CAMILA MENDOZA
@camila_mendoza
La vencedora de Nuestra Belleza Latina 2016 comparte detalles de su reinado y habla sobre su incorporación al popular show de farándula El gordo y la flaca
CAMILA MENDOZA
@camila_mendoza
Carismática, femenina y sensual, la dominicana de 5'9" de altura y medidas perfectas, Clarissa Molina se coronó como la reina de Nuestra Belleza Latina VIP, recibiendo el anhelado título de manos de su compatriota Francisca Lachapel y logrando hacer historia en el popular certamen, ya que por primera vez concursantes del mismo país de origen y que representan a la misma cuidad, Nueva York, retienen la corona en dos temporadas consecutivas.
“El hecho de que Francisca Lachapel me entregara este premio significó mucho para mí. Primero, porque es dominicana; y segundo, porque tenemos una amistad increíble. Es como una hermana”, aseguró Molina a pocas horas de ganar el popular reality show transmitido por la cadena Univision.
Opacadas quedaron las bofetadas, polémicas y fuertes rencillas que fueron parte del programa estelar, ya que en su último episodio la nueva soberana cautivó a la audiencia con un sensual y alegre baile, con el que sedujo al público y al jurado liderado por el llamado “zar de la belleza”, Osmel Sousa.
“Fue una temporada muy intensa y llena de polémicas. Por suerte, yo siempre me llevé bien con las chicas y con todas mantengo una amistad. Eso es una gran satisfacción porque no es bueno para el corazón mantener riñas con nadie. Todas nosotras veníamos con un nivel de estrés muy alto. Vivir tantas semanas de encierro, sin comunicación, lejos de la familia y viendo las mismas caras todos los días es muy difícil y eso genera discusiones”, reveló Molina a DIARIO LAS AMÉRICAS.
“Pero mi espiritualidad me ayudó mucho a mantener la calma y conseguir la paz y la armonía que necesité para enfrentar tantos momentos difíciles que allí sucedieron. Sin duda fue un corona bien ganada”, agregó la dominicana que disputó la codiciado título con Catherine Castro, de Puerto Rico; Setareh Khatibi, mexicana de Los Angeles y Bárbara Turbay, colombiana de Miami.
La reina de todos
Clarissa Molina nunca pasa inadvertida, su belleza y espectacular figura también la hicieron ser coronada Miss República Dominicana 2015, triunfo que la hizo merecer el cariño y la admiración de todo su país y de su pueblo, Santiago de los Caballeros, ¿pero qué diferencia tuvo esta corona con la que ya poseía como Miss República Dominicana?
“La corona de Nuestra Belleza Latina significa una carrera profesional, estabilidad para mi familia, tener mi propio lugar en la televisión y comenzar a trabajar en lo que yo quiero hacer. Mi sueño es llegar al corazón del público, y no tengo duda que la preparación que he recibido y que recibiré en Univision me ayudará a lograrlo”.
“Estoy convencida que no importa de dónde uno venga ni la situación por la que uno atraviese, querer es poder y sí se pueden cumplir lo sueños. Con mucha dedicación, disciplina, sacrificio y haciendo las cosas bien se puede llegar a cualquier parte”, aseguró la beldad.
Enfrentando un cambio de vida radical luego de llevarse premios de un valor de $200,000, entre ellos un carro Kia Optima del 2016 y un contrato con Univision durante un año, la dominicana se prepara para dar inicio a intensas jornadas de trabajo, que comienzan con su incorporación al equipo del popular programa de farándula El Gordo y la Flaca.
“Mientras me sigo preparando profesionalmente voy a ser parte de este show. Estoy feliz por eso porque es un grupo de trabajo increíble. Además es un programa en vivo y eso genera una adrenalina que me impulsa a hacer las cosas bien, con empuje y con mucha naturalidad”, aseguró la joven que provee sumarse a la pantalla de forma habitual en las próximas semanas.
Su gran noche
Agitando la bandera de República Dominica y abrazada a sus padres, Molina puso el broche de oro al cierre de la décima edición de Nuestra Belleza Latina VIP, certamen que buscó promover un mensaje de superación en cada una de las participantes, más allá de conseguir un título de belleza.
“Francisca Lachapel (exreina del concurso), dejó el mensaje más motivador del mundo, porque ella viene de un lugar del que es muy difícil salir. Sin embargo, tenía la esperanza de hacerlo, tomó la decisión y lo logró. Yo quiero ser como Francisca. Ella es mi gran inspiración y espero transmitir a la gente un mensaje tan importante como el que ella dejó”, confesó.
El mundo de las reinas de belleza no es fácil, y la recién coronada ya comienza a sentirlo mientras su agenda se llena de compromisos que sin duda afectarán el equilibrio entre su vida personal y profesional. Ella dice estar consciente de esto, pero planea enfrentar el desafío con alegría, responsabilidad y mucha entrega.
“Soy una mujer de fe y estoy segura que Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros. Todo pasa por algo. Ahora comienza un cambio de vida, pero tenía que ser así”, dijo.
Con el anhelo de representar e inspirar a la comunidad latina, Molina aseguró haber asumido la corona con humildad en un conmovedor momento que quedó registrado para la historia, al igual como lo fue el sentido abrazo que se dieron sus padres sobre el escenario.
“Creo que ese abrazo fue el momento más emotivo de la noche. No tiene precio haber podido unir a mis padres y haberlos visto celebrar juntos esta corona sonriéndose el uno al otro. Ese instante fue uno de los más importantes, porque ambos dejaron atrás sus indiferencias y rencillas del pasado por acompañarme y celebrar. Nunca olvidaré esa noche”, finalizó.
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