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Christian Tyrone Zerpa abandonó su cargo y huyó a Estados Unidos junto a su esposa y sus dos hijas con el fin de colaborar con la justicia norteamericana.

En una entrevista ofrecida a la periodista Carla Angola del canal EVTV, el magistrado del régimen de Nicolás Maduro confesó que decidió no seguirle lavando la cara a la "narcodictadura" por lo que no se prestará para juramentar ilegítimamente el segundo periodo presidencial de Maduro, el cual se llevará a cabo precisamente en la sede del TSJ el próximo 10 de enero. “Yo no puedo seguir secundando esto”, dijo Zerpa.

Durante la conversación reveló que es la propia Cilia Flores, esposa de Maduro, quien dirige y controla a los magistrados, por lo que aseguró no existe autonomía de poderes. Incluso reconoció que muchas de las decisiones del TSJ ilegítimo se toman tras una “llamada a Miraflores”.

“A mí me escogieron porque yo era uno de los leales, disciplinado dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela”, agregó el ahora prófugo de la justicia chavista.

Zerpa reveló que en el TSJ no existe ningún funcionario cubano, no obstante dio testimonio “que hay decisiones no del TSJ sino políticas de alto nivel donde una vez, el embajador de Cuba se reúne con el presidente Maduro, al finalizar dicha reunión el Presidente toma una decisión”.

Asimismo dijo que en el más alto nivel “hay mucha coordinación, conversaciones para alinear posturas similares y así poder entonces desarrollar políticas internacionales de manera conjunta o para tomar decisiones en lo interno y en buena medida están inspiradas en lo que desde Cuba se manifiesta”.

"Yo considero que Maduro no se merece una segunda oportunidad", señaló Zerpa, al que el Tribunal Supremo, que lo catalogó como "exmagistrado", acusó este domingo de haber huido para no enfrentar las consecuencias de "las reiteradas denuncias que funcionarias de su despacho habían formulado contra él por conductas indecorosas e inmorales".

Zerpa calificó como una "autocracia" al régimen venezolano, subrayó que las elecciones del pasado mes de mayo, en las que Maduro obtuvo "supuestamente" la victoria, no fueron "libres ni competitivas" y consideró que en Venezuela "no hay separación de poderes" y muchas de las decisiones judiciales "son instruidas desde Miraflores" (Presidencia).

A la pregunta de por qué ha esperado tres años desde su nombramiento como juez hasta hoy para dejar Venezuela, dijo que era porque ahora era "el momento en que menos sospechas despertaba" y porque pensaba que desde adentro podía hacer más por garantizar el respeto a las instituciones.

Según señaló, Nicolás Maduro le escogió para que "garantizara decisiones favorables al Gobierno" y fue Cilia Flores, esposa del mandatario, quien le comunicó que iba a ser magistrado.

El magistrado subrayó que se marchó de Venezuela porque no quería seguir prestándose a "lavar la cara al régimen" y seguir "avalando" a un régimen que solo ha traído "hambre, miseria y destrucción" a Venezuela.

Zerpa se declaró partidario de un "cambio" y consideró que lo "más sensato" sería que Maduro renunciara y se convocaran elecciones democráticas y pacíficas.

El magistrado hizo un "llamado a la reflexión" de sus compañeros en el TSJ, porque, según dijo, "no podemos seguir avalando lo que está pasando en Venezuela".

A su juicio, hay muchas personas en las instituciones que piensan como él que la Venezuela actual "no es el país que queríamos y soñábamos", pero hay "mucho miedo".

La "gran tragedia del venezolano", apuntó Zeerpa, es que coincidieron en un mismo momento histórico "el peor gobierno del mundo" y la "peor oposición del mundo".

Zerpa manifestó su arrepentimiento por no haber sido "coherente" con los valores democráticos en los que se formó. "Es una cruz que cargaré para toda la vida", concluyó.

FUENTE: REDACCIÓN

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