MANAGUA.- Más de un centenar de movimientos y organizaciones surgidas tras las protestas contra el Gobierno de Nicaragua, anunciaron hoy que están en vías de unificarse alrededor de la denominada Concertación Nacional, cuyo objetivo es "buscar la salida negociada del presidente Daniel Ortega".
La activista Mónica López, miembro de la Articulación de Movimientos Sociales, que impulsa la iniciativa, explicó que la Concertación Nacional se está trabajando desde hace un mes y "busca una correlación de fuerzas que obligue al régimen a negociar su salida" del poder.
"Este esfuerzo que está en proceso de construcción es una necesidad histórica y un imperativo ético, que es urgente y no se puede atrasar mientras tengamos presos políticos que están siendo sometidos a torturas y a vejámenes (...) No podemos perder ni un minutos más", agregó López en declaraciones a la televisora "100% Noticias".
La activista añadió en una entrevista con el diario "La Prensa" que el plan es "crear un espacio en el que confluyan todas las fuerzas organizadas que están convencidas de que la lucha es cívica y no violenta".
Por su parte, el académico Carlos Tünnermann, miembro de la Alianza Cívica que a través del diálogo nacional con el Gobierno buscó una salida a la crisis, dijo al rotativo "que la denuncia de las violaciones de derechos humanos en Nicaragua tendrá más fuerza bajo una concertación nacional".
"Con una concertación nacional todos tendrán un mismo plan de acción, para las distintas luchas cívicas y pacíficas, porque será donde todos estarán comprometidos con la paz", explicó.
La iniciativa, que además cuenta con el apoyo de movimientos de estudiantes de todo el país, familiares de manifestantes detenidos, madres de fallecidos, cámaras empresariales, colectivos de la diversidad sexual y otras organizaciones sociales, está siendo consultada con diversos sectores como los médicos despedidos, señaló el rotativo.
La demanda inmediata de la Concertación Nacional es "el cese de la represión, el desarme de los paramilitares y respeto a los derechos humanos", según manifestaron sus miembros.
Nicaragua vive desde abril la peor crisis política de las últimas décadas, que se inició con una protesta estudiantil y que ha dejado 481 muertos, según el recuento de organismos de derechos humanos independientes. La mayoría de los fallecidos eran jóvenes manifestantes y la oposición señala como responsables a policías y paramilitares afines al mandatario.
Sin embargo, el Gobierno rechaza estas acusaciones y considera a los manifestantes como "terroristas" que quieren derrocar al Ejecutivo, al tiempo que reconoce únicamente 198 muertes y las atribuye a la violencia desatada por los opositores durante las protestas.
FUENTE: dpa