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MIAMI.- Las FARC volvieron a estremecer al país, esta vez no con una carga explosiva, como solían hacerlo en tiempos aún recientes, sino con la “bomba política” que representa el anuncio de que Rodrigo Londoño, alias Timochenko, líder hoy de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (antes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) será candidato presidencial en las elecciones de 2018.

Como era de esperarse, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, duro contradictor del acuerdo de paz celebrado por el Gobierno con el grupo guerrillero, salió a la palestra política para mostrar su desacuerdo. En palabras de quien condujo el país sudamericano entre los años 2002 y 2010, el Centro Democrático (su partido) está listo para enfrentar las candidaturas de “delincuentes de lesa humanidad” de las FARC.

La postulación de Timochenko se desprende de una serie de privilegios políticos, en especial puestos en ambas cámaras del Congreso, independientemente del resultado de las elecciones legislativas, que se realizarán en marzo de 2018. De tal suerte, el naciente partido de las FARC ha lanzado candidatos en los departamentos de Cundinamarca (Bogotá), Antioquia, Atlántico, Valle del Cauca y Santander y no se descartan alianzas políticas para respaldar otros nombres.

De hecho, para el Senado colombiano ya postularon varios candidatos, entre ellos Iván Márquez, Pablo Catatumbo, Carlos Antonio Lozada, Sandra Ramírez (viuda del guerrillero Manuel Marulanda) y Victoria Sandino, mientras que para la Cámara sobresalen Jesús Santrich, Byron Yepes, Jairo Quintero y Marco Calarcá. Vale decir que las FARC tienen derecho a cinco senadores y cinco representantes aunque no saquen los votos necesarios, como consta en el acuerdo de paz.

Timochenko, presidente

Pero los ojos están más puestos en la posibilidad de que Timochenko llegue a la presidencia colombiana por vía electoral. De ser así se cumpliría el viejo anhelo de los fundadores del movimiento subversivo de gobernar el país bajo principios neocomunistas, siguiendo la línea de Cuba y Venezuela.

Timochenko es médico graduado en Rusia y luego en Cuba, con entrenamiento militar en la antigua Yugoeslavia. Su ingreso a la guerrilla se produjo en 1976, y unos 10 años más tarde ascendió a puestos directivos y llegó a ser comandante en jefe de las FARC en 2011, tras la muerte en combate de Alfonso Cano.

Este guerrillero desmovilizado es responsable de múltiples delitos por los cuales se han librado 117 órdenes de captura en su contra en Colombia, y ha sido condenado en total a 178 años de prisión. Por tanto, Timochenko es buscado por la Interpol y los Estados Unidos ofreció 5.000.000 de dólares por su captura.

Para el presidente colombiano Juan Manuel Santos, el hecho de que el exlíder de las FARC postule su nombre para las elecciones de mayo próximo es la oportunidad que tiene el país de derrotar por vía democrática los postulados de ese movimiento que generó más de 8.000.000 de víctimas durante medio siglo en Colombia.

Con Timochenko en el escenario político, en este momento hay al menos catorce aspirantes. Según algunas encuestas, Sergio Fajardo estaría punteando con una intención de voto del 21%. Luego vendrían Germán Vargas Lleras (ex vicepresidente de Santos) y la senadora Claudia López con alrededor del 12%, por encima del exalcalde de Bogotá Gustavo Petro y del senador Juan Manuel Galán, quienes tendrían un 10%. Timochenko estaría muy por debajo en esos sondeos.

Timochenko representa un grupo que aunque ha cambiado sus tácticas, no se arrepiente de lo que ha hecho, ni ha modificado sus objetivos. Tal vez por esto la aceptación popular de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común apenas alcanza un 12%, según una encuesta de la firma Gallup.

Un obstáculo que podría ponerle freno a la candidatura del dirigente rebelde estaría en manos de la denominada Justicia Especial de Paz (JEP), que sigue sin ser regulada por el Congreso colombiano. Si Timochenko fuera objeto de sanciones por parte de este organismo su aspiración presidencial tendría un final inesperado. Pero pocos ven viable esa posibilidad.

Reacciones

La más esperada reacción luego de la presentación del nombre de Timochenko era la del expresidente Álvaro Uribe, que funge como senador desde el año 2014 y quien desde el Congreso ha sido un crítico acérrimo del presidente Juan Manuel Santos.

“Vamos a enfrentar la candidatura presidencial espuria del delincuente, las candidaturas al Congreso de delincuentes de lesa humanidad no juzgados, no investigados ni por la justicia indulgente de la JEP. Vamos a enfrentarlos a pesar de su dinero del narcotráfico y a pesar de que irán a elecciones nuevamente con el grupo armado que ahora llaman disidencias”, dijo un Uribe visiblemente indignado.

El exmandatario calificó como una burla a la Constitución que los exmilitantes de las FARC que hayan cometido delitos atroces puedan participar en política, sin pagar un solo día de pena, como lo contemplan constituciones como la española.

Entretanto, Iván Duque, María del Rosario Guerra y Rafael Nieto, precandidatos presidenciales de la línea uribista también expresaron recelo ante la posibilidad de que Timochenko pueda ostentar el primer cargo público en Colombia.

Otra voz que ha cuestionado el proceso con la guerrilla, la del exprocurador Alejandro Ordóñez, se pronunció a través de un mensaje en Twitter: “¿Timochenko presidente? ¡Jamás! No dejaremos que Colombia sea sometida como Venezuela. No dejaremos que triunfen el terror y la impunidad”.

En sentido contrario, la exsenadora Piedad Córdoba, quien es abiertamente “amiga del chavismo y el castrismo”, celebró que las FARC esté dando un paso adelante en el escenario político. Y agregó en una publicación en sus redes sociales: “A ver si por fin dejan de decir que yo soy la candidata de las FARC... ¿Ven? Celebro de corazón que se cambien armas por votos”.

Desde Miami, el escritor Carlos Alberto Montaner escribió: “¿Por qué alguien con semejante biografía renuncia a la violencia y decide buscar los mismos fines por vías políticas? Sencillo: porque sabía que había perdido la guerra y era cuestión de poco tiempo que los perfeccionados drones al servicio de la aviación militar colombiana liquidaran a la cúpula de las FARC”.

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