MIAMI.- El cortometraje Redención, dirigido por Miguel Ángel Liendo y producido por Sagitario en alianza con Mastodonte Film, expone los métodos de opresión que el régimen de Nicolás Maduro ejecuta contra quienes se le oponen y busca inspirar a los miembros de las Fuerza Armada de Venezuela para que cumpla con el juramento de proteger la voluntad del pueblo.
La pieza narra la historia del Teniente Luis Murillo, un militar desilusionado que presencia cómo los organismos de seguridad del Estado intentan secuestrar a su vecina, Ana, una activista opositora. Ante su indignación, y la de otros habitantes de la barriada, Murillo decide cumplir con su juramento y se convierte en el líder de un importante movimiento.
El cortometraje se encuentra disponible en Youtube.
En entrevista para DIARIO LAS AMÉRICAS, Miguel Ángel Liendo, quien reside en México desde hace más de una década, y Corinna Martínez, directora de producción, explicó que los eventos suscitados tras las elecciones presidenciales del 28 de julio lo motivaron a desarrollar el cortometraje.
"En 2017 hicimos un corto que se llamó Resistencia, fue un homenaje al Movimiento Estudiantil que se mantenía en protesta. Eso fue un proyecto que quedó ahí y seguimos con nuestra vida profesional. Pero después de las elecciones nosotros nos inspiramos muchísimo en la coordinación que tuvieron los comanditos y el partido Vente Venezuela, cómo consiguieron las actas y cómo hicieron ese trabajo entre todos los venezolanos. Empecé a sentir una chispa en el corazón de patriotismo y dije: 'Tenemos que hacer algo'", explicó Liendo.
La trama del cortometraje surgió días después, durante una concentración a la que asistió en apoyo a Venezuela.
"La actriz de Resistencia y de Redención, Ana Martín, me dijo: 'hay que hacer algo, hay que hacer otro corto'. Y ahí empezamos a pensar. Escribimos el guion de Redención el 7 de agosto. Tardamos 22 días en preproducir. Firmamos en una noche, y postproducimos y estrenamos. Queríamos hacerlo en un mes. Estábamos en una carrera contra el tiempo", agregó haciendo referencia a que el equipo deseaba lanzar el material a un mes exacto de la celebración de las elecciones.
Producción
Aunque la historia se desarrolla en lo que parece ser una popular barriada caraqueña, la misma fue grabada en México. "Añadimos códigos de sonidos y de luz para que se pareciera más a Venezuela", comentó el director.
Liendo y Martínez señalaron que lo más importante de la producción era que la pieza pudiera visibilizar la problemática que se desarrolló en el país tras los comicios presidenciales.
"Para nosotros como tal lo importante era retratar la crisis que están viviendo en Venezuela. A partir de la elección, todo lo que pasó con la operación tuntún, los secuestros, el terrorismo de Estado, denuncias de violaciones a derechos humanos. Nos parecía algo que debíamos retratar, por eso la parte del secuestro de nuestra activista, de Ana, nos parecía que era el momento crucial que iba a despertar la consciencia en nuestro protagonista. Poner esto y hacer el llamado a los militares a tomar el lado correcto", manifestó Corinna.
Pese a que el proceso de producción se desarrolló en tiempo récord, ambos consideran que el proyecto estuvo bendecido.
"Sentimos que hubo una sinergia y una energía maravillosa alrededor de la producción, porque a partir de que Miguel Ángel dijo que haríamos el corto, todo empezó a conjugar para que las cosas sucedieran. Las personas se sumaron con una pasión y una entrega que no habíamos visto nunca. Un equipo que estuviera tan entregado, tanta gente que quería ayudar pro todos los frentes".
Miguel Ángel recordó que muchos venezolanos que participaron decidieron mantenerse anónimos en los créditos por miedo a las represalias a sus familiares o cancelación de pasaportes. No obstante, explicó que esta razón los impulsó más a sacar adelante el proyecto.
"Traté de escuchar a todo el mundo. Trataba de escucharlos, darle validez y que se reflejara en el corto. Atrapar la energía y unificarla para lograr esto. Fue maravillosa y bendecida, con la cantidad de profesionales, venezolanos, mexicanos y otros países como Australia, Costa Rica y Colombia".
Corinna señaló que para el equipo fue un proceso de catarsis porque a través de una pieza artística podían colaborar a visibilizar la problemática que sufren los venezolanos.
"Era hacer algo que se quedara para la historia y que pusiera de manifiesto la situación que vive Venezuela y que los ojos del mundo continúen sobre ella. Sentíamos que llevar esto a una protesta artística y que pudiera darle la vuelta al mundo, que en todos lados se supiera que era lo que ocurría. Era parte del objetivo".
Próximos proyectos
La receptividad de Redención ha sido orgánica. Ambos aseveran que los recursos financieros, en su mayoría, fueron propios y que muchos de los elementos que utilizaron para el cortometraje fueron donados; por ello, la publicidad que se le ha dado no ha sido grande; pero en redes sociales la producción ha tenido una receptividad positiva.
"Ha sido sumamente conmovedor. Teníamos la incertidumbre de cómo serían los comentarios en redes sociales. Todos los comentarios habían sido justo eso: lloré, cuando pasará esto, banderitas.", comentó Martínez.
"La gran mayoría de los comentarios han sido bonitos y emocionantes. Saber que sí llegamos al corazón de mucha gente. Que la gente lloró, que se conmovió. Estrenamos el corto en una sala de cine en Ciudad de México. Y en la primera función me senté en la escalera y escuchaba a todo el mundo. Se sintió poderoso. Poder escuchar en una sala de cine cómo las personas reaccionaron, yo siento que la reacción de las audiencias debe ser parecida", agregó Liendo.
El proyecto, tal como lo comentó Miguel Ángel, el deseo de continuar explorando audiovisualmente la historia contemporánea de Venezuela; por lo que ambos confían en que vendrán producciones que aborden la realidad del país.
"No podemos pensar en otra cosa. Estamos abocados en convertir este proyecto en algo más grande, con más recursos, que pueda acercar a la comunidad internacional y a los militares. Venezuela en los últimos 20, 30 y 40 años ha acumulado un montón de historias. Hay mucho que contar, hay mucha tela. Son muchas las historias; superan realidades. Hay una cantidad de historias humanas y sociales que valen la pena retratar. Y bien sea en libertad o no, nosotros queremos seguirlo retratando y usar estas plataformas para llevar el mensaje".
Corinna agregó que el compromiso es con el mundo, pues esperan que su trabajo contribuya a evitar que estos regímenes se extiendan. "La tragedia que ha ocurrido en Venezuela, el exilio, el éxodo no debería volver a suceder. Llevar este mensaje a través de estas historias deja en manifiesto que esto ya no debería de existir en el siglo XXI. Sentimos que parte de nuestra responsabilidad de cineastas es plasmar esas voces, que no queden olvidadas, merecen ser contadas".