HOUSTON.- México solo necesitó siete entradas para imponer su dominio en el Clásico Mundial de Béisbol y sellar una contundente victoria 16-0 sobre Brasil por la vía del knockout.
La ofensiva azteca castigó temprano al pitcheo brasileño y el relevo completó la blanqueada en el Daikin Park
HOUSTON.- México solo necesitó siete entradas para imponer su dominio en el Clásico Mundial de Béisbol y sellar una contundente victoria 16-0 sobre Brasil por la vía del knockout.
Los aztecas marcaron el ritmo desde el primer episodio en el Daikin Park y nunca soltaron el control del encuentro, apoyados en un pitcheo sólido y una ofensiva que castigó temprano al cuerpo de lanzadores brasileño.
El resultado formó parte de una jornada poco común en el torneo, en la que dos encuentros terminaron por la vía del nocaut, luego de que República Dominicana también sellara su victoria por esta regla horas antes ante Países Bajos.
El encuentro terminó antes de completar las nueve entradas por la regla de misericordia del campeonato, que establece un nocaut cuando un equipo gana por 15 carreras después de cinco innings o por 10 carreras tras siete episodios.
A lo largo de la historia del Clásico Mundial de Béisbol se han registrado ahora 15 partidos decididos por la regla de misericordia. La edición inaugural de 2006 fue la que más resultados de este tipo produjo, con cuatro. El primero ocurrió el 10 de marzo de 2006, cuando Estados Unidos derrotó 17-0 a Sudáfrica en cinco innings en Phoenix.
En los torneos siguientes los nocauts han aparecido de forma más esporádica: cuatro en 2009, dos en 2013, tres en 2017 y dos en 2023, casi siempre durante la fase de grupos cuando selecciones potentes se enfrentan a equipos en desarrollo.
La jornada del torneo volvió a sumar otro capítulo a esa lista. Horas antes del triunfo mexicano, República Dominicana también ganó por nocaut al imponerse a Países Bajos, marcando uno de los pocos días en la historia del Clásico con dos juegos definidos por esta regla.
Taijuan Walker inició el trabajo desde la lomita y lanzó por espacio de 3.1 entradas en las que ponchó a tres rivales y otorgó dos bases por bolas. El derecho mantuvo a raya a la ofensiva sudamericana antes de entregar el relevo, en cumplimiento de la regla del torneo que limita a 65 los lanzamientos de un abridor.
Brasil logró romper el dominio monticular en la quinta entrada cuando Gabriel Maciel conectó el primer imparable del juego, pero el batazo no cambió el rumbo del partido.
Los aztecas capitalizaron cuatro carreras en el primer episodio, cuando Jonathan Aranda remolcó a Randy Arozarena para inaugurar la pizarra, mientras la “ola” comenzaba a recorrer las gradas del Daikin Park.
Alejandro Kirk, la figura ofensiva de la jornada, también aportó temprano con un doble remolcador para encender a la afición mexicana entre gritos de “México, México, México”, mientras Alek Thomas agregó otra con sencillo para ampliar la ventaja.
Jarred Duran se unió a la fiesta en la segunda entrada y mandó la pelota a la tribuna derecha del estadio de Houston para ampliar la diferencia y marcar el tono de la noche para la novena tricolor.
Mientras el relevo mexicano mantenía a raya a los brasileños, los bates aztecas volvieron a responder en el cuarto inning con un racimo de carreras que terminó de encaminar el desenlace del encuentro.
Duran ligó un doble remolcador de dos y Kirk mostró su poder con un jonrón entre el jardín izquierdo y central para sumar más carreras y colocar la pizarra en territorio de nocaut.
Pero cuando ya parecía que la ofensiva había bajado su intensidad, Thomas sacó la pelota en la sexta entrada para agregar un dos carreras más.
Con la ventaja ampliada y el pitcheo manteniendo el control del juego, México selló la victoria en la sexta entrada con otro batazo de vuelta completa, esta vez de del emergente Julián Ornelas. Así, el combinado de México firmó uno de los triunfos más contundentes de su transitar por los clásicos.
México ahora debe enfrentar este lunes por la noche a la poderosa selección de Estados Unidos.
