MADRID.- Todos añoran un buen clima, porque es la época de andar más cómodos con un vestuario más ligero al igual que unos zapatos planos o sandalias, pero nadie imagina que estas circunstancias aumentan las posibilidades de que se presenten dolores en los pies, sobre todo en la membrana fascitis plantar que conecta el talón con los dedos, sostiene el arco del pie y absorbe los impactos.
Sin embargo, el fisioterapeuta y profesor de Fisioterapia de la Universidad Europea, Alberto Bermejo, lanza una advertencia: “El buen tiempo y el cambio de calzado elevan el riesgo de padecer fascitis plantar, dolor agudo en el talón que se calcula que afecta a uno de cada diez personas a lo largo de su vida”.
Este dolor, según el especialista, se trata de un "problema por sobrecarga de la fascia plantar", que es el tejido que recorre la planta del pie desde el talón hasta los dedos. Con la llegada del buen tiempo, el paso "brusco" de un estilo de vida más sedentario a una actividad física intensa supone un "aumento repentino de la carga que soporta la fascia plantar", sin que el tejido haya tenido tiempo de adaptarse.
Agrega que el cambio de pasar de un zapato "cerrado y más estructurado" a sandalias o calzado "más plano y flexible" reduce el soporte del arco plantar y cambia la distribución de cargas en el pie. Este círculo vicioso, según Bermejo, explica el motivo por el que las consultas especializadas aumentan en esta estación.
Estrategias para mitigar el dolor de fascitis plantar
Ante esta situación, existen estrategias que pueden ayudar a mitigar el problema. Bermejo señaló que el tratamiento frente a esta condición se basa en tres pilares: “Educación del paciente, control de la carga y ejercicio terapéutico”.
Ajustar la intensidad de la actividad sin caer en el reposo absoluto y realizar ejercicios de fortalecimiento progresivo de gemelos y de la musculatura del pie pueden ser "claves para la recuperación".
La prevención, en este sentido, es la "mejor herramienta", por lo que el fisioterapeuta recomienda una "adaptación gradual" tanto en el ejercicio como en el calzado, aumentando la intensidad y la distancia de forma progresiva.
"En lugar de cambiar drásticamente de una bota a una sandalia plana, es preferible alternar el calzado o elegir opciones de verano que ofrezcan una mínima estructura y amortiguación", explicó. "En lugar de cambiar drásticamente de una bota a una sandalia plana, es preferible alternar el calzado o elegir opciones de verano que ofrezcan una mínima estructura y amortiguación", explicó.
Sin embargo, aunque estas medidas sean útiles, nunca deben reemplazar el diagnóstico de un profesional. "Si el dolor persiste varias semanas, limita la actividad diaria o empeora, lo más recomendable es acudir a un profesional sanitario", concluyó Bermejo.
FUENTE: Con información de Europa Press