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@eleonorabruzual

Ya terminó el primer mes de este 2017. Para ser exactos queda un día, y estos 30 han sido iguales a los más de 6.205 días que los que malvivimos en Venezuela hemos padecido y nos han conducido a un desespero que siempre es el peor consejero que ser humano pueda tener.

El pasado viernes me reía (por no llorar) del alboroto que armaron porque al diputado Luis Florido le violentaron su inmunidad parlamentaria al retirarle el pasaporte. Y me reía porque me parece ridículo que ese mundo político opositor se siga sorprendiendo de lo que es ya rutina en un país que dejó de ser república para convertirse en Narcoestado donde impera una tiranía descarada que ha desmantelado instituciones, que ha sembrado el odio, la violencia, la miseria y ha logrado que un “Liderazgo” partidista que se nos vende como contrario al chavismo sea el operador político más eficiente para enfriar la calle y que la protesta no inquiete a Maduro y sus pillocratas, “Liderazgo” que ayuda a decepcionar más y más al ciudadano para que termine viendo la huida como el único camino y así dejarles Venezuela para su usufructo y el de sus cómplices extranjeros.

Mi risa nerviosa, extrañamente dolorosa emerge cuando llego a creer que somos pocos los que tenemos conciencia del tamaño de la tragedia. De lo larga que es y lo segura que está de agravarse y eternizarse. Y cómo no pensarlo si allí tenemos un combo llamado Mesa de la Unidad Democrática que sin vergüenza alguna ha servido a los más abyectos planes de la narcotiranía. Combo que no es más que otra pieza en un ajedrez diabólico que los suma a ellos, a los mediadores extranjeros infames empleados al servicio del régimen, al Vaticano y Bergoglio descarado promotor de la izquierda mundial hambreadora e hipócrita pero hábil por demás y ya en los predios de San Pedro. Ajedrez que juegan los rusos, los iraníes, los cubanos castristas, los chinos, y mueven piezas y dan jaque mate a su atojo y provecho.

Risa nerviosa cuando veo que Rusia redactó la nueva constitución siria y que Irán, Hezbolláh y Putin son los dueños y señores de esa trágica nación destruida y sangrante que además en breve dejará de ser República Árabe Siria, porque el calificativo “Árabe” molesta los intereses de los siniestros ayatolás. Risa nerviosa porque no fuimos los venezolanos los que elegimos a esos mediadores extranjeros, que son fichas escogidas por esos mismos que hoy son los dueños de Siria sembrada de cadáveres y abandonada desesperadamente por todos los que saben cuál destino les espera…

Mediadores extranjeros que no están allí por amor al arte; cobran y son parte de la rebatiña que devasta a Venezuela, cómplices del castrochavismo y también de una pseudo oposición canalla. Jornaleros del mal son Martín Torrijos, Leonel Fernández y Rodríguez Zapatero; jornalero del mal Bergoglio y su descarada fascinación por todo tirano comunista. Jornaleros del mal todos y cada uno de los que reconocen algún vestigio de legitimidad del Narcoestado.

No hay tiempo cuando cientos de miles mueren de hambre, de mengua, de tristeza y desaliento… No hay tiempo para dilapidarlo dialogando con canallas. No hay tiempo y el que queda debe ser aprovechado al máximo, por tanto orientemos la rabia, emoción que puede ser extraordinariamente resolutiva. Pensar no es pecado y menos una pérdida de tiempo. El pensar genera aciertos.

Pensemos por tanto que la misma ira que moviliza a rechazar medidas migratorias de Trump debe aplicarse a políticos corruptos que hacen invivibles muchos países. Orientemos nuestra ira contra aquellos que han traicionado a Venezuela convirtiéndola en colonia cubana y en bocado para chinos, rusos, iraníes y también para todo chulo con ganas de hacerse de dinero fácil… Direccionemos la rabia contra los cómplices, contra los farsantes sean nacionales o extranjeros.

La rabia no debe ser contra los que controlan la inmigración ilegal, tiene que ser contra los que nos llevan desesperados a emigrar. Porque no son los norteamericanos los que nos han forzado a emigrar. No son ellos los que han llevado a millones de cubanos a abandonar su isla, es la tiranía castrista enseñoreada desde hace 58 años y ahora también llevando a muchísimos venezolanos a ver en el éxodo la única salida.

Hay que luchar contra los que hacen invivibles nuestros países y nos convierten en migrantes. Luchemos por este país nuestro, así no seremos seres aterrados porque nos pueden sacar por estar ilegales en otro lugar. Yo oriento mi rabia, yo me siento orgullosa de ser ciudadana venezolana.

FUENTE: Periodista venezolana

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