LA HABANA.- La Unión Eléctrica de Cuba (UNE), empresa estatal, informó este sábado que una nueva falla en una línea de transmisión entre Nuevitas y la provincia de Las Tunas provocó una "desconexión parcial del servicio eléctrico nacional en la zona oriental". La entidad no precisó cuántas provincias resultaron afectadas.
El incidente se produce en medio de una de las crisis energéticas más graves que enfrenta la isla, marcada por averías recurrentes, centrales termoeléctricas envejecidas y una generación insuficiente. Décadas de gestión estatal no han permitido modernizar de manera efectiva el sistema ni garantizar la continuidad de un servicio esencial.
Apagones prolongados
Los cubanos soportan cortes eléctricos recurrentes que, en algunas zonas, pueden alcanzar unas 20 horas diarias. Las interrupciones no solo dejan hogares a oscuras: también afectan el abastecimiento de agua y las comunicaciones telefónicas, con consecuencias directas para la vida cotidiana y la actividad económica.
Las centrales termoeléctricas, muchas de ellas antiguas, presentan fallas frecuentes y requieren períodos prolongados de mantenimiento. La fragilidad de estas instalaciones reduce la capacidad de respuesta ante nuevas averías y agrava las interrupciones cuando el sistema pierde parte de su generación.
La persistencia de estos problemas pone en evidencia las deficiencias de la planificación y la gestión energética del régimen, que no ha conseguido garantizar un servicio fiable pese a la magnitud de las necesidades de la población.
Siete colapsos eléctricos
La sucesión de fallas ofrece otra medida de la gravedad de la crisis. Según los datos incluidos en el reporte, Cuba ha registrado siete colapsos totales de su red eléctrica desde comienzos de año y una docena desde finales de 2024.
A los problemas de generación se suma la escasez de combustible, que limita el funcionamiento de los generadores de respaldo y dificulta las labores de recuperación después de una interrupción. La propia empresa estatal reconoce que estas limitaciones hacen que el sistema sea más vulnerable y retrasan el restablecimiento del servicio.
Aunque las restricciones de combustible añaden presión sobre la red, no eliminan el peso de los problemas estructurales acumulados durante años: instalaciones envejecidas, mantenimiento prolongado y una capacidad de generación que no satisface las necesidades del país.
La energía solar no resuelve la crisis
El régimen cubano impulsa desde hace dos años un programa para instalar parques solares con apoyo de China. Según cifras oficiales, las fuentes renovables representan el 21% de la matriz energética nacional.
La expansión de esta tecnología constituye una alternativa para diversificar la generación, pero hasta ahora no ha impedido la continuidad de los apagones ni ha resuelto las deficiencias de un sistema que sigue dependiendo de centrales termoeléctricas deterioradas y de un abastecimiento estable de combustible.
La población continúa pagando las consecuencias de una crisis que trasciende una avería puntual y refleja las dificultades del régimen para sostener la infraestructura de la que dependen los hogares y los servicios esenciales.
La nueva avería en el este vuelve a poner de manifiesto el alcance de esa crisis: mientras el régimen no consiga asegurar una generación suficiente y una infraestructura confiable, los cubanos seguirán expuestos a apagones prolongados que afectan sus condiciones de vida y el funcionamiento de los servicios básicos.
FUENTE: Con infomación de AFP