Es imposible moverse ya por la carretera que pasa por Hayden Valley. Una horda de bisontes cruza la calle y dificulta el tránsito en todas las direcciones. Pasan unos 20 minutos hasta que los alrededor de 80 animales terminan de cruzar.

No todos los fotógrafos mantienen la distancia de seguridad recomendada de 25 metros con los enormes animales salvajes. Pero están entusiasmados porque a las 7:20 de la mañana ya vivieron la primera gran emoción del día. Si bien hace 100 años los bisontes americanos estaban prácticamente extinguidos, aquí, en el parque nacional de Yellowstone, viven libremente.

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Como todos los días de verano, tantas personas se despertaron temprano que el viaje por el Hayden Valley se siente como si se tratara de un viaje por una ciudad cualquiera a la mañana. Esto tiene tres motivos.

En primer lugar, bien temprano por la mañana y bien entrada la tarde son especialmente grandes las oportunidades de ver alces, osos grizzly y bisontes. En segundo lugar, las rutas que comunican los principales puntos de atracción del parque nacional más antiguo del mundo son largas. Y en tercer lugar, partir lo más temprano del hotel o el cámping es una forma de tratar de llegar antes que los muchos otros viajeros a las fuentes calientes y géiseres.

Desde hace algunos años, el número de visitantes de muchos parques nacionales de Estados Unidos crece rápidamente. Yellowstone no es la excepción. Cada año, desde 2015, llegan hasta aquí más de cuatro millones de visitantes. Una marca que Yellowstone no había alcanzado nunca antes.

Sin embargo, el mayor flujo de turistas hacia los animales y los géiseres no llevó a que el National Park Service (NPS) dificulte el acceso al parque. La portavoz del parque Linda Veress recomienda no viajar de un géiser al otro en auto, sino ir caminando por los senderos especialmente marcados. "Con alejarse un poco de las rutas ya es una experiencia completamente distinta", asegura.

El parque ocupa mayormente el noroeste del estado norteamericano de Wyoming, aunque algunas porciones más pequeñas forman parte de estados vecinos como Montana e Idaho.

De todas formas, es bastante difícil evitar los largos viajes en auto en Yellowstone. Desde las fuentes calientes en Mammoth Hot Springs en el norte del parque nacional hasta el géiser Old Faithful, el tiempo de viaje es de una hora 25 minutos. Y eso sin la demora por bisontes.

Lo ideal es ir en caravana y usar uno de los 12 campamentos que tiene el parque. Sin embargo, muchas de las más de 2.000 plazas que hay allí ya suelen estar reservadas de antemano para los meses de julio/agosto, por lo que quienes llegan sin mucha planificación tienen pocas oportunidades de conseguir lugar.

Fuera del parque hay posibilidades para pernoctar en Cody, en Wyoming, así como en West Yellowstone y Gardiner, en Montana. Pero esto se traduce por supuesto en tiempos de viaje más largos para llegar todos los días al parque.

Muchas de las principales atracciones en Yellowstone se encuentran cerca de la Grand Loop Road, una ruta que en el mapa tiene una forma parecida a un ocho. Muchos visitantes se concentran un día en el anillo sur de este ocho y otro día en su parte norte. Todos los caminos parecen conducir al géiser Old-Faithful.

Mientras, el atasco de bisontes en Hayden Valley parece haberse solucionado. Poco después se llega al Grand Canyon of the Yellowstone, una garganta de 300 metros de profundidad y 32 kilómetros de largo que ofrece un auténtico punto de atracción con la catarata Lower Falls, de 93 metros.

El estacionamiento está bastante lleno cuando el ranger Steve Cook da comienzo a las 9:00 con la caminata Canyon Rim Walk, uno de los muy interesantes tours que ofrece a diario el NPS sin costo alguno. Geólogo de formación, Cook intenta explicarles a sus oyentes no sólo lo que ven, sino también lo que no ven porque se encuentra bien profundo en la tierra. Y es que Yellowstone se encuentra a 2.400 metros sobre el nivel del mar, encima de un enorme volcán que erupcionó por última vez hace 640.000 años.

Por debajo del parque nacional circula agua a través de un sistema gigante de grietas y pozos. "La nieve y la lluvia se filtran, son recalentadas por la fuente de calor volcánica bajo tierra y vuelven a salir hacia arriba", explica Cook. Por eso hay aquí tantos géiseres, fuentes y charcas calientes.

Los géiseres más famosos de Yellowstone se encuentran en el oeste y sudoeste del parque. En el Norris Geyser Basin, por ejemplo, se encuentra el géiser Steamboat, cuyas erupciones pueden medir hasta 90 metros. No hay ningún otro lugar en el mundo donde el agua se dispare hasta semejante altura.

Sin embargo, es difícil de prever cuándo sadrá el agua. A veces hay menos de diez erupciones en 25 años. Pero en la primavera de 2018 el Steamboat entró en una fase más activa y tuvo 25 erupciones tan sólo en la primera mitad de 2019.

Y también está el Old Faithful, al que conducen todos los caminos. Este géiser lanza en promedio una fuente de 30 a 55 metros de alto de hasta 32.000 litros de agua hirviendo cada 90 minutos en dirección al cielo. Enormes estacionamientos, varios alojamientos y un centro de visitantes: este géiser no defrauda y es explotado al máximo turísticamente.

Al otro día, el despertador vuelve a sonar a las 6:00 de la mañana. El primer objetivo de hoy es West Thumb, un grupo de géiseres y fuentes calientes en la costa oeste del Yellowstone Lake.

Esta vez es posible llegar antes que las masas de turistas: sólo se ven estacionados otros tres vehículos mientras el sol brilla sobre el lago y el vapor emana de las fuentes en una mañana fresca. En la pasarela hay silencio. Se puede disfrutar de la naturaleza sin interrupciones, al menos por el momento.

Media hora después, se ve doblar la esquina el primer autobús de turistas, que estaciona y abre sus puertas.

FUENTE: dpa

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