“Y ahí empezó todo. Angelito hizo un perfil en Facebook para que la gente se uniera y fue increíble como aquello voló. Me demostraron un gran cariño. La gente me apoyó y me decía que yo tenía que ser el rey del Carnaval. Y eso, que parecía una campaña política, creció hasta que los Kiwanis dijeron bueno este tiene que ser el rey del Carnaval, porque si no, nos matan”, agregó entre risas y visiblemente emocionado con el reconocimiento, que le llega luego de 50 años contribuyendo a la música latina con una peculiar fusión de la que surgió la sonoridad que defiende hasta hoy junto a Los Sobrinos del Juez.
Conocido como El Padre del Sonido de Miami, el músico confesó que jamás esperó ni imaginó ocupar tal puesto en el carnaval que el mismo ayudó a impulsar en sus inicios.
“Me siento honradísimo. Nunca lo esperé, porque fui fundador de Calle Ocho y del Carnaval Miami con el grupo de los Kiwanis. Yo era el encargado de poner la música, hice eso por 12 años desde 1978, trabajaba con la orquesta y los patrocinadores. Entonces ser el rey del Carnaval era algo a lo que no tenía que aspirar. Y fueron pasando los años y nunca perseguí eso ni a nadie se le ocurrió sugerirlo”, manifestó.
Los méritos le sobran para ocupar ese lugar, y ahora que ya no es miembro activo del club, el nombramiento era justo y necesario, si se considera que artistas de menor trayectoria han llevado la corona del Carnaval de la Calle Ocho.
Los inicios del Carnaval
Asimismo, afirmó que desde ya está trabajando para traer a la próxima edición del Carnaval la esencia de sus primeros años.
“Estamos tratando de traer de vuelta la cultura y todo lo que hacíamos en aquellos años, traer el sello que tenía Calle Ocho en esos tiempos en los que las familias salían a disfrutar, a bailar y divertirse”, dijo.
De hecho, ya hicieron una propaganda que remite al propósito inicial del festival, que en aquel entonces llevaba otro nombre para atraer a la comunidad anglo en Miami.
“Hicimos un promo en el que digo que Calle Ocho no se llamaba Calle Ocho, sino An Invitation to Calle Ocho, para que los americanos de esta ciudad en el año 78 vinieran a conocer nuestra cultura, nuestra comida, nuestra música, y mostrarles que no éramos peligrosos, que éramos divertidos”, recordó sobre el origen del popular festejo.
“Ese año sobrepasamos la expectativa. La siguiente edición tuvimos que ampliar el festival y vinieron orquestas de afuera y gente que nunca había participado. Y eso se convirtió en un millón de personas gurachando”, añadió.
También resaltó que el amor por la música y por su gente, sentimiento que su público ha sabido corresponder, lo ha motivado a seguir en la escena luego de cinco décadas de carrera. Y, precisamente, distinciones como esta y su estrella en la Calle Ocho le recuerdan que hay premios de un valor inestimable como el que mereció en el año 2014.
“Ojalá me ganara un Grammy, por supuesto, sería fabuloso, por la parte del entretenimiento, pero no por la parte del pueblo, de la gente a la que le gusta mi música. Hay una gran diferencia entre seleccionarme ganador de un premio que otorga la industria y que la gente decida que yo tenga una estrella en la Calle Ocho. Eso me llega más, y esto mismo del rey del Carnaval, y estas cosas que son tan nuestras, me encantan porque yo soy de aquí”, expresó.
El intérprete del pegajoso tema Pelotero la bola, quien destacó su predilección por componer jingles y canciones jocosas, reconoció que el género urbano “tiene mucho swing”, pero no es de su agrado.
“Siendo totalmente honesto, a mí no me gusta. Tiene mucho sabor para bailar, es una música que se siente, se ha ido moldeando un poco. Ahora se usa una letra un poco más simpática, no ha llegado al romanticismo porque el ritmo no lo permite, pero sí se ha modificado, porque lo fusionan y ha mejorado. Y prueba de ello es Despacito y otras.
Pero en materia de fusionar, Oliva no desiste de lo suyo, por eso no ha sucumbido al reguetón.
“Yo no he hecho nada en ese campo, porque no quiero claudicar a mi sonido de Miami que es otra cosa, es la fusión de la música americana con la latina, con nuestras raíces”, indicó.
Sin embargo, en cuestiones musicales, como en las del corazón, todo es posible.
“Quizás fusionaría alguna cosita. No quiero decir que no, para que después no digan te conquistamos. Tal vez fusionaría algo, porque los músicos que tocan conmigo sienten el sonido de Miami, y así mismo podrían sentir una influencia del reguetón”, reveló.
Los sonidos urbanos no ha sido los únicos que han evolucionados, también lo han hecho los acordes de Los Sobrinos del Juez.
“Al principio hacíamos canciones americanas con ritmo latino y al revés. Ahora en las últimas producciones seguimos haciendo lo mismo, pero más sofisticado, libre, abierto, más descarado”, comentó.
Justamente, porque la industria de la música tampoco ha estado exenta de evolución, Oliva quisiera regresar a ciertas prácticas que se estilaban a la hora de grabar.
“Me gustaría rescatar la armonía vocal, que se refleja en los primeros discos de Los Sobrinos del Juez, en los que hacíamos muchas voces. No había solo un cantante con la orquesta, sino que hacíamos vocales, tríos de voces. Yo empezaba a cantar sólo y después el grupo entraba. Me gustaría escuchar eso en la música de hoy”, declaró.
“Pero sería más complicado, porque eso requeriría de más ensayos. Hoy todo es más rápido y menos meticuloso. Antes yo tenía que dirigir, producir, estar físicamente presente. Ahora mandas a hacer el arreglo al trompetista y lo hace en su casa, y el otro agrega la guitarra, cada uno añade lo que siente, lo que sabe, y luego lo mezclas y quitas o pones. Pero no se corrige o modifica en el momento que se estaba creando, porque para eso era el productor”, añadió sobre el modo de hacer música en tiempos en los que muchos optan por la producción independiente, como hizo él.
“Todo ha cambiado tanto que no se sabe para dónde va. Prácticamente casi todo el mundo es independiente, uno tiene que asumir el costo completo de la producción. Hoy se hace un sencillo, que por alguna razón la radio no lo toca, lo mandan por internet. No hace falta tener el disco físico”, dijo.
El próximo año augura música nueva para celebrar los 50 años de Los Sobrinos del Juez.
“Hicimos el tema Ya son 50, que todavía no he lanzado, pero lo voy a lanzar, si Dios quiere, en 2018. Vamos a ver si hacemos un álbum o lanzamos canción por canción.
En la gala de los Kiwanis, que tendrá lugar en el Miami Seaquarium, se presentará el cubano Rey Ruiz, entre otros artistas.