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MIAMI.- Horas más tarde de conocer su nominación al premio Václav Havel de Derechos Humanos del Consejo de Europa, por su trabajo con miras a una transición democrática en Cuba, la opositora Rosa María Payá afirmó que esa postulación demuestra que Europa está poniendo sus ojos en la isla caribeña, que gobierna el régimen castrista desde 1959.

En declaraciones a DIARIO LAS AMÉRICAS, Payá, hija del también opositor Oswaldo Payá, fallecido en un cuestionado accidente de carretera que su familia atribuye a la dictadura cubana, dijo que “es muy importante que desde Europa se reconozca que los cubanos somos seres humanos y que también tenemos derecho, como decía mi padre, a vivir en democracia”.

La activista, de 29 años, trabaja en la promoción de los derechos humanos y las libertades en Cuba como presidenta de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia y a través del proyecto Cuba Decide, que propende por la realización de un plebiscito vinculante en el que la población cubana determine, de manera autónoma, su forma de gobierno.

Las palabras de la activista en relación con Europa recogen un “viejo clamor” de opisitores en la isla que no ven con buenos ojos los lazos que existen entre algunos gobiernos de naciones del Viejo Continente y la dictadura que dirige en Cuba.

En enero pasado, por ejemplo, un grupo de opositores dirigió una carta al ministro de Justicia de España, Rafael Catalá, en la dejaron por sentado que “en las cárceles cubanas hay decenas de presos políticos cumpliendo injustas condenas y miles de presos comunes, muchos jóvenes, a los que también se les irrespeta sus garantías”.

Y dijeron, además: “Obviando los principios éticos que Europa tiene planteados como básicos para la relación con el resto del mundo, se está lanzando una nueva etapa de acompañamiento y apoyo a la dictadura”.

Payá, que es en estos momentos una de las caras más visibles de la oposición dentro y fuera de la isla, fue nominada al premio Václav Havel, junto al bahrainí Nabeel Rajab y el ruso Oyub Titiev.

“Los otros dos nominados también tienen toda mi admiración, todo mi respeto y mi solidaridad, porque ambos son activistas que están viviendo en la misma represión que tenemos en Cuba”, enfatizó.

En otro escenario más amplio, la Unión Europea (UE), a mediados de 2016 el Pleno del Parlamento Europeo (PE) puso fin a la llamada “posición común”, que mantuvo un veto “a la cooperación mutua, el diálogo político y las relaciones comerciales” con el régimen cubano.

Al restablecerse las relaciones entre las partes, la UE aprobó una resolución en la que se pidió a Cuba respetar los derechos humanos, y en la que destaca una cláusula de salvaguarda por la que, en caso contrario, quedaría sin vigor la determinación.

Sin embargo, en meses recientes las acciones represivas contra disidentes y opositores en Cuba han registrado un incremento que se evidencia con la detención de varios líderes de movimientos contradictores del régimen, tales como José Daniel Ferrer y Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, entre otros.

Payá agregó que su postulación reconoce la lucha que libra el pueblo cubano por acceder a sus derechos, “lo que ha sido un impedimento durante casi 60 años por el mismo grupo que arrecia la represión y, además, pretende perpetuarse en el poder con una reforma constitucional”.

Asimismo, la connotada opositora recordó el legado de su padre Oswaldo Payá. “Todo mi trabajo, la inspiración de Cuba Decide, nace y es una continuidad del trabajo de mi padre, porque el proyecto Varela es el centro de nuestro movimiento democrático no violento, que busca devolver el poder a donde el poder debe estar, devolver la soberanía donde la soberanía debe estar, que es en el pueblo de Cuba”.

Oswaldo Payá, Premio Sajarov 2002 del Parlamento Europeo, reclamaba reformas democráticas a través del proyecto Varela, que sacó adelante tras identificar una “grieta” en la Constitución cubana implantada por la dictadura, que confería el derecho de proponer leyes si la iniciativa es apoyada al menos por 10.000 electores.

Payá logró más de 11.000 y aun así fue “boicoteada” por la dictadura, cuando reemplazó la “grieta” por una norma que impone el carácter único del régimen existente.

El premio

El ganador del premio Václav Havel de Derechos Humanos del Consejo de Europa, que está dotado con 60.000 euros, se conocerá el 8 de octubre próximo en Estrasburgo.

El premio recompensa desde 2013 las “acciones excepcionales de la sociedad civil en la defensa de los derechos humanos dentro y fuera de Europa” y honra la memoria de Václav Havel, que fue presidente de la República Checa después de haber sido uno de los líderes de la disidencia en la Primavera de Praga, cuando su país fue invadido en 1968 por tropas de la extinta Unión Soviética.

En 2016 el premio distinguió a la joven yazidí Nadia Murad, que junto a otras mujeres de su comunidad, estuvo secuestrada y esclavizada durante tres meses por el Estado Islámico en el norte de Iraq.

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