MIAMI.- Una singular novela inspirada en la biografía de un piloto alemán en la Segunda Guerra Mundial llega de la mano del escritor Bernardo Jurado, quien conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS acerca de la concepción del texto y de su pasión por las historias.

De una familia con tradición de 165 años con oficiales navales, Jurado continuó por esa línea al integrar la Armada venezolana durante varias décadas como capitán de navío. Sin embargo, siempre tuvo interés por la literatura, por el arte de contar historias.

“Mi infancia fue entre intelectuales, artistas, filósofos, diplomáticos y militares. Mi padre, quien también fue capitán de navío, fue un prolífico escritor de 59 obras publicadas, de manera que yo no busqué a la literatura, me temo que ella me perseguía y me enamoró desde aquella época, pero como pasan las cosas en la vida, se requiere de madurez literaria y ella siempre llega en el momento correcto. Hace una década escribo con disciplina, ¡me encanta la invención de la escritura!”, enfatizó el autor.

Fue en 2006 cuando una amenaza directa de Hugo Chávez lo hizo decidir entre quedarse en Venezuela y enfrentar la cárcel o salir del país. Tras vivir más de una década en Estados Unidos, Jurado se dedica a dos de sus grandes pasiones: la navegación y la escritura.

El día en que Hans entró al bar de Gretel

Tal y como explica el autor en su blog personal, el argumento de esta novela gira alrededor del piloto alemán Hans Wunderlich, que “salió a volar en su primera misión de entrenamiento en un Messerchmitt BF-109, el 10 de octubre de 1944, y nunca se supo de él, para aparecer de la manera más inesperada, setenta y tres años después”.

La novela comienza con la presentación del personaje Hans, quien desapareció con apenas 19 años de edad. Desde que Wunderlich entra al bar de Gretel, ubicado en el pueblo de Aalborg, al norte de Dinamarca, comienzan una serie de historias en distintas épocas que muestran la vida del aviador, cuyo cuerpo fue descubierto a principios del 2017, cerrando un enigma de varias décadas.

Como suele ocurrir con esos golpes de inspiración que pocas veces se repiten, el autor conoció la historia, o más bien, la historia llegó a él inesperadamente, mientras leía diarios de la prensa estadounidense.

“Cada mañana antes de las siete, he leído al menos media docena de periódicos de todo el mundo, pero cuando vi la historia, sentí que había sido escrita para mí. En ese instante lo dejé todo y comencé a buscar otras fuentes y conseguí mucha información. Algo me decía que esto tenía tela que cortar, que había mucho de humano y de terrible, que era la apropiada, y al pasar el tiempo todo mágicamente se fue alineando, fue encajando perfectamente”, contó Jurado.

El escritor, que no puede asegurar el momento preciso en que el material biográfico se convirtió en una inspiración para recrear esta historia, encuentra una justificación a través de los propios derroteros de un género tan complejo como la novela.

“El género de la novela, desde mi punto de vista, es el más difícil, y lo que lo hace de esa manera es precisamente no saber en qué punto las historias se convierten en inspiración. La palabra inspiración, que viene del latín inspiratio, significa tener un Dios por dentro. Es difícil esto de ser escritor, porque como les digo a mis alumnos: ‘No siempre estarás inspirado, pero siempre deberás ser disciplinado’. Creo que no somos nosotros los escritores quienes recreamos y conseguimos las historias, son ellas las que nos escogen a nosotros y esta me escogió a mí, sin lugar a dudas, porque no existe un momento, todo en ella para mí fue inspiración, de principio a fin, y lo sigue siendo”, comentó el autor de Divinos, luego humanos.

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Portada de la novela "Volando en el ataúd", del venezolano Bernardo Jurado.
Portada de la novela "Volando en el ataúd", del venezolano Bernardo Jurado.

Si bien Jurado se inspiró en hechos reales para recrear una historia a través de la ficción, tuvo el cuidado de organizar la novela con situaciones que fueran cercanas a la historia real.

“Todo lo que allí escribo hubiese podido pasar perfectamente en la vida de un piloto alemán en la Dinamarca de 1944. Para hacer potable la novela, pues, argüimos a la técnica, a las herramientas que poseemos para que cualquier persona pueda abordarla. Como lo dijera Jorge Luis Borges: ‘Una novela es un sueño guiado’. Y yo agregaría que somos los escritores quienes ayudamos a soñar y disfrutar de la literatura”, explicó.

Tras una extensa investigación, en la que estudió no solo la información biográfica de Wunderlich, sino el contexto de la Segunda Guerra Mundial y el desarrollo de la aviación en los años cuarenta, Jurado encontró un profundo afecto por la cultura danesa.

“Mientras escribía Divinos, luego humanos, en paralelo me tomaba una hora de investigación diaria sobre lo sucedido en Dinamarca y me fui sin querer entrando en ese mar infinito de cosas que desconocía y llegué a investigar en el tiempo los últimos cinco siglos de la historia danesa, y como es de esperar, me volvió a pasar, ¡me enamoré de Dinamarca! Este proceso duró exactamente un año”, indicó el autor, quien también aseguró que hoy en día conoce “más a Dinamarca que a Miami”.

Aunque la novela aborda aspectos técnicos de aviación, el autor asegura que el valor de la historia humana sobresale, lo cual permite que llegue a un lector general.

“La novela está escrita para todo público. Cualquier persona puede leerla, porque más allá de la táctica, es una historia humana donde exploto como interés psicológico al amor, al sexo y la muerte, de manera que es eso lo que la hace encantadora y sencilla”, aseguró el autor.

Un amante de la aventura

Como un conocedor de la navegación y de la aviación, en esta novela se percibe un marcado interés por el viaje, la pasión por explorar, sea a cielo o mar abierto.

“He vivido dieciséis largos años a bordo de buques de guerra, porque fui oficial de la Armada por veintidós años, y de alguna forma sigo viviendo muy cerca de la fuente energética, de esa relación indisoluble entre ella, -la mar- y yo. Creo sentirme en mi ambiente entre los azules: bajo el azul de cielo y sobre el azul del mar”, argumentó el escritor.

Y precisamente es un enamorado de la aventura, pero, sobre todo, de esa experiencia enriquecedora para el espíritu que se adquiere tras años de contacto íntimo con el mar, con las fuerzas de la naturaleza y su lenguaje.

“Ciertamente, las aventuras y desventuras de los verdaderos héroes aeronavales me cautivan, porque he conocido a muchos de ellos en persona durante mi carrera. La experiencia de largos periodos navegando en el inmenso océano, la certidumbre de ser apenas una brizna, una gota minúscula, esa sensación de ser falible ante el embate de las masas de agua y sus circunstancias, hacen de los soldados de plataformas (aviadores y marinos) algo muy especial y lleno de adrenalina, de pasión y honor, de habilidad y miedo, por lo que alguna vez llegó a decir Sir Winston Churchill: ‘Si sentáramos en una misma mesa al más avezado de los marinos, al piloto más audaz o al soldado más valiente, ¿Qué obtendríamos?, ¡pues la suma de todos sus miedos!’”, explicó.

Con el mismo rigor de un militar que se apoya en una férrea disciplina, Jurado sigue una rutina que se ha convertido en una vocación que le es cercana y necesaria: escribir cada día.

“La técnica novelística me apasiona, me cautiva y me subyuga. Yo no me detengo, nunca dejo de escribir y publicar, porque mientras tenga salud este es uno de los pocos oficios que hacemos mejor en la medida en que envejecemos, de manera que ratifico aquello de que envejecer es obligatorio, pero el crecimiento intelectual es una opción, y yo tomé esta opción hace ya bastante tiempo”, declaró.

Por ahora, el autor se concentra en la lectura y toma notas para su próximo libro que, quizás, estará relacionado con las aventuras marítimas. “Mis alumnos, mis amigos y lectores, me han dicho ya por cierto tiempo que escriba sobre el mar y las aventuras. Joseph Conrad fue el precursor de esa materia, de manera que recopilo historias”, confesó.

Para quienes se preguntan cómo el escritor ordena las 24 horas del día para trabajar, investigar y escribir, Jurado revela que comienza en su trabajo en el Puerto de Miami desde las 7 a.m., en el área de operaciones de cruceros.

“Después de las cinco de la tarde, me lanzo a la piscina y nado por más tiempo del que la prudencia ordena, allí medito y me entreno (dos por uno) y estimando las siete, me siento a escribir hasta la media noche. Juego al golf eventualmente y rezo a diario, aunque mi cara de pecador diga lo contrario”, reveló el autor.

“Mi país ha perdido su alma”

En el año 2006, Bernardo se vio obligado a exiliarse después de ser acusado de traición por Hugo Chávez. Ahora, radicado en Miami, no olvida a su natal Venezuela.

“Por mi carrera naval, siempre estuve muy ligado a los Estados Unidos. Tuve un cargo operativo en la Flota del Atlántico en Norfolk y luego fui comandante de una fragata de misiles guiados en Mississippi, tuve 13 operaciones de entrenamiento con la US Navy en la base naval de Rodman, en Panamá, pero llegué a estas costas floridanas después de que Hugo Chávez me acusó de espía de los Estados Unidos y mis opciones eran pocas: la cárcel o el exilio. Vine el 1ro. de febrero de 2006, a crecer y a ser feliz, a trabajar duro y también a disfrutar”, enfatizó Jurado.

Sobre el estado actual de Venezuela, que se encuentra en un proceso electoral orquestado por el régimen de Maduro, se refirió a la necesidad de aprovechar las malas experiencias como un aprendizaje.

“Como católico, considero que esto que ahora pasa es una eterna lucha del bien contra el mal, es una suerte de pacto fáustico que estos lambareros han hecho con el diablo. Mi país ha perdido su alma y me temo que también la cordura, pero no todo es malo, porque lo que ahora pasa para todos, probablemente sea el gran aprendizaje que en la vida se necesita para ser mejores. ¡Esto también pasará y por siempre!”, concluyó.

Como expresó el autor, “la literatura jamás es aburrida y con una copa conversamos mejor”. Por eso, la presentación de su libro tendrá lugar en Il Forno Ristorante, 9350 NW 25 St., en la ciudad de Doral, el jueves 17 de Mayo a las 7 PM, con entrada libre.

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