martes 9  de  junio 2026
RECOMENDACIONES

Las claves dietéticas para revertir el hígado graso

El verdadero enemigo son los carbohidratos simples, aquellos azúcares refinados que saturan la capacidad de procesamiento del órgano

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

El abordaje de la esteatosis hepática, conocida popularmente como hígado graso, dio un giro de 180° en la medicina preventiva. Al carecer de un fármaco único o mágico para su cura, la comunidad médica concentra sus esfuerzos en el poder de la mesa.

La acumulación de lípidos en las células hepáticas responde, en la gran mayoría de los casos, a un desajuste metabólico que encuentra en la modificación de hábitos alimentarios su tratamiento más potente, eficaz y duradero.

De acuerdo con una reciente revisión publicada por el medio digital Infobae, la clave no radica en adoptar una dieta restrictiva temporal, sino en reconfigurar el menú diario bajo las pautas de entidades como la Fundación del Hígado Graso.

El verdadero enemigo son los carbohidratos simples, aquellos azúcares refinados que saturan la capacidad de procesamiento del órgano. En su lugar, el consenso científico promueve un modelo rico en fibra y nutrientes esenciales que actúen como protectores celulares.

El semáforo hepático: ¿Qué sumar y qué restar?

Para facilitar la transición hacia un hígado sano, los especialistas estructuran las prioridades en dos grupos claros:

Aliados en el plato (Consumo recomendado):

  • Vegetales sin almidón y frutas frescas: Aportan antioxidantes fundamentales como las bayas y los cítricos.

  • Grasas saludables: El aceite de oliva virgen extra (rico en omega-9) y los frutos secos (nueces y almendras) encabezan la lista.

  • Granos enteros: Cereales integrales que evitan los picos de glucosa en sangre.

  • Lácteos fermentados: El yogur griego natural desnatado destaca por su beneficio en la microbiota intestinal, íntimamente conectada con la salud hepática.

Enemigos del metabolismo (A evitar):

  • Azúcares añadidos y fructosa libre: Presentes en refrescos, jugos industriales e incluso en el exceso de frutas deshidratadas.

  • Grasas saturadas y trans: Comunes en ultraprocesados, embutidos y cortes de carne roja grasosa.

  • Alcohol: El tóxico por excelencia que acelera la inflamación celular.

FUENTE: Con información de Infobae

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