MIAMI.- Gary López-Fonseca no viene del camino habitual de la industria dental. Es médico Doctor of Medicine, Universidad de Carabobo, Venezuela; con un posgrado en Gestión Hospitalaria y Salud Pública por la UJAP. Ese origen clínico —sumado a formación en gestión— explica por qué su trabajo en Straumann Group–ClearCorrect ha dejado de ser 'otro programa de capacitación' para convertirse en un sistema que cambia la práctica diaria de las clínicas y la forma en que los equipos se comunican con los pacientes.
En 2024, Straumann Group le otorgó el Circle of Excellence Award, el mayor reconocimiento interno. El premio no fue casualidad: encabezó el crecimiento nacional de ClearCorrect combinando educación clínica, estrategia de negocio y liderazgo de equipos. Su enfoque no se limita a enseñar a mover dientes con alineadores; redefine procesos, roles e incentivos para que cada práctica ejecute la ortodoncia digital como una línea de servicio integral, eficiente y rentable. “Mi función principal es transformar las prácticas desde adentro”, resume.
Esa transformación parte de un método que diseñó y hoy es estándar en ClearCorrect: Practice Implementation. Antes de poner un pie en la clínica, López-Fonseca se sienta uno a uno con el doctor propietario para alinear objetivos, expectativas y métricas. Con ese mapa, dirige dos días de inmersión dentro del consultorio. La primera jornada es quirúrgica en su observación: recepción, higiene, consulta clínica, presentación del plan, micro-reuniones por área para medir confianza y comunicación. Por la tarde, aterriza un guion claro: por qué la ortodoncia digital es parte de la salud oral, qué rol cumple cada integrante, cómo anticipar candidatos en el morning huddle, y cuál es el flujo completo de ClearCorrect —de la consulta inicial al Smile Assessment Form, el Quick Ortho Assessment, el escaneo digital de salud oral, la educación del paciente y la presentación financiera—. También entrena algo que suele decidir la aceptación del caso: comunicación empática y una presentación de valor que “logre el sí” con transparencia y ética.
El segundo día convierte la teoría en músculo. El equipo administrativo aprende a liderar el huddle, gestionar reportes de tratamientos no aceptados, hacer seguimiento, manejar autorizaciones y presentar finanzas con seguridad. Higienistas dominan el triage ortodóncico con conversaciones naturales, identifican señales clínicas y sostienen la educación del paciente. Asistentes perfeccionan fotografías, colocación de engagers, manejo del portal clínico y protocolos de revisión y retención. La clínica ensaya el recorrido completo del paciente con roleplay’s y, cuando es posible, lo ejecuta en tiempo real. Nada queda en el aire: después de la visita, hay un plan de 30, 60 y 90 días con métricas, tareas y check-ins semanales o quincenales para mantener el ritmo de mejora.
Los resultados han sido medibles y consistentes. Practice Implementation ya se ha ejecutado en más de cien oficinas en Estados Unidos con mejoras comprobadas en conversión de casos, retención de pacientes y eficiencia operativa. A la par, López-Fonseca creó Level Up Your Clear Aligner Business, una experiencia educativa que empodera equipos completos —doctores, RDH, RDA y TC— para dominar herramientas digitales, presentar casos con claridad y comunicar valor sin fricciones. Clínicas que han pasado por el programa han visto un aumento promedio superior al 150% en su volumen de casos ClearCorrect, y el modelo se ha convertido en referencia para DSOs y grupos estratégicos.
Su aporte trasciende el ámbito comercial. Como médico y especialista en gestión, conecta la salud oral con la salud general y la gestión de la práctica. En talleres interdisciplinarios y entrenamientos clínicos, impulsa un enfoque más preventivo e integral del cuidado del paciente. En cifras, su trabajo ha impactado directamente a más de 300 doctores y 600 integrantes de equipos clínicos, con crecimientos sostenidos del 120–200% en casos activos, reducción de tiempos de consulta y una mejora tangible en la precisión diagnóstica gracias al uso disciplinado de escaneo oral digital, Quick Ortho Assessment y Smile Assessment Forms.
El Circle of Excellence Award reconoció ese conjunto: resultados excepcionales, liderazgo y una contribución real a la cultura de aprendizaje dentro de ClearCorrect. Pero el mérito que más le importa a López-Fonseca es otro: haber instalado una manera de trabajar que perdura. “No llevo un curso; construyo un sistema que el equipo puede sostener”, dice. Por eso insiste en revisar incentivos, alinear metas y dejar indicadores simples que cualquier gerente de práctica pueda seguir semana a semana.
Su visión de impacto para la comunidad médica y dental en Estados Unidos es clara: estandarizar protocolos, elevar la comunicación interdisciplinaria y ampliar el acceso a tratamientos estéticos y funcionales de calidad. Lo hace desde una lógica de salud pública aplicada a la realidad del consultorio: procesos más ordenados, equipos empoderados, diagnóstico digital preciso y una educación del paciente que prioriza comprensión y confianza. La digitalización, para él, no es una moda tecnológica; es una forma de dar mejor atención con menos fricción.
En un sector saturado de promesas, Gary López-Fonseca ha convertido la adopción de la ortodoncia invisible en una operación replicable, medible y humana. Ese equilibrio —médico por formación, gestor por especialidad y educador por vocación— explica por qué su trabajo está subiendo la vara de la odontología moderna en Estados Unidos. Y por qué, para muchas clínicas, el “antes y después” de ClearCorrect empieza el día que él cruza la puerta.