dcastrope@diariolasamericas.com
@danielcastrope

MIAMI.- La 48ª. Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) dejó en claro que Estados Unidos es el país que vela por la aplicación de los preceptos de la democracia en el continente. Por tanto, las dictaduras de Venezuela y Nicaragua salieron “mal libradas” de la pasada reunión del organismo multinacional en Washington.

Aunque el régimen de Nicolás Maduro tomó el resultado de la asamblea como un “triunfo” frente al que sus más conocidos representantes llaman el “imperio”, al referirse a EEUU, quedó en evidencia que la gestión diplomática de Washington logró romper la “hegemonía” que había tenido el chavismo en la OEA durante casi 20 años en el poder en Venezuela.

En la orilla nicaragüense también sonaron los “tambores” de advertencia. De tal suerte, una declaración aprobaba por unanimidad se convirtió en un llamado de atención al gobernante Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, quienes se aferran al poder a pesar de las manifestaciones populares que se desataron el pasado 18 de abril como consecuencia de una anunciado cambio en el sistema de seguridad social en esa nación.

“Un primer paso”

Minutos después de que finalizara el encuentro de cancilleres de países miembros de la OEA, el secretario general de esta organización, el uruguayo Luis Almagro, se dirigió a la prensa para entregar un balance de la asamblea. La expresión que se escuchó fuerte y contundente en el salón San Martín, en la sede de la OEA, no podría ser más explicativa: “Este es un primer paso para el retorno de la democracia a Venezuela”.

Almagro se refería a la aprobación de una resolución que cae como un “cubo de agua fría” sobre la dictadura venezolana, y que llama a aplicar los mecanismos de la Carta Democrática, como el principio de un proceso que podría culminar con la suspensión de ese régimen del seno de la organización multinacional. Dicho acuerdo declaró ilegítimo el proceso electoral celebrado en Venezuela, el pasado 20 de mayo, a través del cual el dictador Maduro fue reelecto con una votación que ha generado más suspicacias que aplausos poco audibles en el contexto latinoamericano.

La resolución, que fue presentada por el embajador de Estados Unidos ante la OEA, el cubanoamericano Carlos Trujillo, recibió aprobación por 19 votos a favor, cuatro en contra y 11 abstenciones. De hecho, solo tres Estados con asiento en la OEA apoyaron a Venezuela: Bolivia, Dominica y San Vicente. Nicaragua estuvo entre los países que se abstuvieron, un acto que algunos analistas internacionales califican como “la última gota en el vaso” de las deterioradas relaciones entre Ortega y Maduro.

No es menos cierto que Estados Unidos desplegó una “fuerte ofensiva de presión diplomática” con el fin de lograr los 24 votos necesarios para la suspensión de Venezuela del organismo continental. Con ese propósito, el mismo vicepresidente de EEUU, Mike Pence, ofreció una recepción en la Casa Blanca en la que pidió a los países miembros de la OEA que votaran para devolver “la libertad” a los venezolanos.

Conocido el resultado de la tarea diplomática, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, consideró la votación como un “fracaso estrepitoso” de Estados Unidos, y dijo que se demostró que el “imperialismo ni siquiera manda en la OEA”.

No obstante, la alianza de la Mesa de la Unidad Democrática calificó de “una victoria” la resolución y dijo en un comunicado que lo acordado es un llamado a “mantener e incrementar la presión popular e institucional” para alcanzar la salida constitucional a la crisis. Asimismo, varios opositores celebraron que por primera vez en la Asamblea General de la OEA se aprobó la discusión sobre la situación en Venezuela.

Los 19 votos que sustentaron la resolución propuesta por EEUU, y aprobada por la OEA, dan pie a una próxima reunión, en fecha y lugar aún por definir, en la que se discutiría la activación de la Carta Democrática Interamericana y la suspensión del régimen venezolano de ese ente multilateral. “Es una suspensión, no expulsión, porque una vez haya elecciones libres en Venezuela, ese país puede volver a la OEA”, explicó el embajador Trujillo.

En la misma rueda de prensa la noche de clausura del encuentro en la OEA, Almagro destacó que uno de los puntos de la resolución abre la posibilidad de establecer un canal humanitario para llevar ayudas al pueblo venezolano. “Con esta resolución muchas cosas van a cambiar a partir de hoy en Venezuela”, afirmó en un tono desafiante.

Declaración contra Ortega

Nicaragua también marcó la pauta en la Asamblea General de la OEA. Decenas de opositores al régimen de Ortega y su esposa, la vicepresidenta Murillo, viajaron a Washington para elevar su voz de protesta por los hechos que dejaban hasta el viernes pasado alrededor de 130 muertos en ese país.

La plenaria de la OEA aprobó la Declaración de Apoyo al Pueblo de Nicaragua, en la que “condena y exige el cese inmediato de los actos de violencia, intimidación y amenazas” de que es víctima la población como producto de los enfrentamientos que se desataron el pasado 18 de abril tras unas reformas al pago de cuotas para la seguridad social

En el documento, presentado por Estados Unidos y la delegación nicaragüense, la OEA hizo un llamado a todos los actores políticos y sociales para que se “abstengan de destruir la propiedad”, y manifiesta su preocupación por el “desglose en el reciente proceso de diálogo”.

Sin embargo, el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua consideró como un respaldo al presidente nicaragüense esa declaración en la que se pide el “cese inmediato” de la violencia en el país. Para el diputado de ese partido, Jacinto Suárez, “la OEA ha dado un respaldo a la posición del presidente Ortega”, quien en reiteradas ocasiones ha hecho llamados no correspondidos para un “diálogo nacional, sin condiciones".

La declaración de la OEA tuvo eco en la ONU, organización que respaldó el llamamiento a un “cese inmediato” de la violencia en Nicaragua y se ofreció para apoyar un eventual diálogo y las investigaciones a que haya lugar para esclarecer los crímenes en ese país.

Los líderes de las protestas exigen la renuncia de Ortega y Murillo, contra quienes pesan acusaciones de abuso en el poder y corrupción. Vilma Núñez de Escorcia, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos y Félix Maradiaga, docente universitario que ha liderado una parte de las manifestaciones, dijeron en Washington que la “salida” que desea el pueblo es “la dimisión de la pareja presidencial”.

Tras la aprobación de la declaración a favor del pueblo de Nicaragua, el embajador Trujillo aseguró que el documento “marca el comienzo del compromiso de los Estados miembros [de la OEA] sobre la grave situación” en ese país centroamericano.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Está usted de acuerdo con un "alcalde fuerte" para la ciudad de Miami?

SI
NO
NO SÉ
ver resultados

Las Más Leídas