sábado 17  de  octubre 2026
VIAJES

Bocas del Toro: naturaleza caribeña y arquitectura de inspiración asiática

El archipiélago panameño combina playas, bosques tropicales y tradiciones indígenas con singulares propuestas de alojamiento, como La Coralina Island House, en Isla Colón

Diario las Américas | JESÚS HERNÁNDEZ
Por JESÚS HERNÁNDEZ

En la costa caribeña de Panamá, el archipiélago de Bocas del Toro reúne paisajes tropicales, ecosistemas marinos y tradiciones locales. En Isla Colón, principal centro turístico de la región, ese entorno natural convive con una influencia arquitectónica poco habitual en el Caribe: el diseño de inspiración balinesa de La Coralina Island House.

El contraste comienza desde la llegada. Vista desde el aire, la isla aparece como un mosaico de verde vegetación y distintas tonalidades de azul. Durante la aproximación a Bocas Town, el avión pasa cerca de muelles y establecimientos de madera construidos sobre el agua, donde se ven personas saludar a los pasajeros.

En el aeropuerto no hay pasarelas de embarque. Los viajeros descienden directamente por las escaleras del avión hasta la pista, donde los recibe el aire húmedo del Caribe.

Desde las coloridas calles de Bocas Town, una carretera pavimentada bordea la isla entre viviendas, bares y pequeños muelles. Unos minutos después, el asfalto da paso a un camino de grava y tierra que sigue las curvas naturales de la costa.

En este tramo de Isla Colón se encuentra La Coralina Island House, un resort que incorpora elementos arquitectónicos y tradiciones de bienestar inspirados en Indonesia que enaltece la costa caribeña panameña.

Influencia indonesia en el Caribe

La Coralina dispone de 31 unidades de alojamiento: 23 habitaciones y ocho villas privadas independientes. Los jardines tropicales, las fuentes y las construcciones de inspiración indonesia definen el diseño del establecimiento y crean un contraste visual con la vegetación y el entorno costero.

El concepto responde a los intereses de su fundador, Ernesto Gutiérrez Conte, empresario e inversionista argentino que adquirió los terrenos en Isla Colón. Su afición al surf, su interés por el diseño asiático y su inclinación por un ritmo de vida más pausado influyeron en el proyecto, que abrió sus puertas en diciembre de 2021.

Parte de los elementos arquitectónicos y decorativos llegó desde Indonesia. “Algunas piezas artísticas, como el revestimiento del techo del bar y otros espacios, fueron traídas legalmente de un templo abandonado en Indonesia”, explicó Ariel Barrionuevo, especialista argentino en hotelería, cofundador y director general de La Coralina.

Otros muebles y objetos decorativos también proceden de Indonesia. Según Barrionuevo, más de 40 contenedores transportaron piezas desde ese país hasta Panamá.

El resultado es un establecimiento cuya identidad visual se apoya en el diseño del sudeste asiático, integrado en la vegetación y el paisaje costero de Bocas del Toro.

El bienestar constituye otro componente de su propuesta. Entre los jardines y la vegetación se distribuyen cabañas privadas para tratamientos, pabellones, baños de inspiración asiática, duchas y vestuarios. También hay sauna, piscinas de agua caliente y fría, estudios de yoga y espacios destinados al descanso y la meditación.

Las terapias holísticas combinan influencias asiáticas y latinoamericanas e incluyen reflexología, masajes y tratamientos faciales.

El programa también contempla ceremonias de temazcal, una práctica asociada a distintas culturas indígenas de Mesoamérica, entre ellas los pueblos maya, mexica y zapoteco. A diferencia de una sauna convencional, el temazcal suele desarrollarse como un ritual guiado que puede tener significado espiritual y cultural, con énfasis en la reflexión y la purificación.

La ceremonia se realiza dentro de una estructura cerrada, sometida a temperaturas elevadas. Quienes participan deben tener en cuenta su tolerancia al calor y seguir las indicaciones de la persona que dirige el ritual.

Ingredientes caribeños e influencias asiáticas

La cocina de La Coralina, dirigida por el chef ejecutivo Rodrigo Vázquez, combina tradiciones gastronómicas latinoamericanas, ingredientes caribeños e influencias asiáticas.

El desayuno panameño incluye huevo frito, chorizo panameño a la parrilla, hojaldra —una masa tradicional frita, ligera y dorada—, yuca rellena de carne sazonada y queso blanco local a la parrilla.

Para el almuerzo o la cena, entre las entradas figuran la langosta cocinada al vacío y una versión de hummus elaborada con pifá, un fruto de palma tropical consumido tradicionalmente en algunas regiones. Este ingrediente sustituye a los garbanzos habituales del hummus o se combina con ellos.

La sopa de calabaza asada se sirve con chips de coco y picatostes de pan de masa madre. Entre los platos principales aparece el ribeye, un corte de res acompañado de papas confitadas, puré de ajo asado, cebolla y chimichurri.

El restaurante de Bluff Beach ofrece un ambiente más informal frente al mar. Su carta incluye tacos de pescado, ensaladas, sándwiches, tapas y postres.

Vea el resumen de vídeos sobre Bocas del Toro, Panamá.

Explorar Isla Colón más allá del alojamiento

El litoral de Isla Colón permite acceder a playas y senderos alejados de las zonas más concurridas del pueblo de Bocas. Vehículos todoterreno, como el ATV, son una de las alternativas para recorrer algunas de estas rutas, incluidas las áreas cercanas a Paunch Beach, Playa Bluff y Boca del Drago. Antes de salir, conviene confirmar con las empresas de alquiler las condiciones de acceso y los recorridos autorizados.

Al avanzar hacia el norte por el camino costero de grava y tierra, se pasa junto a Paunch Beach, conocida por sus rompientes que facilitan el surf y por las olas que chocan con los arrecifes próximos a la costa.

Más adelante se extiende Playa Bluff, una larga franja de arena dorada y anaranjada expuesta al oleaje del Caribe. La playa se prolonga durante varios kilómetros y presenta sectores donde las olas rompen con fuerza.

Al final de este tramo, una puerta metálica marca el límite del acceso público por carretera. El paso más allá de ese punto depende de permisos y condiciones correspondientes.

El terreno cambia notablemente después del portón. El camino costero se transforma en una ruta irregular que atraviesa la vegetación, con raíces expuestas, zonas embarradas, baches profundos y desniveles.

Conducir un ATV en estas condiciones exige precaución y algo de experiencia. Es importante evitar la velocidad excesiva, evaluar el terreno antes de atravesar los tramos difíciles y seguir las recomendaciones de seguridad de la empresa de alquiler. El barro y la inestabilidad del suelo pueden hacer que algunos sectores no sean apropiados para conductores sin experiencia.

Es posible dejar el vehículo y continuar a pie hacia Blue Lagoon, una laguna de agua salada rodeada de arrecifes y vegetación tropical. Las ramas caídas y otros obstáculos naturales pueden dificultar el recorrido.

El intenso azul de la laguna contrasta con el verde del bosque circundante. La transparencia del agua deja ver el fondo arenoso. La profundidad, las corrientes y las condiciones de acceso pueden variar, por lo que conviene consultar las indicaciones locales antes de bañarse.

Cascadas e islas deshabitadas

Las excursiones más allá de Isla Colón permiten conocer otros paisajes del archipiélago y del territorio continental.

Una posibilidad es visitar la cascada Klosay, también conocida como Cascada Klosay o Alto Chorro, situada en un cañón boscoso dentro de la comarca Ngäbe-Buglé.

El lugar está gestionado por la comunidad indígena local de Alto Chorro y no debe visitarse por cuenta propia. Es necesario organizar previamente una excursión guiada autorizada.

La caminata de ida y vuelta dura aproximadamente dos horas y presenta una dificultad entre moderada y exigente. El sendero atraviesa vegetación tropical densa e incluye pendientes pronunciadas. Cuando llueve, el terreno puede volverse embarrado, resbaladizo y rocoso.

Al final del recorrido, el cañón se abre ante una cascada que alimenta una piscina natural de aguas claras. La posibilidad de bañarse depende de las condiciones del momento y de las indicaciones de los anfitriones locales.

Otra excursión conduce a Cayo Zapatilla 2, la mayor de las dos islas deshabitadas que integran el conjunto de Cayos Zapatilla.

En las zonas poco profundas, el agua suele estar tibia y cubrir apenas las rodillas sobre la arena blanca. A medida que aumenta la profundidad, el color cambia del transparente al turquesa y al azul intenso.

Las playas conservan un aspecto natural, con troncos arrastrados por el mar, palmeras inclinadas y vegetación tropical que incluye bromelias, orquídeas y lirios araña. Debe seguir las indicaciones de guías y evitar dejar residuos.

San Cristóbal: comunidad indígena y producción de cacao

San Cristóbal ofrece otra perspectiva de Bocas del Toro. En lugar de centrarse en la actividad de las playas o en los senderos de bosques remotos, la isla permite acercarse a la vida comunitaria, los ecosistemas marinos y las tradiciones de la población indígena Ngäbe.

Con una superficie aproximada de 37 kilómetros cuadrados, la isla alberga una comunidad de cerca de 80 residentes indígenas, además de una escuela pública y un centro médico.

La producción de cacao es una de las actividades que puede conocer. Explotaciones familiares, como Finca Noba Chocolate Farm, permiten descubrir cómo los productores locales cultivan el cacao, fermentan los granos, los tuestan manualmente y luego los muelen mediante métodos tradicionales.

Estas visitas añaden una dimensión cultural y económica al recorrido por el archipiélago. Como ocurre con otras experiencias organizadas por las comunidades, conviene coordinar las visitas con antelación y respetar las costumbres y los horarios de los anfitriones.

Bocas Town: cultura afrocaribeña y vida cotidiana

Bocas Town reúne influencias afrocaribeñas, cultura del surf y arquitectura tradicional. Situada en el extremo sur de Isla Colón, la localidad ocupa una zona relativamente plana y compacta que permite recorrer buena parte del centro a pie.

La gastronomía forma parte de la vida cotidiana. El arroz con coco, el pollo preparado al estilo jerk y las bebidas de frutas tropicales están presentes en restaurantes y cafeterías. The Juicy Lab es una de las opciones para quienes buscan bebidas elaboradas con frutas.

La localidad también cuenta con una activa vida nocturna. La Rana Dorada, cadena panameña de cervecerías artesanales, es una parada habitual para quienes desean probar cerveza elaborada localmente. Barco Hundido es conocido por su ubicación sobre los restos de un naufragio y por su ambiente nocturno.

Más allá de los restaurantes y bares, Bocas Town funciona como punto de partida para las excursiones por las islas y hacia el territorio continental. Sus muelles, calles y establecimientos junto al agua también permiten observar el ritmo cotidiano del principal centro turístico del archipiélago.

Cómo llegar y qué tener en cuenta

Copa Airlines opera vuelos directos desde varias ciudades de Estados Unidos, entre ellas Atlanta, Chicago, Nueva York y Miami, hasta el Aeropuerto Internacional de Tocumen, en Ciudad de Panamá. Puede aprovechar la opción de hacer una escala en la capital panameña y conocer la ciudad sin costo adicional antes de continuar hacia Isla Colón, con vuelos que salen del Aeropuerto Internacional Marcos A. Gelabert, situado cerca del centro de la capital.

Copa Airlines ofrece un servicio tradicional a bordo en sus vuelos entre Estados Unidos y Ciudad de Panamá, con prestaciones que la diferencian de aerolíneas estadounidenses que han reducido los servicios en rutas similares. Como miembro de Star Alliance, la compañía conecta más de 17 ciudades estadounidenses directamente con su centro de operaciones, conocido como el Hub de las Américas, en el Aeropuerto Internacional de Tocumen (PTY), mediante una flota compuesta íntegramente por aviones Boeing 737.

Los ciudadanos estadounidenses no necesitan visa para estancias turísticas de hasta 90 días. Quienes utilicen pasaportes de otros países deben verificar las condiciones aplicables con las autoridades consulares panameñas.

Idioma

El español es el idioma oficial de Panamá. El inglés también se habla en numerosos hoteles, restaurantes y establecimientos que atienden a visitantes internacionales, especialmente en las zonas turísticas.

Moneda

Panamá utiliza billetes de dólares estadounidenses para las transacciones habituales en efectivo y no emite billetes propios de circulación general. Los cajeros automáticos y las tarjetas de crédito están disponibles en muchas zonas turísticas, aunque conviene consultar con el banco si existen cargos por transacciones internacionales.

Un destino que va más allá de sus playas

Bocas del Toro reúne distintas facetas de la costa caribeña panameña: playas, senderos forestales, ecosistemas marinos, comunidades indígenas y la vida cotidiana de Bocas Town. La Coralina aporta una propuesta arquitectónica y hotelera singular.

Para quienes desean conocer algo más que la costa, las islas permiten acercarse a las tradiciones gastronómicas locales, aprender sobre la producción de cacao, visitar espacios naturales gestionados por las comunidades y descubrir un paisaje caribeño estrechamente vinculado a quienes lo habitan.

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