miércoles 25  de  febrero 2026
coronavirus

Venezolanos enfrentan coronavirus con improvisados tapabocas

Al hablar de las debilidades que enfrenta Venezuela ante el coronavirus, Nicolás Maduro dijo que las sanciones de EEUU han limitado la capacidad de acción

CARACAS.- En los oscuros sótanos de la principal maternidad de Caracas, capital de Venezuela, un grupo de obreras emprendió una silenciosa lucha para tratar de ganarle la batalla al nuevo coronavirus que amenaza con golpear de lleno al país caribeño, que sufre un fuerte deterioro de su sistema de salud y escasez de medicamentos e insumos básicos como mascarillas, guantes y batas tras 20 años del chavismo en el poder y que se agudizó desde la llegada del dictador Nicolás Maduro.

Cinco humildes obreras de la estatal Maternidad Concepción Palacios, en el oeste de la capital, elaboran con la ayuda de unas viejas máquinas de coser tapabocas con sábanas azules desechables para distribuirlos entre médicos, enfermeras y trabajadores del centro de salud y protegerse así de un eventual contagio de coronavirus.

Ante la aparición de los primeros casos las autoridades declararon el “estado de alarma” en el país para tomar rápidamente decisiones y atender la pandemia, que ya ha contagiado a 36 personas en menos de una semana.. Pero hasta la fecha en muchos de los hospitales públicos no se ha sentido ninguna mejoría y persiste la escasez de mascarillas, guantes, batas, medicamentos y hasta servicios básicos como el agua, relataron a The Associated Press algunos médicos y empleados de esos centros de salud.

Esa situación fue advertida en la Encuesta Nacional de Hospitales que realizó entre noviembre de 2018 y septiembre pasado un grupo de médicos en 40 de los principales centros de salud del país y que reveló que ningún hospital público opera en condiciones normales por la falta de servicios básicos, la escasez de insumos, las fallas de algunos equipos y la merma de personal producto de la fuerte migración de venezolanos que en los últimos años huyeron de la crisis que azota al país.

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Conscientes de la difícil situación, las cinco obreras laboran diariamente casi nueve horas continuas para fabricar la mayor cantidad de tapabocas posibles y lograr suplir los requerimientos de sus 2.800 compañeros de trabajo.

Mientras levantaba la cabeza por unos minutos para estirar el cuello y descansar las manos de sobre la máquina de coser, Yordana Mata, una costurera de 34 años, admitió que aunque le duele la espalda del cansancio tiene que seguir adelante porque de su trabajo dependerá la vida de sus compañeros.

Con el rostro cubierto por uno de los tapabocas azules que hizo, Mata reconoció que las mascarillas que están fabricando no son las más adecuadas, pero justificó la elaboración alegando que la mayoría del personal del hospital no dispone de ellas. “Deberíamos tener más seguridad, los tapabocas apropiados, pero estamos en esta emergencia”, dijo.

“Ellas no se mueven de esas máquinas. Comen y descansan ahí hasta que se levantan en la tarde para irse”, afirmó orgullosa Silvia Bolívar, una supervisora de camareras del área quirúrgica, de 51 años, al narrar que ya alcanzaron los 1.000 tapabocas y que esperan seguir produciendo más.

Bolívar, quien también ejerce como dirigente sindical, relató que la iniciativa de fabricar las mascarillas surgió de ella y otras trabajadoras quienes ante la escasez decidieron reunir dinero para comprar hilos y agujas y pedir apoyo a las autoridades de la maternidad para que les donaran las sábanas desechables y les permitieran trabajar en el antiguo cuarto de costura del hospital.

La obrera indicó que la iniciativa ya ha sido replicada en el hospital estatal José Gregorio Hernández de la barriada pobre de Catia, en el oeste de la capital, donde los obreros comenzaron esta semana a elaborar sus tapabocas.

Al hablar de las debilidades que enfrenta Venezuela ante la llegada del coronavirus, el tirano Nicolás Maduro expresó recientemente que las sanciones de Estados Unidos han limitado la capacidad de acción de su dictadura en el sector sanitario y al ser consultado sobre la falta de insumos y medicinas dio que “si se presentara algún problema de algún hospital hay que resolverlo, no hay que tratar de convertirlo en bandera política sino en cooperación entre todos”.

Ayer, Nicolás Maduro elevó una petición de préstamo al Fondo Monetario Internacional -organismo al que ha criticado en el pasado- por $5.500 millones. Sin embargo, le fue negado, según un portavoz del FMI, no puede considerarse la solicitud debido a que no existe claridad entre sus 189 estados miembro sobre a quien se reconoce como el líder legítimo de Venezuela: a Nicolás Maduro o Juan Guaidó, el jefe del Congreso respaldado por EEUU y otros 60 países.

Pese a las precarias y riesgosas condiciones en las que los médicos venezolanos enfrentan la pandemia, Verónica Martínez, una neumonóloga del hospital estatal El Algodonal, admitió no sentirse amilanada y dijo que eso será “como llover sobre mojado. Nosotros nunca hemos tenido condiciones mínimas para trabajar”.

La falta de tapabocas no sólo es un problema para los centros de salud ante la crisis. La capacidad adquisitiva en Venezuela -un sueldo mínimo son menos de $3 dólares al mes- no permite la compra de este artículo de protección impuesta por el régimen de Nicolás Maduro para ingresar al sistema público y terminales aéreas para evitar la propagación del coronavirus.

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Nicolás Maduro decretó Estado de Alarma Nacional en Venezuela, por el coronavirus.

Nicolás Maduro decretó Estado de Alarma Nacional en Venezuela, por el coronavirus.

FUENTE: Con información de AP

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