comunidad. Los cuatro condados con mayor concentración de salvadoreños son Miami–Dade con 13,200; Boward con 7,3000; Palm Beach con 4,700 y Hillsborugh con 2,100.

12 países ya han perdido el beneficio del TPS

Desde 1990, el Departamento de Seguridad Nacional ha otorgado el TPS a ciudadanos de 22 países. Solo los nacionales que estén presentes en EEUU en el momento de la designación son elegibles, por lo tanto, la norma no cubre a las personas que llegan posteriormente. Además, los solicitantes no deben haber sido condenados por delitos graves o múltiples, o delitos de sustancias controladas.

A pesar de la percepción generalizada de que el TPS se ha convertido en una extensión perpetua del estatus temporal, 12 países han perdido la designación desde que se estableció el TPS (Angola, Bosnia Herzegovina, Burundi, Guinea, Guinea Bissau, Kosovo, Kuwait, Líbano, Montserrat, Ruanda y Sierra Leona). Las razones para la terminación van desde acuerdos de alto el fuego firmados en conflictos civiles, hasta la programación de elecciones democráticas, y en un caso, la determinación de que las erupciones volcánicas debían continuar en el futuro previsible y, por lo tanto, ya no eran temporales.

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