martes 30  de  junio 2026
¿Qué pasa en Washington?

Cuba, a la sombra de Guantánamo

En todo caso, el encanto de esta diplomacia está justamente en el intercambio de tarjetas de visita, entre dos conocidos, que desean encontrar el  tiempo para continuar conversando

Diario las Américas | SONIA SCHOTT
Por SONIA SCHOTT

@schottv

No hay duda de que las relaciones entre Estados Unidos y América Latina han cambiado. Hace algún tiempo, Washington prefería tratar los complicados asuntos de la región designando un país  portavoz, que hablara por  la agenda del resto, pues consideraba muy complicado comunicarse con todos a la vez, ya que representaban diferentes posiciones y necesidades, muy difíciles de entender. Ahora es diferente porque la política de  La Casa Blanca  da preferencia a la modalidad más personal e íntima de la bilateralidad.

¿Será acaso que, cuando los chicos del vecindario se agrupan, entre ellos, ignorando “al hermano mayor”, se  ponen más peligrosos?

En todo caso, el encanto de esta diplomacia está justamente en el intercambio de tarjetas de visita, entre dos conocidos, que desean encontrar el  tiempo para continuar conversando. No es lo que se dice, si no las señales que se envían, especialmente cuando el formato permite saltar graciosamente sobre los errores  de ambos para bajar la presión.

En medio de este lenguaje de cortesía, de la histórica visita del presidente Barack Obama a Cuba, hubo una palabra de diez letras que no se mencionó en los acuerdos: Guantánamo.

Es una de esas ironías extraordinarias que Barack Obama estuviera sólo a unas horas de distancia en carro del campo de detención más controvertido  del mundo y no fuese capaz de visitarlo o renovar sus promesas de cierre.

Y aunque el Pentágono  ha elaborado recientemente un plan para transferir  la mayor parte de los detenidos a otros países, y traer algunos a Estados Unidos, el Congreso no lo permitirá. Los republicanos quieren que estos presuntos terroristas continúen en Guantánamo. Por lo tanto, la promesa de Obama, hecha originalmente en una orden ejecutiva firmada el 22 de enero de 2009, queda fuera de su alcance.

El campo de detención, establecido por el presidente George W. Bush en 2002, después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, parece tener un largo futuro, especialmente cuando la mayoría de los  prisioneros se encuentran en un limbo jurídico esperando para ser acusados formalmente por una justicia que no llega, algo que impone una pesada carga a Obama, cuando le habla a otros sobre la importancia de los derechos humanos.

Todavía hay 91 detenidos y aunque esto representa una enorme reducción en el número de 800 prisioneros que hubo inicialmente, terminar el trabajo será difícil.

De estos 91, hay cinco hombres considerados extremadamente peligrosos, acusados ​​de conspirar para matar a casi 3.000 personas en Estados Unidos.

Guantánamo que  ha sido la  propaganda preferida  de DASH o Al Qaeda para reclutar voluntarios, se extiende en una franja de apenas 118 kilómetros cuadrados  y fue arrendada como base naval por los norteamericanos en 1903.

El contrato no puede ser revocado, sin el consentimiento bilateral de ambos estados, y Estados Unidos no tiene  planes de entregar una posición estratégica tan valiosa, porque incluso si el campo de detención apaga sus luces un día, ese extremo oriental, que comparte una frontera con una Cuba, comunista o no, permanecerá para siempre americana.

Aunque un capítulo importante se ha abierto, la historia no está completa y tal vez es buena idea que la diplomacia de salón entre Washington y La Habana comience por sus respectivas casas.

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar