La alianza entre el chavismo y los grupos guerrilleros colombianos no es un secreto. Numerosas investigaciones periodísticas y las propias declaraciones de los líderes chavistas dan cuenta de la tolerancia y complicidad que el régimen socialista de Venezuela ha tenido con estas organizaciones, incluso, desde que el fallecido Hugo Chávez estaba en el poder.

El líder de la llamada "revolución bolivariana" defendió a grupos como las extintas guerrillas de las FARC o el ELN e insistió en otorgarles un matiz heroíco. "Lo digo aunque alguien se pueda molestar, las FARC y el ELN no son ningunos cuerpos terroristas, son ejércitos, verdaderos ejércitos", dijo Chávez una vez ante el Congreso de Venezuela.

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Sin embargo, los hechos demuestran que tras esa perspectiva épica lo que se esconde es una alianza con objetivos muy claros, que se convierte en complicidad cuando el régimen ofrece protección a los guerrilleros en territorio venezolano.

"Iván Márquez y Jesús Santrich son bienvenidos a Venezuela y al Foro de Sao Paulo cuando quieran venir, son dos líderes de paz, y Timochenko y Catatumbo y las FARC es bienvenida a Venezuela, cuando quiera venir, porque son líderes de paz", así lo dijo también el dictador Nicolás Maduro durante la clausura de la edición número 25 del Foro de Sao Paulo, que se llevó a cabo en Caracas a finales de julio de 2019.

Un mes y medio después, Iván Márquez y su grupo de disidentes de las FARC anunciaron el regreso a las armas.

El canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo, denunció inmediatamente que grupos residuales y terroristas mantienen vínculos con las autoridades locales y regionales del régimen de Maduro en Venezuela. "Desde hace por lo menos un año alias Márquez y alias Granda mantenían reuniones clandestinas en Venezuela", según reseñó el portal web de la revista Semana.

Este mismo medio digital reveló a inicio de septiembre de 2019 que grupos armados ilegales colombianos se esconden y operan desde territorio venezolano, bajo el conocimiento y amparo del régimen madurista, y desde allí preparan ataques terroristas en Colombia, según se pudo conocer de documentos reservados del servicio de inteligencia del régimen y del Comando Estratégico de las Fuerzas Armadas a los que Semana tuvo acceso.

Entre esos documentos estaba un memorando en el que el jefe del Comando Estratégico Operacional general Remigio Ceballos daba instrucciones "por orden del presidente Nicolás Maduro Moros" a la tropa de evitar cualquier enfrentamiento con "grupos rojos en las zonas de entrenamiento y abastecimiento" hasta nueva orden. La instrucción incluía el brindarles apoyo logístico y entrenamiento, y ofrecía las coordenadas de los centros de entrenamiento.

El artículo publicado por Semana explica que “grupos rojos” eran las palabras clave utilizadas por el régimen chavista para referirse a las guerrillas colombianas que están en territorio venezolano, integradas por el ELN y los disidentes de las FARC.

El Ejército colombiano estima actualmente que hay unos 1.000 hombres del ELN y 600 disidentes de las FARC en territorio del país vecino.

Otro de los documentos reservados era otro memorando remitido por la Dirección de Bases Territoriales de Contrainteligencia al director de Contrainteligencia del Sebín en el que se proporcionaban las coordenadas exactas de la ubicación de los campametos del ELN en suelo venezolano.

Esta información también reveló que esta alianza entre grupos guerrilleros, militares y servicios de inteligencia del régimen sirve para hacer informes sobre puntos estratégicos de la infraestructura colombiana para detectar "posibles puntos de ataques aéreos, terrestres y navales

La denuncia llega en momentos en los que los grupos armados colombianos entrenan a las milicias y a los llamados "colectivos" a servicio del régimen de Maduro, grupos armados paramilitares formados y amparados por el chavismo.

Ser cómplice de estos grupos le permite a Maduro beneficiarse con el dinero del narcotráfico, la explotación ilegal de minerales y las extorsiones y secuestros.

De acuerdo con el artículo publicado en Semana, así es como puede "llenar sus arcas con millones de dólares, provenientes de actividades que van desde el narcotráfico hasta la explotación ilegal de minerales, pasando por el cobro de cuotas por extorsiones y secuestros".

FundaRedes, una ONG venezolana citada por el medio, elaboró un estudio sobre el tema y aseguró que entre 2017 y 2019, la guerrilla había utilizado el territorio de Venezuela no solo para resguardarse del Ejército colombiano, sino que paralelamente se ha enfocado en controlar el negocio de la minería ilegal, cuyos ingresos financian buena parte de sus estructuras tanto en Colombia como en el país vecino.

El miércoles último, el Departamento de Estado de EEUU incluyó ratificó a Venezuela en la lista negra de países que no colaboran con la lucha antiterrorista, y culpa al régimen de Nicolás Maduro de "seguir proporcionando un entorno permisivo para los terroristas en la región", entre los que mencionado a las disidencias de las FARC y al ELN, según la agencia de noticias Europa Press.

Además, recuerda que el pasado mes de marzo acusó de "narcoterrorismo" a Maduro y otros 14 líderes chavistas por su presunto vínculo con las FARC para "inundar" de cocaína Estados Unidos durante más de dos décadas.

FUENTE: Con información de Semana y agencias de noticias

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