El pintor cubanoamericano ya contaba con experiencia en la industria de la metalurgia, que adquirió trabajando durante más de una década en la fábrica de láminas de metales de su familia.
Frente a la actual situación y al darse cuenta de que muchos pensarían dos veces hoy antes de comprar una de sus obras de arte, diseñó una máscara o especie de careta protectora, un modelo del cual ahora producen miles para vender a grandes corporaciones y, por supuesto, con la intención de donar parte de esa producción a hospitales y personal necesitado que enfrenta esta pandemia en primera línea.
“Cuando todo esto empezó a pasar, me di cuenta de que no iba a vender mucho arte porque se considera un lujo. Entonces, pensé en ideas de cómo poder ayudar. Empecé por ayudar a promocionar en las redes a mis amigos en los restaurantes diciéndole a la gente de dónde podían ordenar comida. El negocio de los metales se ha mantenido muy movido porque trabajamos con el campo de la defensa, el Ejército y el campo médico, por eso hemos estado más ocupados que nunca. Y me sentí mal por ver cuán ocupados estábamos mientras todos mis amigos perdían sus trabajos. Por eso hablé con mi papá y pensamos en cómo podríamos hacer estas máscaras”, expresó Mijares a DIARIO LAS AMÉRICAS.
Y pusieron manos a la obra en aras de producir y lograr vender lo suficiente para poder donar lo más posible.
“Con las maquinarias que tenemos podemos fabricar unas 2000 al día. En una o dos semanas podremos fabricar unas 3000 mil a 4000 mil al día. Nuestro plan es llegar a mover de 10 a 20 mil a la semana. Al principio pensamos donar a los hospitales entre 300 a 500 a la semana”, dijo.
“Quiero donar miles, pero tengo que ser realista en cuanto a las ventas. Necesitamos vender para poder hacer donaciones mayores, así que a medida que se produzca y se venda más, donaremos más … mientras más vendamos, más donaremos”, agregó.
Las piezas son elaboradas con un material que describió muy superior al plástico.
“La semana pasada estuve unos dos o tres días ideando el diseño basándome en lo que había escuchado en las noticias sobre lo que se necesitaba para protegernos y diseñé esta especie de máscara que cubre la cara, las orejas, pero en vez de usar plástico, la hicimos de Lexan, que es mucho más resistente y duradero; se puede usar muchas veces y protege mucho más porque no se rompe ni se estruja como el plástico barato”, contó.
“Estuve trabajando en el negocio de mi padre por casi 13 años, así que sé usar las máquinas y cortar metal, entonces para mí fue muy fácil diseñar una máscara fuerte”, añadió.
Pero la calidad de ese material encarece el producto, por tanto el costo de donar grandes cantidades sin respaldo de las ventas sería insostenible.
“La cuestión es que el costo de producción de cada máscara no es barato, es muy caro, no se trata solo de la mano de obra. Entonces sería súper difícil poder donar digamos 20 mil, porque el costo sería 340 mil dólares. Nuestra ganancia a penas da para pagarle a los trabajadores. La fábrica tiene 50 empleados”, explicó sobre este proyecto de MJM Manufacturing INC, donde también se fabrican purificadores de aires para hospitales.
“Ya me han contactado de muchos hospitales, del Mount Sinai, del Jackson, uno de Miramar, varios de New Jersey, otros de Nueva York. Primero vamos a apoyar a los hospitales en Miami, la mayoría de las donaciones serán para hospitales acá”, agregó.
Asimismo, quieren llegar a las grandes corporaciones que estén interesadas en adquirir esta protección para sus empleados o en realizar donaciones.
“No tenemos personal para atender pedidos individuales. Muchas de las ordenes son de hospitales o de gente que las van a donar a hospitales. Nuestro mercado va dirigido a corporaciones como Publix, por ejemplo, que tienen empleados que las necesitan”, indicó.
La fábrica funciona las 24 horas del día y un equipo de unos 8 trabajadores está a cargo de la producción de estas máscaras, aunque Mijares resaltó que es una labor de todos.
“Yo estoy ahí desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde, y aun desde la casa sigo trabajando, a veces, hasta de madrugada contestando preguntas o tomando órdenes”, dijo.
En cuanto al protocolo de las medidas sanitarias que implementaron, comentó:
“Tenemos una pistola para tomar la temperatura de los empleados cuando entran al edificio. Todos tienen las máscaras N95. Hay un equipo que limpia las puertas, las superficies, el piso y las maquinas durante todo el día. Y nadie que no trabaje en la compañía puede entrar al edificio”.
Aunque en las circunstancias actuales Mijares tal vez no venda sus cuadros, su creatividad lo salvó ante esta crisis y lo impulsó a reinventarse.
“Estoy volcando mi creatividad en otras cosas como en hacer diseños para pulóveres y así poder donar a alguna fundación que esté ayudando. Esta máscara, por ejemplo, también es arte. Y de esa manera uso la creatividad no para vender lienzos, sino para llevarle sonrisas a la gente, para llevar optimismo”.
Para más información sobre la PPE Face Shield ( escudo facial), visite el perfil en Instagram del artista Alexander Mijares @mijares o la página web netcomproducts.com.
Esta historia sobre el quehacer altruista del artista cubanoamericano Alexander Mijares forma parte de una serie con la que DIARIO LAS AMÉRICAS muestra los rostros que, de una manera u otra, aportan a la comunidad en estos momentos de crisis y se convierten en los héroes de esta batalla contra la pandemia del coronavirus.