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MIAMI.- Marinellys Tremamunno es una periodista venezolana con raíces italianas que a diario dialoga con obispos en los pasillos de la Santa Sede, en Roma. Sin embargo, ese vínculo de “amistad” que ha surgido con altos jerarcas de la Iglesia católica no es obstáculo para cuestionar la postura asumida por el papa Francisco, y el Vaticano, frente al proceso de retorno a la democracia que hoy está en ciernes en Venezuela.

El sentir de esta comunicadora, que presta sus servicios a los canales de televisión mexicanos Imagen y Excelsior, es muy claro. “La Iglesia católica en general, y en especial el papa Francisco, no nos ha ayudado mucho. Sí hace frecuentemente comentarios sobre Venezuela, pero no tan contundentes como merece la situación. No ha habido una declaración en la que se denuncie la violación de derechos humanos a manos del régimen”, aseguró durante una entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.

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Agregó que el Papa “solo pide que recemos por Venezuela y por la paz en nuestro país cuando sabemos que necesitamos más que oraciones. Yo creo que si continúa esa posición poco clara de parte de la Santa Sede, es mejor que no intervenga; es preferible que se mantenga al margen porque si no va ayudar, ‘más ayuda el que no estorba’, como reza un dicho venezolano”.

Tremamunno también habló sobre la posición digna que ha tenido la Iglesia venezolana frente a los hechos recientes en su país; el pensamiento que tiene la izquierda italiana sobre la juramentación del diputado Juan Gauidó, como presidente encargado de Venezuela; y el cambio que experimenta la prensa de Italia al tratar la grave crisis creada por la dictadura de Nicolás Maduro.

¿Cómo se ve desde Europa el proceso que por estos días se vive en Venezuela?

Desde Europa, y en especial desde Italia y el Vaticano, se entiende que en Venezuela hay una grave crisis humanitaria, un éxodo masivo y un Gobierno dictatorial que está aplastando a la población y que, por eso, la gente está escapando. Sin embargo, hay una gran dificultad para entender lo que sucedió tras la decisión del presidente del Parlamento de cumplir lo que establece nuestra Constitución, que es tomar el poder de manera temporánea porque esa es su responsabilidad al no existir un Presidente electo; porque también sabemos que Nicolás Maduro es ilegítimo. En algunos medios y sectores políticos, sobre todo de la izquierda, que es muy fuerte en Europa, se habla de una “autoproclamación” e incluso se hace leer entre líneas que hay un posible “golpe de Estado” contra Maduro, cuando no es así.

¿Por qué existe esa posición?

En Italia esto es lo que percibe la dirigencia política y social, sobre todo los partidos de izquierda. De hecho, en este momento el Gobierno, que está integrado por dos fuerzas completamente opuestas, que son la extrema derecha y un movimiento que se presenta como que no es de izquierda, pero es como un chavismo italiano, tienen personalidades que no terminan de entender el tema de Venezuela, y lo reducen a que es (este es un asunto de) Donald Trump o los Estados Unidos, quienes han concebido un “plan” para sacar a Maduro del poder, y sabemos que no es así. Lo que sucede en Venezuela obedece a un instrumento en nuestra Constitución y el presidente del Parlamento, Juan Guaidó, quien fue legítimamente electo y es un perseguido de Maduro, está cumpliendo su responsabilidad constitucional.

¿Cómo el Vaticano ve la situación de Venezuela?

Allí también hay diferencias de opinión. Una cosa es lo que vemos de parte de nuestros obispos por la defensa de los derechos humanos y la democracia en Venezuela, y otra es lo que uno percibe. El Vaticano no siempre es directo en sus comunicados a la opinión pública.

Como periodista vaticanista sigo de cerca los temas políticos y cómo los abordan, y no me parece nada coherente que el Vaticano haya enviado a un representante de la Nunciatura, que es como la embajada del Vaticano, para que asistiera a la juramentación de Maduro, cuando era un acto ilegítimo. Vimos que la comunidad internacional solo tuvo participación con cuatro presidentes, mientras que el Vaticano envió a un representante. Esto es completamente absurdo, y por eso vemos que hay ciertas posiciones que todavía demuestran que no es clara la situación a nivel de las altas cúpulas del Vaticano.

En cambio, si uno habla con sacerdotes y el mismo episcopado venezolano, o incluso con funcionarios del Vaticano, vemos que sí se entiende el problema venezolano y que sí están preocupados por este asunto. Entonces, lo que se observa es que todavía las cosas no están claras, que hay movimientos diplomáticos que no ayudan frente a este tema y siguen dando oxígeno al Gobierno de Maduro.

Es evidente que tienes algunos reparos sobre la forma cómo la Iglesia católica está asumiendo el problema venezolano.

La Iglesia católica venezolana, nuestra Iglesia en Venezuela, ha tenido siempre un papel protagónico y creo que lo va a seguir teniendo con unos obispos que tienen claro cuál es la lucha que se está dando. Luego, la Iglesia católica en general, y en especial el Papa Francisco, no nos han ayudado mucho. (El Papa) sí hace comentarios frecuentes sobre Venezuela, pero no tan contundentes como la situación merece. No ha habido una declaración en la que se denuncie la violación de derechos humanos a manos del régimen. (El Papa) solo pide que recemos por Venezuela y por la paz en nuestro país cuando sabemos que necesitamos más que oraciones. Yo creo si continúa esa posición poco clara de parte de la Santa Sede, es mejor que no intervenga; es preferible que se mantenga al margen porque si no van ayudar, “más ayuda el que no estorba”, como reza el dicho venezolano.

Pero creo que nuestra Iglesia venezolana tendrá un papel más protagónico en los próximos días. Ya vimos que algunas de las personas que participaban en las protestas de los pasados días se refugiaron en una catedral y eso demuestra hasta qué punto todavía la Iglesia tiene un poder importante dentro de Venezuela.

¿Cómo ha tratado la prensa en Europa los hechos recientes en Venezuela?

En este momento vemos que ya a nivel de los colegas italianos se entiende y está bastante claro el problema venezolano. Es normal que determinados detalles no los conozcan. Por ejemplo, está el tema de lo que llaman erróneamente “autoproclamación” de Guaidó. Yo me he tomado la misión de explicarles a muchos que me preguntan por esto, lo cual no tomo como una pérdida de tiempo porque prefiero que me llamen y me pregunten antes de que escriban o digan una barbaridad en un medio de comunicación.

En este momento, yo siento que ya se entiende el problema de Venezuela entre los periodistas. Hace dos o tres años no era así. Era una batalla constante para hacerles entender y todavía justificaban lo que estaba sucediendo. Algunos colegas reducían el tema a Maduro, cuando no es solo Maduro, es un proceso que viene desde Chávez. El hecho de que ahora entiendan, ayuda en la información que se le transmite a la comunidad italiana.

Como venezolana, ¿cuál es su percepción de la misión que ha asumido el presidente encargado Juan Guaidó?

Inicialmente, yo estaba muy escéptica porque sabemos que esta es una lucha entre el bien y el mal, y tampoco estaba muy segura porque a nivel de la oposición se han cometido muchos errores por ansias de protagonismo de determinados líderes, que han mantenido al gobierno de Maduro en donde está. Ha habido muchas fallas de estrategia. Sin embargo, desde el 10 de enero hasta la fecha, siento que ya está más clara la situación. Por primera vez veo un camino claro a seguir. Sé que el costo ha sido alto para lograr que se pongan de acuerdo y a los diferentes actores políticos de la oposición tirando la cuerda para lado. Creo que finalmente este proceso ha logrado amalgamarse y esta es la ruta que nos establece la Constitución, no hay otra. Finalmente se ve una luz pequeñita en el túnel, aunque todavía no es el triunfo final de la democracia.

¿Qué puede venir para los venezolanos en esa pequeña luz al final del túnel?

Es preocupante porque sabemos que en esta lucha entre el bien y el mal, y este último va a hacer todo lo necesario incluso con acciones muy malas para mantenerse en el poder. Yo no creo que la salida vaya a ser tan pacífica. Deseo y rezo todos los días para que sea así, pero honestamente hay muchas cosas en juego. Este régimen está involucrado en delitos muy graves y tiene mucho que perder, y que ellos van a seguir hasta el final sin importar cuáles sean las consecuencias.

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