sábado 21  de  febrero 2026
RESEÑA

Artefactus Cultural Project estrena "Mírame y no me toques"

El estreno de Artefactus tuvo lugar a sala llena, recibiendo buena acogida por el público que con frecuencia reía ante ciertas situaciones
Por LUIS DE LA PAZ

MIAMI.- Para cerrar la temporada de Theatrical Queer Showcase, la compañía Artefactus Cultural Project, estrenó la obra Mírame y no me toques, dramaturgia y dirección de Eddy Díaz Souza, director artístico y fundador del espacio cultural Artefactus, que está celebrando este 2023 sus 15 años de fundada.

El estreno tuvo lugar a sala llena, recibiendo buena acogida por el público que con frecuencia reía ante ciertas situaciones y al final aplaudió de manera entusiasta el trabajo de los actores.

La promoción del programa que se encuentra en formato QR, señala: “Esta pieza teatral fusiona el humor negro con elementos del teatro del absurdo, y relata la historia de dos amantes: un retirado profesor de literatura y un actor, quienes se encuentran atrapados en un lujoso apartamento bajo la constante supervisión de una enfermera. La vida en este edificio automatizado, y los controles rigurosos, los condenan a una rutina monótona mientras el mundo exterior parece transformarse. Los protagonistas, anhelan desesperadamente recuperar su antigua vida y experimentar nuevas vivencias. Estos propósitos los impulsan a llevar a cabo simulacros y planear su fuga”.

Todo lo que señala el resumen está en la pieza, sin embargo lo que resulta confuso es cómo se cuenta en escena, a lo largo de la hora de espectáculo.

La obra se desarrolla dentro de un apartamento en un moderno edificio de varios pisos donde aparentemente todos los inquilinos son controlados por una enfermera. Nunca se llega a saber cuándo, cómo y porqué Ray y Willy, una pareja de homosexuales quedaron atrapados en esa suerte de trampa que les impide reconectar con el exterior.

La secuencia narrativa va ambientándose a través de la conversación de los hombres, que aportando oraciones cortas, marcan las situaciones: el más joven propone adoptar un hijo. Uno de los protagonistas es un laureado poeta. Están esperando la llegada de una enfermera, Alguien tiene una serpiente en su casa. Mencionan un cocodrilo. Ocurre una escena de celos por un amante, tiempos atrás en la ópera. Aguardan el momento para quitarle las llaves a la enfermera. Ocurre un terremoto, etc.

Todo se va presentando de una manera aislada, pero no cuaja el texto con lo que el espectador finalmente recoge. Si la idea es presentar una obra de teatro del absurdo podría asimilarse mejor, pero aun en ese caso lo teatral queda disperso, en general inconcluso y coordinado con dificultad.

Los actores, con trayectoria escénica significativa, hicieron un gran esfuerzo para lograr sus personajes. Anthony Larusso, como Ray, el poeta, y Eric Becerra, interpretando a Willy. En ambos, la gestualidad homosexual está bastante lograda. El personaje de la tan carismática Simone Balmaseda, como la enfermera controladora de los supuestos enfermos, aparece calzando unas enormes plataformas. Ninguno de los actores estuvo creíble.

Lograda estuvo la escenografía de Carlos Artime, quizás de lo mejor, así como el trabajo técnico en general que fluyó sin dificultades.

Hasta del propio título, Mírame y no me toques, queda dudoso, como también el porqué durante los aplausos, aun cuando el director acude con un ramo de flores, los actores permanecen rigurosamente serios.

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