MIAMI.-Aleida Leal dejó un gran legado. Fue un ejemplo de perseverancia y demostró que no importa de dónde se provenga, si algo se hace con pasión, siempre terminará en éxito. Su partida, a los 86 años de edad, significa la pérdida de no solo una excelente profesional, sino la de un extraordinario ser humano.
Muy querida dentro de los medios de comunicación, Leal cultivó entrañables amigos y siempre tuvo un consejo para sus colegas. Dejó huella en cada persona que, como el periodista Camilo Egaña, tuvo la oportunidad de conocerla.
“La recuerdo como la última vez que la vi. Era una persona que acogía siempre a todos, no importaba cuándo ni cómo hubieras llegado a Miami”, expresó Egaña a DIARIO LAS AMÉRICAS.
Asimismo, rememora cuánto dejó Leal en quienes la rodeaban. Con su maravillosa personalidad irradiaba una energía que se contagiaba fácilmente y que la llevó a convertirse en una personalidad de referencia dentro de los medios hispanos de comunicación.
“La generosidad sin límites y la entrega al trabajo. Formaba parte de la vieja escuela, de gente que se hizo a sí misma contra viento y marea y que amaba por encima de todo su oficio”, aseguró.
Desde su universo, Egaña comenta que Leal siempre fue una persona correcta, dispuesta a ayudar y sobre todo, fiel a sus ideales, aunque tuviera que abandonar la isla en 1961 y construir un hogar en el exilio.
“Aleida no era de cofradía o sectas. Respetaba por encima de todo el talento y siempre mantuvo como una bandera su amor por Cuba y su compromiso con el exilio. Creo que lo más chévere en ella era el respeto por los más jóvenes. Eso en la industria del entretenimiento no es común”, agregó.
Según resalta el periodista, en una ocasión en la que coincidió con Leal en una entrega de premios, ella lo volvió a sorprender con otro de sus consejos. Esta vez, vino después de que Egaña recibiera un reconocimiento en la ciudad de Miami.
‘’Olvídate de ese premio que te acaban de dar, lo importante, lo que queda, son los abrazos de la gente que te quiere y te respeta”.
La mirada de DIARIO LAS AMÉRICAS
Hace casi ocho años, Aleida Leal compartía sus memorias con el periodista Jesús Hernández en una entrevista en la que conversó sobre sus logros, aspiraciones y anhelos.
En ese entonces recordaba cómo logró salir de Cuba y cuánto le costó dejar a su patria en donde llegó a consolidarse como la imagen de importantes compañías como Hazel Bishop, Camay o H. Upmman y se distinguió como una de las personalidades cumbres de la radiodifusión.
“Trabajé hasta las 3 de la mañana del 15 de noviembre de 1961”, recordó en dicha entrevista sobre una jornada laboral que escondía su salida hacia el exilio, a donde llegó con su hija Alina. “Comencé muy joven en Cuba y tuve la dicha de continuar aquí”, expresó.
Sobre sus inicios en la Capital del Sol siempre afirmaba que no habían sido fáciles, que había tenido que vender leche casa por casa para poder reunir dinero hasta que con mucha paciencia y perseverancia comenzó a participar en comerciales de la televisión.
Su suerte cambiaría en la década del 70 en Puerto Rico, país al que fuera a vivir después de contraer nupcias y donde logró renacer y poner en práctica todo lo aprendido en Cuba.
“Allí pude reanudar mi carrera como locutora y asistente de radio y televisión. Me iba muy bien y guardo el mejor recuerdo de la Isla, pero mi esposo quiso regresar a Miami”, aseguró Leal, quien se mostraba feliz con su vida.
Para la locutora, cultivar en las generaciones más jóvenes el espíritu de la perseverancia fue algo que consideraba imprescindible, por lo que siempre buscaba la manera de hacérselos saber a través de innumerables lecciones. Es por eso que siempre les decía:
“Estudiar, practicar y escuchar consejos. Nunca decir no”, ratificaba. “Aceptar cualquier reto. Pensar que lo mejor no es eso que ya hiciste, sino lo que estás por hacer”, puntualizaba.