martes 23  de  julio 2024
ANÁLISIS

Luis Alberto Rodríguez López-Calleja: el zar de la destrucción en Cuba

La inflación en Cuba no es solo resultado de la insistencia del régimen en mantener un modelo irreformable sino del secuestro de la economía de López-Calleja

La inflación, el alto precio del dólar, el desabastecimiento y la escasez son denominadores comunes en la vida del cubano común. Un artículo de Emilio Morales para DIARIO DE CUBA, analiza los escenarios del agravamiento de una ya paupérrima situación económica. Reproducimos el texto:

La noticia de que el dólar se cotiza ya a más de 100 pesos cubanos (CUP) dibuja un escenario en Cuba muy parecido al del Período Especial de los años 90, cuando la moneda norteamericana llegó a equivaler entre 120 y 150 pesos. Bloomberg, el gigante de noticas financieras, evaluó recientemente al peso cubano como la moneda más depreciada el mundo, al calcular una depreciación del CUP de 95.83% en el período comprendido del 1 de enero de 2021 al 5 de enero de 2022.

La súbita devaluación del peso cubano no es más que el resultado del desastroso manejo de la economía nacional, con medidas que responden más a la improvisación, el desconocimiento y la ambición de un grupo de poder, que a coherentes y bien diseñadas reformas para estabilizar y enrumbar el país.

Esta situación inflacionaria no es solo resultado de la insistencia del régimen en mantener un modelo irreformable, obsoleto e insostenible, sino también del secuestro perpetuado de la economía del país por el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, desde que este aprovechara la salida del poder de Fidel Castro, primero por enfermedad y después por su desaparición física.

Dichos acontecimientos le allanaron el camino para que, paso a paso, se apoderara de las empresas más importantes, que operaban en la economía dolarizada, y las pusiera a todas bajo la sombrilla de la corporación GAESA, de la cual es su presidente ejecutivo y quien sabe si su máximo accionista.

La concentración de poder financiero y comercial en manos de este general está por encima de las políticas económicas y financieras que el Gobierno debería implementar a través de las instituciones.

Entre las acciones más importantes ejecutadas por orden de López-Calleja para tomar el control de las finanzas y los sectores más rentables de la economía podemos mencionar las siguientes:

1. Tomó el control de la CORPORACION CIMEX en 2010, lo que le permitió hacerse con el negocio de las remesas, el mercado minorista dolarizado y el sector inmobiliario, entre una larga lista.

2. Tomó posesión de la Zona Especial de Desarrollo Mariel en 2014, proyecto que concentra las mayores inversiones del país.

3. Tomó control del Banco Financiero Internacional (BFI), el principal de Cuba, a cargo de las transacciones comerciales más importantes, desde la recepción de las remesas hasta las que involucran las operaciones turísticas, la exportación de minerales, productos de biotecnologías, etc. Además, al controlar el banco, se hizo con la recepción del capital que se invierte en el país en los principales sectores, así como con las cuentas bancarias de todas las empresas extranjeras que operan en Cuba.

4. Tomó el control de la empresa Habaguanex S.A y todas las empresas y negocios subordinadas a esta en 2016, en pleno deshielo con EEUU.

5. Mandó a parar las reformas económicas iniciadas en 2011 para detener el empuje del movimiento de emprendedores que se expandía a gran velocidad y que le estaba quitando cuota de mercado en los sectores del turístico, el transporte, la gastronomía y el comercio minorista.

6. Se apoderó del megaproyecto turístico para la transformación de la Bahía de La Habana y sus alrededores en un polo turístico, al pasar la mayoría de las operaciones de importación y exportación de mercancías al puerto del Mariel y adjudicarse el derecho de manejar las licitaciones relacionadas con la transformación del puerto de La Habana en uno de cruceros, ferris y mega yates, marinas, proyectos inmobiliarios para oficinas y viviendas, parques temáticos y centros comerciales, etc.

7. Implementó las tarjetas magnéticas AIS en dólares para la compra de electrodomésticos en 77 tiendas del país a finales de 2019.

8. Implementó las tarjetas en dólares para la compra de combustible.

9. Expandió el uso de las tarjetas AIS para la compra de todo tipo de productos en las cadenas minoristas del mercado dolarizado.

10. En 2020 tomó el control de todas las operaciones de importación y exportación de las formas de gestión no estatales, controlando las operaciones financieras involucradas en dichas actividades a través del BFI.

11. Prohibió el depósito en dólares en efectivo en los bancos cubanos, obligando a la población a realizar los depósitos en otras monedas libremente convertibles.

12. Aprobó la implementación de la Tarea de Ordenamiento Financiero, que supuso la unificación monetaria y cambiara y resultó ser un fracaso total.

¿Cómo se llegó a la inflación que hoy golpea a las familias cubanas?

La ola inflacionaria comenzó a gestarse cuando el régimen detuvo en 2016 las reformas aprobadas e implementadas en 2011, en los Lineamientos de la Política Económica y Social del VI Congreso del PCC.

La pujanza y la fuerza alcanzada por los emprendedores y el impacto del deshielo con Washington era tan fuerte, que aún con claras limitaciones, daba muestras de que en el período 2010-2016 se había producido un verdadero boom en del sector no estatal de la Isla, el cual estaba provocando el surgimiento de una clase media.

En este sentido, el mercado mostraba la creación y consolidación de un tejido empresarial exitoso, conformado por miles de negocios en diversas modalidades, la mayoría de ellos con marcas propias (Ver Figura 1), que generaba como promedio anual unos 3.000.000 millones de dólares. Entre las modalidades de negocios más lucrativas se encontraban los restaurantes, la renta de habitaciones, el transporte, los salones de bellezas, la producción de zapatos, las Cooperativas No Agropecuarias (CNA) y la venta de productos importados del exterior a partir de un mercado mayorista a distancia creado por los propios emprendedores.

Para ese entonces, unas 535.000 personas trabajaban en el sector privado de forma oficial y legalmente, a través de una licencia, mientras otro medio millón lo hacía informalmente, percibiendo una remuneración mínima unas 10 veces superior a la de un trabajador estatal. El nacimiento de esta clase media comenzó a traer bienestar y prosperidad a miles de familias cubanas, las cuales aumentaron su poder adquisitivo, permitiendo a cientos de miles de ciudadanos hacer turismo en el país y viajes turísticos y de negocios al exterior.

Esta clase media se convirtió en el segundo segmento turístico en la Isla en cuanto a cantidad de vacacionistas, al registrar en 2016 unos 991.122 turistas nacionales hospedados en las cadenas hoteleras que operan el mercado en dólares, cifra solo superada por Canadá (1.198.917 viajeros). Este crecimiento tomó por sorpresa a la industria turística cubana. Por otra parte, decenas de miles de cubanos viajaban al exterior a comprar mercancías para abastecer sus propios negocios y vender otra parte en el mercado informal.

Bajo este escenario, GAESA comenzó a sentir una fuerte competencia proveniente del sector de los emprendedores. Las cuotas de mercado percibidas por estos eran superiores a las de la corporación militar en varios segmentos de la economía. GAESA perdía poder económico y cedía espacio frente al crecimiento acelerado del cuentapropismo en el país. Por ejemplo, la capacidad de hospedaje de los cuentapropistas superaba a las del Gobierno en tres de los principales polos turísticos del país: La Habana, Trinidad y Viñales.

En el sector turístico, podemos decir de forma general que la cobertura entre ambos segmentos, estatal y privado, estaba bastante equilibrada en cuanto a capacidad de hospedaje. En septiembre de 2016, el sector privado tenía 35.066 licencias activas para el hospedaje, 17.244 para operar en CUC y 17.822 para operar en CUP. Este número de licencias significaba unas 59.612 habitaciones. Mientras tanto, en manos de las cadenas hoteleras administradas por el Estado, incluidas las de GAESA, había 447 establecimientos (310 de ellos, hoteles), con una capacidad de 66.973 habitaciones. (Ver Figura 2.)

Fuente: Elaborado por Havana Consulting Group a partir de los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística e Información, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, datos publicados por la prensa cubana y fuentes propias.

Los datos de la tabla anterior muestran claramente el descomunal crecimiento del sector privado en tan solo siete años: su capacidad de hospedaje creció 268% frente al pobre crecimiento del 3% del sector estatal. En ese punto, el CEO de GAESA comprendió que la situación se iba de control, por lo que había que cortar tajantemente el emprendimiento ciudadano.

En el sector de la gastronomía ocurría algo similar. El auge y crecimiento de los restaurantes privados, popularmente conocidos como "paladares", y las otras modalidades mostradas en la Figura 3, también hacían una fuerte competencia a las redes gastronómicas en manos del Estado. La calidad del servicio, la variedad de platos, la forma de presentación, la decoración, el ambiente y la atmósfera de estos restaurantes superaba con creces la oferta de sus similares estatales. En septiembre de 2016 había registradas 57.678 licencias activas para ejercer la actividad de elaboración y venta de alimentos en sus diversas modalidades. Cabe destacar que 1.712 eran restaurantes (paladares) y 7.909 cafeterías, para un total de 9.612 unidades. Ver Figura 3.

Los datos mostrados en la gráfica anterior demuestran que en tan solo siete años el sector privado que operaba la gastronomía creció en un descomunal 427%, mientras que en el estatal se produjo una contracción de 38.54%. Hay que destacar que durante el período analizado (2010-2017), el Estado cerró cientos de unidades gastronómicas que poseía y que no eran rentables, y muchas de ellas fueron rescatadas por cooperativas. En general, el boom de los restaurantes privados, cafeterías y demás modalidades creció en los principales polos turísticos del país y en las capitales de provincias, donde se concentraba el mayor poder adquisitivo de la población y, por lo general, adonde más turistas viajaban.

Mientras tanto, en el Transporte pasaba otro tanto. El sector privado llenó con éxito el vacío generado por la incapacidad de las empresas estatales de satisfacer la demanda. El déficit de ómnibus destinados al transporte público y la falta de recursos financieros por parte de las empresas para darles mantenimiento, la baja cifra de autos por habitantes en el país y los altos precios que impuso el Gobierno a la venta de vehículos en el sector minorista dolarizado, estuvieron detrás del florecimiento de los transportistas privados.

En 2016, el sector estatal disponía de 3.295 taxis y 7.840 ómnibus. Además, tenía en su nómina a unos 8.500 automóviles para la renta al turismo, cifra insuficiente dada la alta demanda del mercado. En el caso de los taxis, hay que destacar el crecimiento de 123% del sector privado en el período 2010-2016, superior al 25.2% del estatal. En 2016 el número de taxis del sector privado (14.034) superaba en 3,4 veces al de las empresas estatales (4.125). Ver Figura 4.

Es importante resaltar que, aunque el sector privado superaba al estatal en cuanto a número de unidades de transporte, éste también tenía dificultades. El parque de transporte en manos del sector privado estaba envejecido y prácticamente obsoleto en más de un 90%, al tratarse de vehículos con entre tres y seis décadas de explotación. Lo anterior encarecía el mantenimiento y dificultaba la obtención de piezas de repuesto, muchas de las cuales ya no se fabricaban, por lo que había que acudir a innovaciones y adaptaciones técnicas para poder mantener en funcionamiento estos equipos. A esto hay que sumar las consecuencias de un mayor consumo de combustible y lubricantes por los motores poco eficientes. Así y todo, el sector privado había tomado una gran ventaja.

En el sector Minorista, por otra parte, el impacto era demoledor. Aun cuando la actividad empresarial en esta modalidad no estaba aprobada para los emprendedores, una cantidad que crecía por días viajaba al exterior para comprar mercancías y posteriormente comercializarlas en la Isla. Ya para 2017, alrededor de 48.000 cubanos viajaron al exterior, como promedio, 11,5 veces al año, lo que demuestra una actividad comercial dinámica y una rápida rotación de mercancía.

Para los departamentos comerciales de las grandes cadenas de tiendas cubanas que operaban en el mercado dolarizado (95% de ellas pertenecen a GAESA), cada una con unos 10 especialistas encargados de compras en el exterior, era imposible competir con un ejército de más de 48.000 compradores especializados en diferentes nichos, que cubrían una buena parte de la demanda del país con una estable oferta de productos que superaban en calidad, variedad y precios a los ofrecidos por GAESA en sus cadenas minoristas.

Bajo este panorama, que dibujaba un imparable y rápido crecimiento y expansión de los emprendedores a partir de la inversión en nuevos negocios, teniendo como fuente de financiamiento sus propias ganancias, el régimen paró en seco las reformas. A partir de 2016 no se emitieron más licencias para ejercer el trabajo por cuenta propia, también se detuvo la creación de nuevas Cooperativas No Agropecuarias (CNA), eliminándose incluso varias de ellas y limitando el radio de acción a las que quedaban.

A comienzos de 2017, con la justificación de impedir la concentración de riquezas, la Asamblea Nacional disminuyó el número de modalidades permitidas para ejercer el trabajo por cuenta propia de 201 a 122. Algunas categorías se eliminaron y otras se agruparon en una sola. Un descenso del 39.3%.

En el caso de las CNA, las nuevas medidas establecían restricciones que limitaban el alcance de sus operaciones a sus provincias de origen. Por otro lado, la distribución de los ingresos entre los socios se reguló para que no existiera una gran brecha salarial entre ellos y los trabajadores asociados a la cooperativa. Las reglas establecían que el salario máximo no podía exceder en más de tres veces al mínimo. Por último, las regulaciones establecían que ningún individuo podría ser socio de más de una cooperativa o tener más de una licencia para ejercer el "trabajo por cuenta propia".

Luego, en 2018, el régimen apretó aún más las tuercas al sector no estatal, estrenando barreras a partir de la implementación de nuevas normas jurídicas, no ya para parar evitar su expansión y desarrollo, sino para atentar contra su propia supervivencia en el mercado. Entre las regulaciones más conservadoras implementadas podemos mencionar las siguientes:

a. Los cubanos solo podrían tener una licencia para ejercer el trabajo por cuenta propia, lo cual eliminaba de por sí la posibilidad de que un emprendedor invirtiera en la expansión de su negocio o en la creación de uno nuevo: la posibilidad de desarrollar una franquicia o de efectuar cualquier otra inversión con recursos propios quedaba totalmente anulada.

b. No se estimulaba el crecimiento del empleo en el sector privado. Las regulaciones establecían una escala salarial ascendente (por la cual los salarios aumentan a medida que se contratan más trabajadores): la contratación de más de 20 trabajadores se volvía extremadamente costosa, a razón de seis veces el salario promedio.

c. Se subieron los impuestos por la contratación de fuerza laboral. A diferencia de las reglas anteriores, los empleadores ahora tendrían que pagar impuestos también sobre los primeros cinco trabajadores contratados.

d. Se prohibía la contratación directa de los artistas en restaurantes y bares. A partir de diciembre, estos artistas debían ser contratados a través de una agencia estatal, la cual cargaría un 24% de impuesto sobre los ingresos obtenidos por los contratados.

e. Los taxistas privados estaban obligados a comprar combustible asignado en una tarjeta magnética y tendrían que aceptar las rutas y precios estipulados por el Gobierno. Además, se les exigiría como requisito un carné de conducir válido para la actividad, además de que se limitaba el alcance territorial de la licencia.

f. Las nuevas licencias se emitirían bajo rigurosas condiciones. A partir de diciembre los interesados en abrir un negocio tenían que poner por escrito una descripción detallada del proyecto, referido a la modalidad que pretendía desempeñar, y justificar con datos la viabilidad del negocio y su ubicación física. Además, tendrían que justificar por escrito mediante declaración jurada el origen de la fuente de financiamiento y las inversiones efectuadas o a ejecutar. Al mismo tiempo, debían justificar la "procedencia de los equipos y medios" en cada caso.

g. Se eliminaba la autorización del contratista privado a establecer una relación contractual con una entidad estatal para la ejecución de una obra de construcción, mantenimiento o reparación.

h. La nueva propuesta no incluía la apertura de nuevas modalidades, ni la incorporación de profesionales para ejercer el trabajo por cuenta propia.

i. Los profesores de la música y otras artes, taquigrafía, mecanografía e idiomas, repasadores, así como instructores de prácticas deportivas y de automovilismo, no podían constituir escuelas o academias, contratar el servicio de otros profesores o instructores, ni organizar eventos o actividades con carácter competitivo.

j. Se elevaba el monto de las multas y las sanciones, y se ampliaba la aplicación del decomiso de instrumentos, equipos, herramientas, materias primas y productos terminados a los infractores de las normas.

k. Los nuevos negocios deberían cumplir con normas de higiene, medio ambiente y protección contra incendios, entre otras, establecidas por el nuevo reglamento.

l. Las nuevas reglas establecían nuevas normas tributarias y fiscales, entre ellas la obligatoriedad de algunas modalidades de contar con cuentas bancarias para registrar toda la actividad financiera del negocio en aras de transparentar sus ingresos y egresos.

Además, las nuevas regulaciones prohibían la entrega de licencias para cinco modalidades, las cuales empleaban a 31.392 personas en 2015, según las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social: (a) carretilleros o vendedores de producción agrícola en forma ambulatoria (22.787 licencias); (b) vendedor minorista de productos agropecuarios (948 licencias); (c) vendedor mayorista de productos agropecuarios (182 licencias); (d) comprador / vendedor de discos (6.692 licencias); y (e) operador de equipos de recreación (783).

Los emprendedores se rebelan exportando el capital y causan grandes pérdidas a GAESA

Bajo estas condiciones, los emprendedores vieron agotadas la posibilidad de invertir en su propio país, por lo que comenzó un fuerte movimiento para exportar el capital y salir a buscar nuevas oportunidades de inversión en el exterior. Al mismo tiempo se incrementó el negocio de la compra de mercancía en el exterior para importarla y revenderla en el mercado informal. Esto generó que el volumen de dólares que salía del país en manos privadas era superior al volumen que el Gobierno atraía como inversión extranjera. El CUC se devaluó y comenzó a cotizarse en el mercado informal a 50 CUP, lo cual generó que la población prefiriera comprar los CUC en el mercado informal antes que en las casas de cambio (CADECAS) y los bancos, donde el canje era de 1 CUC a 25 CUP. Esto daba más poder adquisitivo a los cubanos que cambiaban los dólares en la calle, a una tasa dos veces más rentable que la tarifa del Estado.

Tal situación trajo fuertes pérdidas para GAESA, al agotarse más rápido los inventarios de sus tiendas y al recaudar CUC y no dólares. Esto significó que se quedaran sin liquidez para pagar las deudas con proveedores, muchos de los cuales ya no venderían más productos a la Isla. Por esa vía se generó escasez en las tiendas del mercado minorista dolarizado y se dispararon los precios en el mercado informal. Ante esta realidad, en la segunda mitad de 2019 el Gobierno anunció dos medidas que, lejos de aliviar la crisis financiera, provocaron una ola inflacionaria. Las medidas en cuestión fueron el aumento salarial sin respaldo productivo, y el control de precios tanto en el sector estatal como en el privado. Esta situación fue la que puso al país a las puertas de un polvorín inflacionario.

GAESA contraataca dolarizando la economía

Así las cosas, el CUC continuó devaluándose frente al dólar. La crisis de liquidez del Gobierno se profundizó aún más, y se dejó de cumplir el compromiso de pago con el Club de París por segundo año consecutivo. Ante esta realidad, GAESA comenzó un proceso de dolarización de la economía a partir de la apertura de una red de 77 tiendas para vender equipos electrodomésticos que solo podrían ser adquiridos en dólares mediante el uso de una tarjeta magnética emitida por la empresa FINCIMEX.

Esta medida creó el problema de una economía con tres monedas: los pesos cubanos (CUP), los CUC y los dólares digitales depositados en las mencionadas tarjetas magnéticas. El país estaba ya inmerso en un caos financiero.

El objetivo de captar divisas para importar productos como alimentos, materias primas y combustibles, así como para ayudar en el pago a proveedores y el de la deuda externa, no se cumplió. Esto profundizó aún más la escasez, haciéndola extensiva no solo al mercado dolarizado bajo control de los militares, sino también al racionado y subsidiado en manos del Gobierno, dependiente de la compra de productos alimenticios en el exterior. A esta crisis de desabastecimiento se sumó la de medicamentos en las farmacias, y el racionamiento de combustible para automóviles.

La pandemia pone una lápida sobre la economía

En marzo de 2020 irrumpe el Covid-19, poniendo una lápida sobre la economía del país. La cuarentena cerró los aeropuertos y el turismo se desplomó un 77.68% en comparación con 2019. El impacto fue tan fuerte que en el sector privado unos 139.000 emprendedores entregaron sus licencias o cerraron sus negocios temporalmente, lo cual significó una reducción del 35%.

Mientras tanto, la escasez de productos en las tiendas se hacía más profunda y el CUC seguía devaluándose frente al dólar. Para tratar de estimular el sector privado, el Gobierno finalmente aprueba 2.000 modalidades para ejercer el trabajo por cuenta propia, pero con innumerables barreras. La medida no liberaba las fuerzas productivas y, por tanto, no tuvo impacto. Todo seguiría igual.

Paralelamente, las remesas se redujeron un 36.81% en 2020, con respecto a 2019. El jefe de GAESA no daba su brazo a torcer y continuaba sin ceder el negocio de las remesas a una entidad civil fuera del control de los militares. El caos no podía ser peor: la pandemia se expandía por el país y los medicamentos escaseaban cada vez más.

López-Calleja estatiza y esclaviza la forma de gestión no estatal

En agosto de 2020, el régimen cubano anuncia la autorización de importación y exportación a las formas de gestión no estatal (personas naturales y jurídicas cubanas que realizan actividad comercial y de servicios legalmente autorizadas y que no pertenecen al sector estatal de la economía ni constituyen modalidades de inversión extranjera), léase trabajadores por cuenta propia y Cooperativas No Agropecuarias. El anuncio apareció a través de cuatro resoluciones publicadas en la Gaceta Oficial No.59, el 17 de agosto de 2020.

Las resoluciones emitidas constituían una camisa de fuerza para controlar y robarse "legalmente" los ingresos derivados de las actividades comerciales de los potenciales exportadores e importadores; se trataba de un mecanismo para limitar el alcance del desarrollo de las fuerzas productivas y por consiguiente, una traba más a la libre generación de riquezas.

La draconiana fórmula para importar y exportar productos establecida por las nuevas reglas era la definitiva estatización de la propia forma de producción no estatal; un proceso que claramente privaba de autonomía a cualquier emprendedor o forma de gestión no estatal que pretendiera importar y exportar productos y servicios.

Bajo esta mágica fórmula, el dinero que se descontara de las operaciones de importación y exportación (20% del valor de la importación o la exportación) iría a para nada más y nada menos que al BFI S.A, el banco de GAESA, el banco de los militares. Así, quien produce no tiene control del precio, de la gestión de venta, de las estrategias para seleccionar proveedores y mercados, ni de las posibles ganancias, pues no podría disponer del capital en divisas obtenido más que para hacer operaciones de importación. Esta medida era la legalización formal del apartheid que sufren los ciudadanos cubanos y que les roba el derecho soberano a generar riquezas.

López-Calleja se la juega con la Tarea de Ordenamiento Monetario y crea el caos financiero

En medio de la crisis y el descontrol de la pandemia, el Gobierno anuncia la implementación de la Tarea Ordenamiento a partir del 1 de enero de 2021, con el propósito de sanear las finanzas del país y tratar de atraer la inversión extranjera, la cual fue casi nula en 2019 y 2020, al punto que en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) se mantenían los mismos 43 proyectos ya presentes en 2018. El general López-Calleja forzó implementar esta medida pensando que cumplía un viejo deseo de los inversionistas presentes en la Isla, y con la esperanza de atraer a otros nuevos.

Sin embargo, la medida resultó ser un caos. Su mejor logro fue incentivar la protesta ciudadana. Implementar una tarea de ordenamiento monetario en una economía disfuncional sin liberar las fuerzas productivas ni crear un mercado de oferta y demanda con liberación de precios, significó agravar aún más el caos que ya existía.

Y la bomba inflacionaria estalló. El 80% de la población laboral cubana tenía un salario por debajo del salario promedio de 2.000 pesos. La subida de precios aumentó su vulnerabilidad, y la reacción de la gente no se hizo esperar: para el mes de febrero el Observatorio Cubano de Conflictos reseñó 159 protestas ciudadanas, 22 más que las reportadas en enero (137) y 37 más que en diciembre (122). Estos datos evidencian que la situación se estaba yendo de control y que las protestas escalarían.

López-Calleja ordena suspender los depósitos en dólares en efectivo y la inflación se dispara

Ahogado por su propia incompetencia, López-Calleja dio orden de suspender temporalmente la aceptación de depósitos bancarios en efectivo en dólares estadounidenses. Los cubanos tendrían un ultimátum hasta 21 de junio para depositar los dólares en efectivo en sus cuentas bancarias en esa moneda. La medida era una trampa para sacarle los dólares a la gente de debajo del colchón. El régimen se había quedado sin dólares y no tenía para pagar a los pocos proveedores que aún quedaban en la lista, ni tampoco para pagar la deuda externa con el Club de París. Las casas de cambio (CADECAS) y los bancos no estaban recibiendo dólares, pues la gente prefería venderlos en la calle a razón de 1x70 CUP. El mercado negro dominaba la guerra del canje de moneda y había desbordado a los bancos y a las CADECAS, gracias a la grandiosa y oportuna Tarea de Ordenamiento implementada para sanear las finanzas del país.

La inflación siguió escalando y el peso cubano devaluándose, llegando a cotizarse a 75 por cada dólar. El país estaba al borde de un estallido social.

Estallan las protestas del 11 de julio y el dólar rompe la barrera de los 100 CUP

La predicción fue correcta: el 11 de julio se produjeron protestas espontáneas en más de 50 ciudades del país. Díaz-Canel ordena reprimir al pueblo y se mancha las manos de sangre. El país no estaba viviendo ya una crisis económica, sino una sistémica. En un intento por intentar revertir la situación, el Gobierno implementa una ley para permitir la pequeña y mediana empresa en el sector no estatal, aunque una vez más, con decenas de barreras y trabas.

Mientras tanto, al cierre de 2021 el turismo caía un 75.03% con respecto a 2020 y un 94.04% con respecto a 2019, el año previo a la pandemia. Las remesas también declinaban estrepitosamente al caer 53.84% con respecto al 2020 y 70.83% con respecto al 2019. A estas alturas, el país estaba ya en total bancarrota. Bajo estas circunstancias, la escalada inflacionaria ha seguido cuesta arriba, actualmente sobrepasa los 100 CUP y así seguirá en las próximas semanas.

CONCLUSIONES

Si hay algún gran responsable en la situación caótica de las finanzas del país, tiene un nombre: general Luis Alberto López-Calleja.

La ambición de este mafioso en el poder de apoderarse de cada dólar que llega al país es la causa principal de la debacle que hoy sufren la economía y la sociedad cubana. Las decisiones ordenadas por este personaje para primero controlar las empresas y el banco más importante del país, y posteriormente desmantelar de un golpe al movimiento de emprendimiento que surgió en 2011 y las oportunidades de desarrollo que ofrecía el deshielo, sin duda fueron las medidas que iniciaron el camino hacia la actual espiral inflacionaria.

López-Calleja, actualmente sancionado por el Departamento de Estado y el del Tesoro de EEUU, sin simpatía dentro de las propias Fuerzas Armadas de la Isla, se ha apoderado de las finanzas del país, no rinde cuentas a Díaz-Canel, mucho menos al incapaz ministro de economía, Alejandro Gil, y a Marta Sabina Wilson González, ministra presidenta del Banco Central de Cuba, quienes se supone lleven las riendas de la economía y las finanzas.

López-Calleja es el responsable del desabastecimiento de las tiendas en divisas, de tener trancado el envío de remesas desde EEUU, y del financiamiento ilícito de las colosales inversiones en el sector turístico, propiedad de GAESA. También lo es de las terapias de choque que el régimen ha implementado en la economía en medio de la pandemia y que provocaron las protestas ciudadanas del 11 de julio.

La economía nacional se encuentra en bancarrota total, por lo que es de esperar que la inflación continúe aumentando y que el dólar supere incluso la barrera de los 150 CUP.

Con los rubros exportables nacionales en total declive, sin apenas turismo, remesas ni créditos internacionales, no se prevé una mejoría en el corto ni en el mediano plazo. Por lo que las tensiones que hoy agobian a la sociedad escalarán aún más y se sumarán a la política de terror de los juicios sumarios y las largas condenas impuestas a los ciudadanos juzgados injustamente y sin garantías tras las protestas del 11J.

Ante este escenario, es previsible que las protestas ciudadanas vuelvan a estallar en cualquier momento. Y dadas las circunstancias y las lecciones aprendidas, puede que esta vez no sean pacíficas.

Si esto sucede, esperemos que algunos generales de carrera y otros oficiales de menor rango ajenos a la corrupción, tomen carta en el asunto y desde dentro del ejército eviten una guerra civil que parece estar ya al doblar de la esquina.

El único camino para detener la espiral inflacionaria es liberar las fuerzas productivas, crear un mercado de libre empresa con libertad de precios y un marco legal que proteja a los ciudadanos y les otorgue derechos para generar riquezas. Por otra parte, la situación amerita poner en marcha un profundo proceso de dolarización de la economía, que incluya la circulación del dólar internamente, sin ningún tipo de restricciones. Esta sería la única forma de estimular no solo la inversión extranjera, sino también la ciudadana, ayudada por la diáspora, lo cual generaría cientos de miles de puestos de trabajo.

Para lograr esto hay que terminar de una vez con el modelo económico que paga a sus trabajadores paupérrimos salarios en una moneda devaluada y les cobra productos y servicios en dólares. Ninguna economía puede funcionar con semejante esquema. Hasta que no desaparezca esta miserable y abusiva fórmula, será muy difícil, por no decir imposible, revertir la situación.

FUENTE: DIARIO DE CUBA

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