CARACAS.- El colapso económico de Venezuela ha dejado a la mayoría de los hogares sin un suministro de agua corriente confiable, por lo que Irima Moscoso, una residente en Caracas, vio el agua que se acumulaba en el interior de una obra abandonada como la solución al sufrimiento de miles de sus pobres vecinos.

Hacía mucho que los obreros habían dejado de trabajar en un túnel de autopista que cruzaba la montaña sobre ellos. Sin embargo, el agua de manantial seguía acumulándose dentro del viaducto y discurría, malgastada, por delante de sus casas. La empresa de construcción también había dejado atrás rollos de tubo.

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Una mujer, con mascarilla para protegerse del coronavirus, empuja un carrito con recipientes llenos de agua, en Caracas, Venezuela, el 20 de junio de 2020. Se estima que el 86% de los venezolanos reportó problemas con el suministro de agua, incluyendo un 11% que no tiene, según una encuesta realizada por la ONG Observatorio Venezolano de Servicios Públicos entre 4.500 residentes en abril

Una mujer, con mascarilla para protegerse del coronavirus, empuja un carrito con recipientes llenos de agua, en Caracas, Venezuela, el 20 de junio de 2020. Se estima que el 86% de los venezolanos reportó problemas con el suministro de agua, incluyendo un 11% que no tiene, según una encuesta realizada por la ONG Observatorio Venezolano de Servicios Públicos entre 4.500 residentes en abril

Moscoso, de 59 años, reunió a sus vecinos para recuperar los materiales y construir su propia canalización, aprovechando la enorme laguna del túnel y llevando el suministro hasta sus casas. Ahora, no dependen del precario sistema de la ciudad y disfrutan de lo que muchos venezolanos consideran un lujo.

“Todo el mundo está agarrando agua”, dijo Moscoso, sentada en las escaleras de su vecindario de casas de bloques de concreto en una colina. “Todo el mundo está beneficiándose”.

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Un hombre, con mascarilla para protegerse del coronavirus, empuja un carrito con un recipiente que llenó de agua en un grifo callejero, en Caracas, Venezuela, el 20 de junio de 2020. El suministro de agua en Venezuela es tan precario que en vecindarios pobres empiezan a gestionar canalizaciones privadas o a excavar pozos poco profundos.

Un hombre, con mascarilla para protegerse del coronavirus, empuja un carrito con un recipiente que llenó de agua en un grifo callejero, en Caracas, Venezuela, el 20 de junio de 2020. El suministro de agua en Venezuela es tan precario que en vecindarios pobres empiezan a gestionar canalizaciones privadas o a excavar pozos poco profundos.

La crisis de agua no es nada nuevo en Venezuela, pero ha empezado a llevar a los residentes a tomar medidas extraordinarias: desde unirse para montar su propio sistema a excavar pozos poco profundos en sus casas. El agua es todavía más importante hoy en día para protegerse de la pandemia del coronavirus.

Los críticos del régimen de Nicolás Maduro aseguran que los fallos crónicos de las infraestructuras a los años de corrupción y mala gestión, que han provocado también fallos en el suministro eléctrico y destruyeron la en su día próspera industria petrolera nacional.

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Un hombre empuja el armazón de un carrito de bebé con recipientes que llenó de agua en un grifo callejero, en Caracas, Venezuela, el 20 de junio de 2020. El suministro de agua en Venezuela es tan precario que en vecindarios pobres empiezan a gestionar canalizaciones privadas o a excavar pozos poco profundos.

Un hombre empuja el armazón de un carrito de bebé con recipientes que llenó de agua en un grifo callejero, en Caracas, Venezuela, el 20 de junio de 2020. El suministro de agua en Venezuela es tan precario que en vecindarios pobres empiezan a gestionar canalizaciones privadas o a excavar pozos poco profundos.

Se estima que el 86% de los venezolanos reportó problemas con el suministro de agua, incluyendo un 11% que no tiene, según una encuesta realizada por la ONG Observatorio Venezolano de Servicios Públicos entre 4.500 residentes en abril.

María Eugenia Gil, de la fundación sin ánimo de lucro de Caracas Clear Water Foundation, dijo que los residentes no tienen más opción que buscar el agua, saltándose la cuarentena decretada en todo el país para frenar el coronavirus. Se están exponiendo a la enfermedad o propagándola entre los demás, agregó.

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Un residente llena un recipiente con el agua distribuida por un camión cisterna gubernamental en el vecindario de Petare, en Caracas, Venezuela, el 15 de junio de 2020. El gobierno de Nicolás Maduro ha acusado a sus enemigos políticos de sabotear estaciones de bombeo, y recientemente celebró la compra de una flota de 1.000 camiones “súper cisterna” a China para llevar agua a los residentes.

Un residente llena un recipiente con el agua distribuida por un camión cisterna gubernamental en el vecindario de Petare, en Caracas, Venezuela, el 15 de junio de 2020. El gobierno de Nicolás Maduro ha acusado a sus enemigos políticos de sabotear estaciones de bombeo, y recientemente celebró la compra de una flota de 1.000 camiones “súper cisterna” a China para llevar agua a los residentes.

“La gente no tiene más alternativa. No puedes quedarte en tu casa trancado si no tienes agua”, apuntó.

El régimen ha acusado a sus enemigos políticos de sabotear estaciones de bombeo, y recientemente celebró la compra de una flota de 1.000 camiones “súper cisterna” a China para llevar agua a los residentes.

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Una mujer desenreda un cable eléctrico y una manguera para bombear agua desde un gran recipiente proporcionado por un camión cisterna del gobierno, en el vecindario humilde de Petare, en Caracas, Venezuela, el 10 de junio de 2020. La crisis de agua no es nada nuevo en Venezuela, pero el agua es todavía más importante hoy en día para protegerse de la pandemia del coronavirus.

Una mujer desenreda un cable eléctrico y una manguera para bombear agua desde un gran recipiente proporcionado por un camión cisterna del gobierno, en el vecindario humilde de Petare, en Caracas, Venezuela, el 10 de junio de 2020. La crisis de agua no es nada nuevo en Venezuela, pero el agua es todavía más importante hoy en día para protegerse de la pandemia del coronavirus.

Pero esta no es la solución para Arcangel Medina, de 66 años, que reclutó a jóvenes de su vecindario para excavar durante cinco días hasta que encontraron agua a cuatro metros (13 pies) de profundidad. Compró tuberías valoradas en 200 dólares y un motor eléctrico para poder compartir el agua con otras casas.

“Tenemos como cuatro meses que el agua no llegaba”, dijo Medina, quejándose de que cuando las tuberías municipales funcionaban cada dos semanas, de los grifos salía agua sucia.

“Es una bendición", afirmó Medina, uno de la docena de residentes de su sector que tomó esa drástica medida. Después tuvo que averiguar cómo deshacerse de la pila de tierra acumulada en la calle delante de su vivienda.

Moscoso, quien organizó a sus vecinos para construir su propia canalización, estima que 5.000 personas del barrio tienen agua ahora. Comenzó a funcionar en mayo, explicó Moscoso, quien trabaja en la alcaldía.

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Hombres equipados con flotadores vadean el agua acumulada en un túnel abandonado con la ayuda de una línea de seguridad mientras trabajan en al reparación de una canalización de agua creada por ellos, en el vecindario Esperanza, en Caracas, Venezuela, el 11 de junio de 2020. El suministro de agua en Venezuela es tan precario que en vecindarios pobres empiezan a gestionar canalizaciones privadas o a excavar pozos poco profundos.

Hombres equipados con flotadores vadean el agua acumulada en un túnel abandonado con la ayuda de una línea de seguridad mientras trabajan en al reparación de una canalización de agua creada por ellos, en el vecindario Esperanza, en Caracas, Venezuela, el 11 de junio de 2020. El suministro de agua en Venezuela es tan precario que en vecindarios pobres empiezan a gestionar canalizaciones privadas o a excavar pozos poco profundos.

Su tubería comienza en la boca del túnel abandonado y recorre 1.000 metros (3.200 pies) por debajo de una autovía, colgada de postes eléctricos en una calle de la ciudad y hasta sus casas.

Otros cuatro vecindarios tienen canalizaciones similares también desde el túnel.

El agua es perfectamente segura para su consumo, dijo Moscoso tomando un vaso para demostrarlo. No quiso decir cuánto les había costado recuperar las tuberías abandonadas señalando que no había tenido tiempo de sumar los gastos.

“Para mí no tiene precio", aseguró.

FUENTE: Con información de AP

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