“Estoy muy feliz de interpretar a mi primer antagónico de mi carrera, muy contenta por esta gran historia, pero, sobre todo, por encarnar a una mujer de verdad. Creo que eso ha sido lo más bonito de este personaje, que no es la mala que odias desde el principio y no la soportas”, agregó.
El Eje Cafetero de Colombia es el telón de fondo de la trama de este remake de la historia original que en 1993 surgiera de la imaginación de Fernando Gaitán, el creador de Yo soy Betty, la fea. En aquel entonces los protagónicos recayeron en Guy Ecker y Margarita Rosa de Francisco.
Ambientada en la Hacienda Casablanca, esta versión que Telemundo trae a la pantalla gira en torno a la historia de amor de Gaviota (Laura Londoño) y Sebastián (William Levy), quienes tendrán que superar varios obstáculos. La resistencia de la familia Vallejo, los amores del pasado y pertenecer a mundos y clases sociales diferentes, son algunas pruebas que tendrán que vencer para estar juntos.
Completan el elenco estelar Diego Cadavid (Iván Vallejo), Lincoln Palomeque (Leonidas Salinas), Mabel Moreno (Lucrecia Valencia) y Katherine Vélez (Carmenza Suárez). Entre Gaviota y Sebastián se interpondrá Lucía, el personaje de Villalobos, a quien ya vimos encarnar a la dulce pero rebelde Catalina, en Sin senos sí hay paraíso, y luego a la tenaz agente de la DEA Leonor Ballesteros, en El señor de los cielos.
En la piel de la mala
“Lucía es una mujer que pelea por lo que cree que es suyo. Y lo va a pelear con uñas y dientes. Veremos a una Lucía muy diferente, de la que arranca a la que comienza a desenvolverse en la historia. Cuando los personajes son de verdad humanos, cuando humanizas a un personaje, le das un por qué y entiendes un poquito de su pasado, hasta lo justificas. Y, a veces, dices: me estoy poniendo del lado de la mala, no puede ser Dios mío (risas)”, dijo.
“Van a empezar viendo a una mujer muy tranquila. De hecho, en la primera semana de estreno de la novela, la aparición es muy suave, casi ni se siente. Y ya después comenzamos a descubrir a una mujer que no se va a dejar quitar lo que ella cree que es suyo. Es independiente, empoderada. Ella se camufla y tiene una caparazón, pero realmente es una mujer muy vacía, que tiene muchos vacíos familiares y eso es lo que está buscando: tener su familia. Creo que esa parte humana que vamos a ver de Lucía le va a mover al público las fibritas del corazón. Ha sido muy interesante todo lo que hemos hecho”, añadió.
Si en roles anteriores Villalobos tenía que acatar sin refutar las órdenes del director, ahora como la villana disfruta de libertad para modificar la acción que cuenta el libreto.
“Tengo que confesar que me está gustando, sobre todo, porque las villanas o los personajes antagónicos tienen una libertad de hacer cosas que no tienen los protagónicos. He protagonizado durante toda mi carrera y, a veces, me frustraba porque quería hacer cosas y no me dejaban. Me decían: no, Carmen, ¿cómo vas a hacer eso?, eres la buena; eso no lo puede hacer la protagonista. Entonces, ahorita que tengo la libertad de poderme mover con este personaje, de decirle a los directores: quiero hacer esto y me digan que lo puedo hacer ¡Qué es esta dicha! (risas)”, expuso.
“Yo con Catalina no era la típica protagonista que todos vemos llorando y sufriendo, era una chica que empezó siendo prepago y terminó siendo una agente de la DEA. Entonces, he tenido la oportunidad de interpretar a mujeres absolutamente espectaculares en cuanto a la personalidad. Y creo que Lucía San Clemente no va a ser la excepción; va a ser algo muy diferente a lo que han visto y eso me gusta”, agregó.
Pero salirse del molde y evitar que la encasillen no ha sido tarea fácil, por eso le satisface saber que Lucía ya se ganó la admiración de quienes la han visto en acción.
“Ha sido un gran reto, pero ha sido muy interesante porque mucha gente me lo ha dicho: con esa carita que tienes tan dulce que hagas de mala…Y ha sido tan gratificante cuando termino una escena y se me acercan las chicas de vestuario y me dicen: Carmen, ¡qué mala! No puedo creer que lo hayas hecho así. Y les digo: pero, ¿por qué? Ha sido muy bueno ver que si los convenzo a ellos que están ahí, son parte del equipo y han leído los capítulos, voy por buen camino (risas)”, contó.
“Yo decía que después de Catalina quería hacer un personaje antagónico y Dios me escuchó, y aquí estamos en esta producción. Así que me lo estoy gozando desde el primer día y espero gozármelo hasta el final. Nos quedan dos meses más de grabaciones”, añadió.
Además de ser su primer antagónico, interpretar a Lucía ha sido un gran respiro, porque Café con aroma de mujer marcó su regreso a las grabaciones después de un año de encierro en Colombia.
“Regresar al set después de haber estado aislados un año, fue muy bonito, porque aquí en Colombia sí estuvimos encerrados, no podíamos salir a la calle. Fueron pocos los que tuvieron el privilegio de estar en una finca o en un espacio abierto, al menos yo no lo viví así. Entonces, de estar encerrados entre cuatro paredes a poder tomar grabaciones en un lugar como el Eje Cafetero en una hacienda, que la dispusieron para cuidarnos del virus, fue muy bonito. Poder abrir la puerta de la habitación todos los días y escuchar el gallo o al pajarito cantar a las 5 de la mañana, y ver la naturaleza. Yo me sentía en vacaciones, a pesar de que tocaba trabajar. Y doy Gracias por este nuevo proyecto después de lo que hemos vivido, que no ha sido fácil”, expresó.
Su propia historia de amor
También agradece haber llegado al altar meses antes de que la pandemia llegara. Carmen Villalobos y Sebastián Caicedo tuvieron una boda de ensueño en octubre de 2019.
“Menos mal, porque sino no nos hubiéramos casado hasta el día de hoy. En este tiempo descubrimos que hay que tener mucha paciencia, no es fácil. Sebastián y yo ya vivíamos juntos. Él tenía su trabajo, yo el mío; cada uno es un ser individual y nos encontrábamos en la casa al final del día para compartir ciertas horas. Pero eso de pasar 24/7 con tu pareja no es para nada fácil. El que diga que lo es, está mintiendo”, dijo.
“Hay que ser demasiado paciente porque no es fácil estar viendo al otro todo el tiempo: voy a la sala y te veo, voy para la cocina y te veo, voy al cuarto y te veo. Aunque sé que se trata de trabajar en equipo y que si durante la pandemia nos fortalecimos, ya de ahí pa’lante, ya superamos todo, no fue tan fácil, pero aquí estamos felices. Fue una prueba que muchos superaron y otros no”, contó.
Sobre si su corte de cabello tuvo que ver con el look del nuevo personaje antagónico, comentó:
“Sí, me lo corté porque me gusta siempre cambiar de look cuando termino de hacer un personaje. Lo corté recién terminamos y coincidió que cuando entramos a Café la jefe de maquillaje quería un look así, lo quería más rubio. Y yo estaba muy feliz, porque creo que el look influye mucho en las personalidades de los personajes y siempre he estado a favor de cambiar el look. Así que no se asombren si después de esto hay que cortarlo más, pintarlo de rojo o de rosado. Soy camaleónica y me encanta”.
Asimismo, afirma que si vendrán otras villanas en su camino: “Yo creo que sí”.