MIAMI.- En medio de las circunstancias del duro exilio y la necesidad de seguir luchando contra el régimen de Daniel Ortega, nació la emisora “La tranquera” una iniciativa creada con fondos de exiliados nicaragüenses que abandonaron su país debido a la persecución desatada por Ortega tras el estallido social que dejo más de 300 muertos producto de la represión estatal.

Gemma Serrano, exiliada política y directora de “La tranquera” dijo que el proyecto nace de la necesidad de abrir espacios verdaderamente independientes y dar apertura a las opiniones y críticas de los protagonistas del estallido de abril de 2018, que hoy están en el exilio y dispersos en distintas partes del mundo. Voces que como exiliada asegura no son escuchadas a los que llama medios tradicionales, y por los representantes de la oposición.

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Serrano es una de los exiliados que demanda que las voces del exilio sean escuchadas.

“El objetivo principal es documentar, informar, generar opinión y colaborar tanto en el ámbito informativo como social”, apuntó.

Ese componente social consiste en la creación de un fondo de emergencia para dar “respuesta inmediata a las necesidades de los exiliados que acuden a nosotros en busca de apoyo, este lo gestionamos a través de amigos igualmente exiliados, pero que siempre están dispuestos a dar la mano a un compatriota”, afirmó.

Serrano afirmó que con la pandemia del COVID-19 la situación de los nicaragüenses exiliados se ha tornado más critica debido a que han perdido sus trabajos y muchos han sido expulsados a la calle con niños por no poder pagar la renta donde residían.

A través de la emisora se hacen enlaces para ayudar a exiliados en extrema necesidad. En su perfil Serrano pide ayuda en medicinas y viviendas para exiliados en el contexto de la pandemia.

“La Radio está dirigida a todos aquellos sectores que apoyen nuestra búsqueda de una verdadera libertad, a todos los que coincidan con la necesidad de un cambio de raíz en la política nicaragüense, que abran curso a una democracia real, un nuevo sistema que termine con la corrupción, tráfico de influencias y el narcoestado que hoy impera en Nicaragua, pero sobre todo a los sectores que persigan justicia por los asesinados, por nuestros presos políticos y por el exilio que ha sido siempre marginado por los sectores que se hacen llamar opositores, pero que quieren un diálogo con Ortega e ir a elecciones con el dictador sin un cambio”.

Por qué “La Tranquera”

Lleva ese nombre porque nació en los tranques de Carazo, creados para protegerse de las balas del régimen. Carazo, al igual que Masaya, fue una de las zonas más afectadas por la represión y la “operación limpieza” que dejó un saldo superior a los 20 muertos. Los tranques de Carazo lograron paralizar el tráfico por la frontera sur del país para obligar al régimen a rendirse.

“Nació en los tranques y lo más indicado era llamarla La Tranquera Radio. En los tranques se desarrollaron las luchas más significativas de abril, logrando integrar a muchas personas bajo un mismo fin, ejerciendo tal presión que el dictador no tuvo de otra, que dejar a un lado la soberbia y sentarse a negociar, acción que ni en años de protestas, marchas y plantones se había logrado”.

La oposición a Ortega permaneció en los tranques levantados en casi todo el país. En el caso de Carazo “permanecimos hasta el día de la operación limpieza, nos comunicábamos a través de una aplicación de radio para mantenernos informados de lo que ocurría en cada zona y poder enviar las alertas de ataque para que los muchachos pudieran resguardarse”, relató Serrano.

“Debido a eso la Policía Sandinista, además de fabricarme un sin número de acusaciones, hacen alusión al ´Monitoreo de radio de vándalos´, se referían a las comunicaciones que manteníamos con los jóvenes de los tranques en diversos puntos de Carazo.

La salida y el exilio

Serrano tiene orden de captura por parte del régimen sandinista, los bienes que había logrado obtener en Nicaragua con esfuerzo, ya no existen.

“Mi salida de Nicaragua fue a raíz de la operación limpieza en Carazo, salimos por veredas hacia una casa de seguridad en Managua mientras lográbamos reunir recursos para salir del país, vendimos casi todo lo que teníamos en Nicaragua para poder sobrevivir, la casa de mi mamá fue saqueada cuando la policía llegó a buscarnos para encarcelarnos", afirmó.

Logró llegar a Guatemala

“Una vez en Guatemala rodamos de albergue en albergue, hasta que logramos reunir dinero para poder alquilar una vivienda. A veces uno se las arregla de cualquier modo, pero al estar con mi mamá que es una anciana y mi hija que para entonces tenía 2 años y medio y que además es autista, era todavía más difícil”, relata.

Estando en el exilio le tomó dos años poder lograr concretar el proyecto para hacer escuchar su voz y la de miles de exiliados nicaragüenses en el contexto del estallido de abril.

“Un amigo nicaragüense radicado en EEUU me donó una computadora en donde inicié a darle forma, buscar plataformas que cubrieran las necesidades que iba a requerir, que los costos no fueran muy altos, crear el diseño de la web, y diseñar la aplicación. Lo que también me llevó tiempo, por último, conté con la ayuda de mi amiga Idania Molina, de profesión maestra, también exiliada con una historia desgarradora sobre su salida de Nicaragua, víctima de abuso por parte de la policía y paramilitares, su hijo fue herido de bala el 8 de julio en Diriamba, lograron llegar a EEUU en la caravana de migrantes, en fin, un calvario… ella apoyó el proyecto y con sus limitados recursos me ayuda a solventar el medio mientras encontramos patrocinios”.

La vida de Gemma Serrano y la de 100 mil exiliados cambió radicalmente, pero no se detiene, cree en la necesidad de luchar para propiciar cambios y poder regresar algún día a Nicaragua para reconstruir el país.

“En esta nueva etapa de ejercicio periodístico continuo la línea crítica de la misma manera que cuando estaba en Nicaragua, eso me ha cerrado muchas puertas, he quedado invisibilizada ante amenazas y relegada de alguna forma al no compartir criterios con una oposición complaciente al dictador y no seguir la línea propagandista y de vocería que siguen algunos medios oficialistas de la oposición. Como periodistas estamos llamados a seguir la ética, a cuestionar e investigar y buscar siempre la verdad, la justicia, no a tirar bolas ensalivadas, quedar bien con ciertos sectores por patrocinios, por financiamientos, mucho menos por favores políticos. Nuestra línea editorial siempre será crítica, en busca de la verdad y del rescate del verdadero periodismo independiente”, finalizó.

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