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En medio del colapso del sistema eléctrico nacional que afecta no solo el suministro de luz sino también el bombeo continuo del agua, quienes requieren atención médica periódica son los más afectados. Entre ellos, uno de los grupos vulnerables es el de las personas en tratamiento de diálisis, quienes requieren dicho procedimiento para extraer las toxinas de su cuerpo de forma artificial ante la insuficiencia renal.

En Venezuela están registradas en el Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS) 10.200 personas en diálisis, 3.824 murieron entre 2017 y 2018 producto de la escasez de insumos y kit para realizar dicho tratamiento, por falta de inversión pública en esta área según denunció el ex presidente del organismo, Carlos Rotondaro recientemente.

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Aunque se ha ido restituyendo progresivamente el servicio de electricidad en el país, existe un plan de contingencia en la atención sanitaria, que depende de cada entidad. La recomendación médica sobre el tratamiento de diálisis establece que debe tener una duración de cuatro horas continua, tres veces a la semana. Sin embargo, en la actualidad están recibiéndola por dos horas o tres, dependiendo del estado.

Carmen Padilla, persona con insuficiencia renal vive en el estado Lara, en la unidad de Barquisimeto donde acude para realizarse su tratamiento están aplicando la diálisis por dos horas. “Es insuficiente, y traerá consecuencias a corto plazo pero como 90% de las personas en diálisis ya no se hacen exámenes de laboratorio mensual por el alto costo, es difícil saber cómo están sus niveles de toxinas en el organismo (urea, creatinina, fósforo, sodio y potasio, principalmente)“ explica.

Adicionalmente, Padilla denuncia que los días se dañan máquinas y aires acondicionados de las unidades de diálisis, causando la proliferación de bacterias en dicha salas. Esta situación genera la rotación de máquinas, una práctica no recomendada por los expertos sanitarios.

“Estar cambiando una máquina a otra pone en riesgo a todas las personas en hemodiálisis, porque pueden contraer hepatitis o cualquier otra enfermedad de transmisión sanguínea. Lo reglamentario es recibir tratamiento en una maquina fija, por eso se llama turno fijo, y con ello exámenes de rutina mensual y marcadores de hepatitis, VIH, VDRL trimestral pero ahora es imposible por la falta de reactivos en los laboratorios y el alto costo de los mismos“.

En todas las unidades de diálisis existen salas que le llaman “positiva“, en esas máquinas son dializadas solo personas que resultaron positivo en hepatitis, o en VIH, una máquina para cada una de las condiciones.

Durante los tres grandes apagones nacionales que hubo en marzo, la unidad de diálisis de Barquisimeto auxilió a la de la Pastora. Primero realizaban el tratamiento a las personas originarias de ese centro y luego a las del otro. Por el volumen de personas la duración máxima era de dos horas, pero aunque se ha restituido el servicio no han aumentado la jornada.

En Lara existen siete unidades de diálisis que atienden a 1.500 personas, y están siendo afectadas no solo por la reducción de sus jornadas de tratamiento sino también por la escasez de insumos y materiales dializadores, líneas, dialikid, concentrado (bicarbonato).

En el estado Cojedes, en medio de los apagones pudieron resolver con plantas eléctricas y camiones cisternas para proveerlos de agua, pero de 22 máquinas para diálisis que tiene la entidad: 17 en el centro nefrológico y cinco en San Carlos, nueve están fuera de servicio, afectando la capacidad de atención de las 103 personas en tratamiento. Esto ha traído como consecuencia que las personas en diálisis reciban entre una hora y media, y dos horas de tratamiento, lo que incide directamente en su condición crónica y calidad de vida.

Los estados andinos, Táchira, Mérida, y Trujillo así como Zulia, siendo el más occidental del país, todavía sufren los efectos de los cortes de electricidad a diario, afectando la restitución de los servicios de diálisis.

En el estado Mérida, específicamente en la unidad de diálisis Diamerca están dializando por tres horas cada jornada, por fallas en el suministro eléctrico. Aunque cuenta con planta disminuyeron su uso con temor a que se dañe y paralice por complete el servicio. La entidad cuenta con 450 personas que ameritan el tratamiento para seguir viviendo.

En Táchira más de 400 personas se han visto afectadas debido a que la unidad de diálisis no cuenta con planta eléctrica para poner en funcionamiento las máquinas del tratamiento. Mientras que en el estado Trujillo, más de 20 personas han debido suspender sus tratamientos ante la escasez de insumos.

En medio de la crisis eléctrica, el estado Zulia ha sido el más afectado, en donde existen apagones diarios de entre 18 a 20 horas, haciendo imposible retomar la rutina diaria, afectando por igual la calidad de atención de los centros hospitalarios y unidades de diálisis. 85 personas están comprometidas ante la falta de electricidad para recibir el tratamiento. De hecho, este estado occidental ha sido donde más víctimas fatales han reportado por los cortes eléctricos.

Antes del mes de marzo habían muerto 11 personas en diálisis por la escasez de insumos, y la ausencia de tratamientos, 1.283 personas estuvieron en riesgo en los primeros dos meses del año por esta situación. Durante el primer apagón de marzo se registraron 20 muertes en seis estados del país (uno en Apure, cinco en Caracas, dos en Lara y en Trujillo, respectivamente, uno en Yaracuy y nueve en Zulia) ante la paralización total del servicio.

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