domingo 25  de  enero 2026
CUBA

Sin combustible y con una crisis sistémica el régimen castrista se prepara para la guerra

Un gran porcentaje de la población considera que esa narrativa de máxima tensión es una cortina de humo de la dictadura verde olivo para eludir la crisis

Diario las Américas | IVÁN GARCÍA
Por IVÁN GARCÍA

LA HABANA.- En penumbras, como un faro en el horizonte, se divisa el edificio iluminado del nuevo hotel Iberostar Selection, administrado por el holding militar de GAESA, enclavado en K y 23, en la barriada habanera de El Vedado.

Javier, dueño de un destartalado Chevrolet de 1948, que desde hace seis horas espera comprar gasolina en un servicentro aledaño al Cementerio de Colón, prende un cigarrillo y señala con el dedo al alumbrado inmueble. Y con rabia dice: “De verdad que estos comunistas son unos pingúos. Casi todo el país apagado, sin combustible, la gente con tres varas de hambre y siguen construyendo hoteles. Se burlan del pueblo en su cara”.

En la acera de enfrente, varios choferes, quienes también intentan comprar gasolina, colocan una mesa portátil y juegan dominó, alumbrados con lámparas recargables. Otros reclinan el asiento del conductor y duermen. O tratan de conectarse a internet con su celular. La señal es pésima.

Javier prefiere hablar y así mata el tiempo. El tema de conversación es la asfixiante crisis económica y política que afecta a los cubanos y la inoperancia de un régimen que no ofrece soluciones. Las colas para comprar combustible, incluso en las gasolineras en dólares, son enormes.

“Han inventado una aplicación llamada El Ticket, pero entre la corrupción y la mala conexión de internet, la gente sale a luchar el combustible en cualquier lugar. Ya el litro de gasolina anda por los 800 pesos. Y el panorama empeora. Soy graduado en matemáticas aplicadas y para poder mantener a mis dos hijos y a mis padres, tuve que dejar mi profesión y ponerme a botear (taxista privado). Trabajo catorce horas diarias. Lo mismo carreras por rutas establecidas que a domicilio por aplicaciones de WhatsApp, una especie de Uber cubano. En un día puedo ganar ocho o diez mil pesos, pero una parte importante del dinero hay que guardarlo para las reparaciones del carro, conseguir neumáticos, batería o alguna pieza”, explica Bryan, propietario de un auto Lada de la era soviética.

Su salario mensual es doce veces mayor que cualquier profesional en Cuba, “aunque tampoco alcanza para mucho. Priorizo la comida y que no le falten los medicamentos a mis padres. No recuerdo la última vez que me compré una muda de ropa o salí a comer con mi esposa y mis hijos. Los precios son escandalosos y el trabajo es inestable. A veces no hay clientes. Muy pocas personas pueden pagar por una carrera a domicilio tres mil o cuatro mil pesos. Y los turistas están perdidos”.

El futuro de Bryan es una incógnita. Reconoce que "el año comenzó sabroso con la captura de Maduro. Eso les da un poco de esperanza a los cubanos. Tal vez nuestra mala suerte cambie. A lo mejor los yumas meten un operativo y cargan con varios de los sinvergüenzas que desgobiernan el país. Ya la gente no aguanta más. Si para que ellos se vayan tengo que soportar cuatro o cinco meses de apagones y privaciones, cuenta conmigo. Llevamos 67 años en el mismo círculo vicioso”.

Desde hace una semana, cuenta Leydi, ama de casa, “los apagones en La Habana son entre doce y quince horas diarias. Mi hermana, que vive en Kentucky, me envió hace un año un generador eléctrico. Pero es de gasolina y los 20 litros de combustible al mes que te dan las autoridades no te alcanzan. Con el aumento de los apagones y porque Venezuela dejó de enviar petróleo, el precio de la gasolina se ha disparado. Hace dos días, compré 40 litros a 900 pesos cada litro. Y tengo que manichearla (administrarla) con mano dura y no se gaste rápido".

"Pongo la planta dos o tres horas por la noche para que los niños vean televisión y coman con luz. Los apagones y el déficit de combustible es uno de los muchos problemas en Cuba. Tampoco hay medicinas, el transporte público es un caos y cada vez es más caro comprar alimentos. El dólar ronda los 500 pesos y la inflación devora el poder adquisitivo de cualquier salario. Es una hazaña hacer dos comidas. No se puede vivir así para siempre. Este gobierno nos ha robado nuestras vidas. Las cosas tienen cambiar”, opina Leydi.

Sandy, profesor de historia, reconoce que es “difícil intentar explicarle a cualquier estudiante la importancia de la soberanía de una nación cuando sufren tantas penurias. Algunos muchachos tienen que trabajar para ayudar a sus padres. No son pocos los que abiertamente quieren la anexión con Estados Unidos o una agresión militar. Los entiendo. El gobierno habla de patria, socialismo y soberanía, pero la mayoría de la gente sabe que en caso de guerra, tendría que luchar por la defensa de los privilegios de una casta que lleva 67 años en el poder”.

“Y muy pocos están dispuestos a dar la vida por esa gente (los gobernantes). En Cuba, el Estado no solo ha secuestrado las libertades, también nuestra soberanía. Los tiempos han cambiado. Ya no estamos en la década de 1980, que los cubanos iba, a pelear en Angola, por adoctrinamiento o por convicción. El régimen está en una posición indefendible”, asevera Sandy.

El castrismo ha apostado por el relato de los tiempos de Guerra Fría. Un funcionario municipal del partido comunista reveló a DLA que “avanzan los preparativos de implementación del Estado de Guerra. Se han efectuado reuniones en las quince provincias con el presidente Díaz-Canel y altos dirigentes. Las orientaciones son activar los grupos de defensa y tener listo la logística en caso de un llamado masivo de reservistas De los túneles y los depósitos militares se ha sacado el armamento con el cual han empezado a adiestrar a obreros, campesinos, estudiantes. Las fuerzas armadas están en alerta combativa. Algunas prácticas de tiro se hacen con balas reales, no de fogueo. Las personas que no sean movilizadas cuando se declare el Estado de Guerra, desde la retaguardia se encargarán de la producción de alimentos y el aseguramiento de las tropas y de la población. El gobierno se prepara para la Guerra de Todo el Pueblo”. Un amplio segmento de ciudadanos se lo toman a broma.

Carlos, militar retirado, comenta que “tanto en las redes sociales como en la prensa oficial ha arreciado la propaganda destacando el valor de las fuerzas armadas y alertando sobre una supuesta agresión de Estados Unidos. La intención real de declarar el Estado de Guerra es para controlar con mano de hierro al pueblo. Se rumora que podrían decretar toques de queda desde las ocho de la noche hasta las seis de la mañana, que solamente habrán dos horas diarias de luz y que en caso de una amenaza potencial cortarían internet. Trump no ha hablado de invadir a Cuba. Dijo que el país se caía por su propio peso. Y de producirse una operación, sería quirúrgica. No habrán marines desembarcando por tierra. Solo aviones invisibles, drones y Delta Force. Creo que este aparataje es un farol o una táctica antes de sentarse a negociar con los yumas”.

Un gran porcentaje de la población considera que esa narrativa de máxima tensión es una cortina de humo de la dictadura verde olivo para eludir la crisis sistémica que vive la nación. Giraldo, jubilado, afirma que “desde 1959 siempre se ha estado esperando una invasión estadounidense que nunca llega. Esta vez no me queda claro quién es el enemigo. Si los yanquis o los cubanos”.

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar