MIAMI.- Más de 89 millones de mexicanos siguen amaneciendo con la resaca de la elección de un nuevo mandatario y renovadas esperanzas de cambio. Andrés Manuel López Obrador logró el mayor respaldo a un presidente en la historia del país, el primero de la izquierda y arrasó en las urnas. Los principales déficit sociales, sumados a los altísimos índices de corrupción en los partidos hegemónicos tradicionales, generaron un hartazgo que podría traducirse en este cambio en el rumbo del país.

El centro histórico de la capital, ese zócalo donde López Obrador forjó en el 2006 su leyenda de político capitalino capaz de movilizar a las masas, no le falló tampoco esta vez y acompañó su triunfo electoral. Maestros, campesinos, pequeños comerciantes, jóvenes desencantados por el estigma de violencia y corrupción que azota México, “los de abajo” como ellos mismos se llaman, creyeron fielmente en sus promesas reformistas. Porque aunque todos los candidatos prometieron luchar contra este flagelo, solo López Obrador de 64 años, supo capitalizar y abanderar esa lucha tras el gobierno de Enrique Peña Nieto. Un sexenio marcado por la corrupción, el narcotráfico y las violaciones a los derechos humanos y aún más violento que el de su antecesor Felipe Calderón, con más de 120.000 asesinatos registrados, según cifras oficiales.

La propia jornada electoral no estuvo libre de violencia. La prensa local en diversos estados documentó al menos tres muertos, tomas de casillas, compra de votos, vandalismo en casas de campañas, disparos al aire, enfrentamientos a golpes y quema de llantas. La misma situación que desde el comienzo de esta contienda ha teñido de sangre la geografía mexicana y ha puesto en tela de juicio la protección y respeto al sistema democrático.

La victoria de AMLO puso fin a la campaña electoral "más sangrienta" de la historia reciente de México, con al menos 145 políticos asesinados. Pero más allá de los números, lo que esta espeluznante cifra pone de manifiesto es el intento de manipulación de la voz del pueblo para mantener el control y hegemonía de los partidos tradicionales en muchos estados. Decenas de candidatos tuvieron que renunciar a los comicios por miedo a las represalias y a estos asesinatos que suelen atribuir al crimen organizado pero que en ocasiones son impulsados por los propios partidos o por mafias contratadas para sembrar el terror y alejar a nuevos candidatos y formaciones políticas. Una poderosa razón que explica porque a pesar de las innumerables denuncias de amenazas y asesinatos, la mayoría de estos casos nunca han quedado resueltos.

Las recientes elecciones registraron el escandaloso aumento del 385 por ciento de este tipo de sangrientas intimidaciones con respecto al proceso electoral del 2015. Además de los 145 políticos asesinados, más de 400 han resultado agredidos, y 45 familiares resultaron muertos. Los más afectados, han sido siempre los políticos de oposición o de menores formaciones que pudieran restar votos a los partidos hegemónicos. La Secretaria de Gobernación encargada de la Seguridad de los candidatos lamentó las agresiones pero hasta el día de hoy hizo poco o nada para resolverlas. En numerosos estados, muchos de los candidatos que recibieron amenazas de muerte para abandonar la contienda aseguraron que esta agresión contra políticos solo pone de manifiesto la incursión de las organizaciones criminales para incidir en los resultados y lo que es más importante, resquebrajar la libertad y el derecho que tiene cada individuo a postularse a un cargo público en un sistema democrático.

Germán Trejo Caballero candidato a Tercer Regidor de Morelia por el Partido Verde Ecologista, no fue la excepción. Mientras se encontraba en Perú dando una conferencia sobre democracia, uno de sus familiares recibió una llamada de teléfono, asegurando que si no retiraba su nombre de las boletas, él y toda su familia serían asesinados: “Dile a tu tío que va a valer verga él y toda su familia”.

“Temía por mi vida y la de mi familia, pero no vamos a claudicar en la lucha por la democracia y sobre todo, en la lucha contra los malos gobiernos que tienen hundido nuestro estado. Si, tengo miedo, pero éste no es mayor que el miedo que los morelianos tienen de vivir en un lugar desprotegido y con pocas o nulas oportunidades de progresar” declaró Trejo.

Este migrante a EEUU que supo abrirse paso para apoyar a distintos candidatos de origen latino a puestos claves en la política es un experto en relaciones internacionales, que después de 22 años quiso volver a su natal Morelia para luchar desde el plano político por los derechos de sus conciudadanos. A pesar de su experiencia internacional, asegura no haber visto nunca tanta inseguridad e impunidad en un estado de democrático no solo hacia los precandidatos, candidatos y políticos en funciones sino también hacia sus familias. Las cifras de muertos y atentados hablan por si mismas y los casos que nunca han sido resueltos también.

“Ahora que la contienda esta concluida, no podemos tapar el sol con una mano. Esta es una situación que los mexicanos venimos viviendo desde hace años pero que la ambición y el poder de algunos gobernantes en el poder en partidos hegemónicos están impulsado a niveles insospechados, con total descaro e impunidad. Y si no hacemos un llamamiento a la comunidad internacional y a la opinión publica de cuan grave es esta situación, con cada elección seguirán sumándose los muertos” aseguro Trejo.

Por primera vez en la historia de México, el fantasma del abstencionismo se quedó en casa y más de 89 millones de mexicanos se sumaron a esa necesidad de cambio hartos de la inseguridad, la pobreza y desigualdad que genera la corrupción y la violencia. Ahora todas las esperanzas están puestas en un hombre que prometió en campaña y que ahora tienen que cumplir lo prometido. “Bajo ninguna circunstancia, el Presidente de la República permitirá la corrupción y la impunidad. Sobre aviso, no hay engaño, sea quien sea, será castigado. Un buen juez por la casa empieza” dijo el ahora presidente electo.

Por Marián de la Fuente.

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