MIAMI. - La alimentación es uno de los pilares fundamentales del ser humano, por lo que debe ser atendida con mucha discreción cuando un paciente padece de cáncer y comienza un tratamiento como la quimioterapia o la radioterapia. Aunque el nuevo patrón nutricional debe ser revisado por un especialista. El experto en nutrición para pacientes oncológicos, Juan Miguel González ofrece recomendaciones generales.
El especialista asegura que en la primera consulta se evalúa al paciente y si su tipo de cáncer tiene o no implicación en la alimentación. “Cuando el tumor está localizado a nivel gastrointestinal el gasto energético y los requerimientos nutricionales son mucho más elevados. Pero además hay que establecer cuál es la vía de alimentación, ya que puede estar comiendo por vía oral, o a través de una sonda. También son diferentes aquellos pacientes con tumores de cabeza o cuello que a veces requerirán que los alimentos tengan cierta consistencia”.
El nutricionista egresado de la Universidad Central de Venezuela con maestría en la Universidad Simón Bolívar de Caracas, asegura que es frecuente que a los pacientes con cáncer los bombardeen con información sobre qué alimentos comer y que no; además de que reciben sugerencias específicas de alimentos mágicos para conseguir mejorar la condición física. “Muchas personas comienzan a hablar de ciertos alimentos o preparaciones para supuestamente subir algún valor como la hemoglobina, las plaquetas o los glóbulos blancos. Todo debe ser revisado, porque existen casos que al seguir las recomendaciones puede ser contraproducente y puede terminar con una afección gastrointestinal, pérdida de apetito, náuseas, vómito o diarrea. Además, también podría alterar algún otro valor como el colesterol o triglicéridos”.
A su juicio el paciente oncológico solo debe evitar aquellos alimentos que comúnmente le caen mal, es decir que nunca ha tolerado, o que es alérgico desde antes de conocer su patología. “No hay ninguna indicación general para que el paciente deba eliminar algún alimento específico, por lo que debe seguir con su alimentación acostumbrada con ciertos cambios”.
Beber líquido salud archivo dpa
El agua es la mejor y más saludable manera de cubrir las necesidades diarias de líquidos.
dpa/Tobias Hase
Hidratación
Tomar agua es la recomendación general. “El consumo de agua es importante, no solo para hidratarse sino también porque ayuda a todo el proceso de depuración y filtración a nivel de los riñones; también para las evacuaciones”.
Explica que algunos pacientes tienden a deshidratarse con facilidad al no consumir suficiente agua. Pero advierte que debe ser agua pura, sin solutos, es decir sin agregados. Recalca que sirve también para aquellos pacientes con diarrea, ya que estos tienden a descompensarse rápidamente y esto genera complicaciones. A estos pacientes complicados con evacuaciones y vómitos es recomendable que consuman sueros orales para restituir no solo agua sino electrolitos.
Frutas y vegetales
González recomienda que los pacientes aumenten el consumo de frutas y vegetales que aportan un valor nutricional importante. “Cabe destacar que las personas deben cumplir las normas de higiene adecuadas, por lo que en algunos casos se recomienda las frutas y los vegetales se deban consumir cocidos para evitar algunos patógenos que pueden complicar el estado de salud del paciente”.
El azúcar tiene un poder adictivo similar al de la heroína y una formula química parecida a la de la cocaína. (Archivo)
El azúcar tiene un poder adictivo similar al de la heroína y una formula química parecida a la de la cocaína. (Archivo)
Cero azúcares
Otra recomendación al paciente es disminuir, limitar o eliminar el consumo de azúcares. "Estos pacientes están bajo un estrés metabólico y es posible que la glicemia (el nivel de azúcar en la sangre) aumente. Si estamos consumiendo alimentos o preparaciones dulces con azúcar añadida, o alimentos ultra procesados vamos a promover que la glicemia aumente mucho más. El azúcar produce un proceso proinflamatorio a nivel metabólico que afecta al paciente y recordemos que este paciente ya está con una inflación importante propia de la enfermedad y propia de los tratamientos médicos”.
No es recomendable el consumo de preparaciones dulces, azúcar blanca, azúcar morena, azúcar de caña, panela, miel entre otros endulzantes, porque son alimentos que afectan y promueven el estado inflamatorio. Asegura que sí se puede utilizar la hoja natural de stevia.
Alimentación en el tratamiento
Juan Miguel González, quien ha dado distintas conferencias sobre la alimentación oncológica, asegura que a los pacientes se les enseña a vigilar cómo se comporta su cuerpo con la ingesta de ciertos alimentos, ya que pudieran enlentecer la digestión haciéndola pesada. “Principalmente durante los días previos y posteriores a la aplicación del tratamiento de quimioterapia o radioterapia. Es decir, tres días antes y hasta cinco días después”.
Asegura que estos alimentos son los lácteos, las carnes rojas, las leguminosas, ya que su digestión es un poco más compleja y lenta que otros alimentos, por lo que le pudiera generar cierto malestar a algunos pacientes. En caso de que el paciente no reporte ningún síntoma gastrointestinal al consumirlos, y no presente ningún problema, puede seguir ingiriendo sin problema.
Otros alimentos que deben ser vigilados son los alergénicos como los mariscos, por lo que se recomienda evitarlos completamente durante los días del tratamiento, “así la persona nunca haya sido alérgica, ya que el sistema inmunológico está sensible y está inmunosuprimido y pudiera generar reacciones alérgicas”.