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@IlianaLavastida
@DanielCastrope

MIAMI.- Mantener a la población sumida en penurias es un mecanismo de control que utilizan las dictaduras para rendir a la gente por hambre y mantenerlas interesadas únicamente en buscar el modo de sobrevivir.

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Ese método, además de la censura y control de la información, junto a un férreo sistema represivo, han sido las principales armas empleadas por el régimen cubano para sostenerse durante seis décadas.

A pesar de ese contexto adverso, muchos en Cuba decidieron romper con la oficialidad y tanto desde la disidencia como del periodismo independiente, se erigieron en una fuerza que además de enfrentar a los represores, ha influenciado la conciencia de la ciudadanía acerca de sus derechos, a partir de las denuncias sociales.

Respecto a la necesidad de preservar estos espacios de libertad, de cómo pueden contribuir desde el exilio los interesados en el futuro de su país y el momento que atraviesan los cubanos ante el anuncio de un nuevo período agravado de crisis económica, el realizador y opositor Rolando Rodríguez Lobaina, concedió una exclusiva a DIARIO LAS AMÉRICAS.

¿Qué piensas sobre la modificación de las visas B2 de EEUU para los cubanos?

Tengo una visa que ya se vence, y cuando regrese a Cuba, no podré volver a Estados Unidos. Entonces debo decir que la medida de la visa B2 para los cubanos tiene aristas discutibles. Sé también que algunas cosas eran necesarias para ponerle coto, pero la medida afecta a la sociedad civil independiente. Aunque también sabemos por datos estadísticos que durante la Administración de Barack Obama más de 400.000 cubanos emigraron hacia EEUU y que todas estas personas han tributado más de 3.000 millones en materia de remesas para Cuba. Es un dinero del que no se sabe qué se ha hecho con él porque vemos que el pueblo sigue sufriendo el abuso y la represión, sin ningún desarrollo ni planificación. Pero reitero que es discutible. Esto de las visas es un tema que me lleva a hablar de esos cubanos que se quedan en Estados Unidos y otros que regresan, como yo, porque tengo que seguir mi lucha dentro de Cuba. Hay gente que nunca pudo favorecerse con una visa y creo que debemos buscar personas que estén comprometidas con realizar una labor dentro de la isla en el campo de la democracia, el periodismo independiente y la sociedad civil.

¿Qué percibe el cubano en estos momentos frente a su propia realidad?

Hay muchas dudas en Cuba en torno a algunas políticas del presidente Donald Trump. Aquí se puede tener acceso a las noticias abiertamente, en Cuba eso es imposible. Nosotros [los periodistas independientes] estamos a la vanguardia de la información porque logramos tener acceso a ella, de cualquier manera, pero todo el mundo no, y vemos que hay mucha gente con desesperación por la crisis de desabastecimiento. En Guantánamo, por ejemplo, los cárnicos salen al mercado a las 4 de la tarde y entonces, la ciudad se paraliza, lo que se ve allí es una situación muy compleja. La gente está preguntando qué va a pasar con Cuba si cae la dictadura de Venezuela. Ya están retornando los apagones en algunas partes de la isla. Hay hogares en los que la gente no consume alimentos básicos durante 20 días. Algunas personas comen pan con agua de azúcar. Lo que se prevé es que habrá una hambruna total. El régimen tiene liquidez porque no paga en los bancos internacionales. Lo que hacen es sacrificar el pueblo, mientras que todos los negocios están en manos de la propia dictadura. Hay mucha desinformación sobre lo que pasa en Venezuela y en los medios oficiales se dice que el fenómeno de Guaidó se va a desinflar. El régimen está apostando a que la gente se canse de estar en la calle y que ese fenómeno se termine desmoronado. En Venezuela han mandado a callarse a Maduro, a esconderse, y a esperar que Guaidó se desgaste en las calles. Nadie quiere que las cosas se tornen violentas, pero ninguna dictadura suelta el poder de forma tan fácil. La desesperación, además de la preocupación de lo que puede pasar en Venezuela, tiene en mucha incertidumbre al pueblo cubano. Si hubiera más consciencia, esas marchas que se dan en Venezuela, también estarían dándose en Cuba.

¿Qué opinas sobre la marcha que se realizó en La Habana por el respeto a los animales?

No se sabe en qué momento surge algo así. Los opositores conocemos cómo es la dictadura y que cuando nosotros organizamos una protesta, después de que nos dan los palos y pasamos varios días “refrescando” en los calabozos, los oficiales nos dicen que tenemos que pedir un permiso. Se sabe bien claro que el régimen no quiere a nadie en las calles porque la situación en muy sensible. Yo creo que esa marcha no fue tan autorizada por la dictadura y si alguien dejó pasar eso, creo que se tomarán medidas en su contra. La gente anda molesta por otras cosas y una protesta de esas puede ser aprovechada con otros fines. Yo estoy convencido de que alguien va a pagar por esto, si fue que de verdad alguien lo autorizó. La gente no puede pensar que el régimen está apoyando estas protestas para cuidar el rostro de Miguel Díaz-Canel. A ellos no les importa eso; este es un régimen militar y represivo y no va a permitir que haya este tipo de protestas que sean de corte social o político. Si es una protesta por falta de comida, sacan sus reservas de los almacenes para aplacarla porque este es un régimen de contingencia.

¿Háblanos de la posibilidad que tienen los periodistas independientes de emitir la realidad que ven a su alrededor?

Uno aspira a que las cosas mejoren en algún momento, mientras que el régimen busca satanizarte, aislarte. También [el régimen] busca influir desde la isla para cortar proyectos en favor de la disidencia, que surjan incluso en otros países. En este periodo desde el 2012 hasta la fecha si hay una labor que logró calar profundamente en el seno de la población cubana es el periodismo independiente, por encima incluso del activismo político. Si se estaba buscando una forma de entrar a la consciencia ciudadana y de informar a la gente, dentro y fuera de Cuba, eso se logró a través de esta labor. Se establecieron plataformas como Martí Noticias, para apoyar ese periodismo y eso tuvo unos resultados increíbles. En nuestro caso de Palenque Visión, muchos de nuestros trabajos rebotaron con donaciones desde EEUU hacia la isla como aires acondicionados, sillas de ruedas y otros elementos. Se creó una tribuna porque se sabe que el régimen no publica estas cosas. Logramos sacar esos testimonios que la gente quería dar desde hace muchos años. Aquí hemos tenido periodistas serios, algunos de ellos que lograron desertar del sector académico y de los medios oficiales para apoyarnos. Sin embargo, después de que se produce un auge, hace un año se decide cortar la contratación de trabajos que hacían los periodistas independientes en Cuba, y quien lo decide es la nueva administración de Martí Noticias, y después de eso, los periodistas independientes en Cuba se están muriendo de hambre. Se carece de equipos y de soporte para viajar a hacer nuestro trabajo. Tampoco hay para comer. Si [de esa forma]se ha sancionado a la oposición porque no crece la militancia y el pueblo no se tira a la calle, hay que tener en cuenta que históricamente el sector intelectual y profesional -que es la avanzada de una sociedad- es el que ha dado al traste esos modelos para que la gente despierte consciencia ciudadana y política. Y ese trabajo del periodismo independiente despierta una consciencia ciudadana y una consciencia política. Entonces, cómo van a cortar ese mecanismo. Nos han quitado los espacios para publicar y de paso así cortan la capacidad para investigar y profundizar en el contenido de esas historias. El desarrollo del internet ha sido muy importante y el mismo régimen lo reconoce porque sabe que hoy, hay unos 4 millones de cibernautas en la isla. Muchos usan la internet para buscar pareja, pero también hay gente que lee y se informa. Los regímenes totalitarios basan su poder y el sostenimiento de la dictadura en la censura y la desinformación. Yo no sé cuál es la estrategia, pero el trabajo a la dictadura se lo están haciendo de manera indirecta, aunque no sea esa la voluntad. Para tomar decisiones, yo creo que hay que preguntar y buscar un equilibrio en los criterios.

¿De qué forma viene trabajando la oposición dentro y fuera de Cuba?

La oposición en Cuba ha cometido errores, es cierto. Ha habido corrupción, eso también se sabe y eso ocurre en todas partes del mundo. Pero hay un planteamiento trazado. En el caso de Venezuela y Nicaragua, la acción ha sido que la gente se tire a la calle. Desde luego, la gente [en Cuba] no nació en esos otros lugares; tiene otra formación política y la cultura del derecho que le falta al pueblo cubano. Cuba es un país que logró convencer a Estados Unidos para hacer negociaciones secretas en contra de los protocolos para intercambio de fugitivos y presos. La sociedad cubana ha sido controlada y reprimida por 60 años. Entonces no se puede sancionar a la oposición por los errores del pasado porque hay que reconocer que levantarse y luchar contra el régimen es complicado. Pero muchos se meten a la oposición para emigrar. Ciertamente debería haber una condena contra una persona que se acoge al programa de refugiados políticos para radicarse en EEUU y al año está en Cuba, y le dice a la gente del barrio que no se meta en política. Eso es inmoral, hace daño. El que se vaya por ese programa [de refugiados políticos], no tiene que ir a visitar al país que supuestamente lo está persiguiendo porque peligra su vida. Eso hay que cambiarlo.

¿Cómo piensa que se debe seguir enfrentando a la dictadura?

Hay una realidad: a la dictadura hay que seguir enfrentándola. Si hay políticas desacertadas, como la que se ha tomado en contra del periodismo independiente, también debe haber otras que sean acertadas para refrescar y buscar variantes porque muchos de los opositores se fajan contra la dictadura con grupos de cinco o quince personas, pero no son reconocidos. Entonces vemos que son opositores que no tienen apoyo de ningún tipo, porque las ayudas están enmarcadas para determinadas plataformas de proyectos que ya llevan años funcionando. Esta es una lucha y no puede pensarse que la solución está en la jerarquía de una persona. En esta lucha hay que abrirse al espectro de la sociedad para que, a nivel de base, la gente vaya floreciendo en sus comunidades, y que no esté sujeta a los errores, torpeza o caudillismo que tanto han condenado los procesos sociales en Cuba. Yo creo que la forma de destruir a la dictadura es potenciando al ciudadano, a los activistas por los derechos humanos, a las plataformas de la intelectualidad, la cultura y el periodismo. Esto se logra ayudando a esa gente para que vaya rompiendo el cordón de la dependencia de la dictadura porque ser un militante, ser un activista o ser un periodista independiente lo primero que implica en un dictadura, es el ostracismo hasta conseguir rendir a esa persona por hambre. Hay organizaciones en el exilio que están enmarcadas y casadas con determinados proyectos en Cuba, y eso no me interesa. Yo hablo por la gente a la que le dan una golpiza y está los calabozos dos o tres días, con la cabeza partida, y sin embargo no tiene apoyo. Por eso hablo en nombre de esos que no tienen voz, que es la mayoría.

¿Qué significado ha tenido el internet y las redes sociales para el trabajo de la oposición?

Lo que vemos es que ahora nadie quiere reunirse. Las redes sociales han tomado una gran fuerza. Hay una plataforma de personas que están en Facebook y se conectan desde el exilio con la gente de Cuba, y se llama Cuba Primero, un grupo que está teniendo una gran fuerza, y por lo que he visto, ninguno está asociado con esas plataformas que están ancladas, sostenidas y empoderadas en Estados Unidos. Hay gente de todas partes, de Santiago de Cuba, Holguín, Pinar del Río, Guantánamo, y es una cuestión interesante que demuestra que ya nadie quiere reunirse. Así se están convocando marchas como la que se hizo a favor de los animales. Sin embargo, también hay que mirar si la gente tiene dinero para recargar sus teléfonos celulares. Yo conozco personas que no pueden conectarse a internet porque no tienen un peso y si lo encuentran lo usan para comer, y algunas son personas que han sufrido represión y hambre.

¿Qué se puede destacar del trabajo que continúa haciendo la oposición?

Independientemente de las políticas fallidas y de las cosas que han pasado durante tantos años, yo creo que sí hay grupos que se han mantenido haciendo un trabajo sostenido. Por eso apoyo totalmente a la Comisión Justicia Cuba. Ya era hora de enviar un mensaje a los represores. Es una organización que ha sido creada contra estas personas históricas que han cometido delitos contra la humanidad y el pueblo cubano. Por tanto, creo que era necesario mandar un mensaje para que sepan que no van a salir ilesos si siguen cometiendo acciones criminales contra el pueblo. Esto hay que seguirlo. Esta es una cortina que te defiende y envía un mensaje, de una forma u otra, a las nuevas generaciones del poder militar, que es gente que no va a querer verse envuelta en cosas que ellos no han hecho, sino que hicieron otros en el pasado. Llegará el momento en que la mentalidad de estas personas tenga que cambiar sobre cómo concebir su propia ideología.

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