jueves 16  de  julio 2026
RESEÑA

"El milagro de Madame Kirosvka" se presenta en las tablas de Artefactus

El milagro de Madame Kirosvka se presenta el viernes 17 y sábado 18 de julio, a las 8:30 pm; y el domingo 19, a las 5 pm, en la sala Artefactus, en Miami

Por LUIS DE LA PAZ

MIAMI.- La aristocrática señora Kirovska es una sabia anciana, además de pícara y hábil en el manejo elegante y sutil de quienes la rodean. Tiene un pasado liberal, es excéntrica y carismática, pero como buena dama ilustre, sabe moverse en el mundo con gran clase.

Este es el personaje de Madame Kirosvka, una dama que al sentir que se aproxima el final de su vida, urde un singular plan para cambiar la vida de su joven nieto, pues no desea dejarlo solo cuando ella no esté.

Esto resume un poco la anécdota de El milagro de Madame Kirovska, dramaturgia de Héctor Santiago y dirección de Juan Roca, que se ha estado presentando en Artefactus, la única sala enfocada en el denominado teatro de autor que (tristemente) queda abierta en Miami.

Esta obra es la tercera que el director Roca ha presentado de Héctor Santiago en los últimos meses. Es parte de su proyecto personal de visualizar la dramaturgia de un autor con el que se identifica. Sobre Santiago ha expresado: “Su teatro penetra en los rincones más íntimos del alma humana, explora nuestras heridas, nuestras esperanzas y nuestros anhelos más profundos, y esa capacidad de conmover lo convierte en una voz única”.

En ese acercamiento al alma humana se inserta El milagro de Madame Kirovska, una pieza que precisamente por la belleza del lenguaje trasciende, por la filosofía de vida que comunica el espectador se identifica, comparte y se estremece.

La obra fluye con naturalidad, presentando los distintos rostros de los personajes que intervienen en la pieza, y de otros que son referencias importantes para la historia. La anécdota es simple, pero es la voz, las palabras de la Madame lo que universaliza y le imprime trascendencia a este trabajo. Eso es el arte, convertir lo cotidiano y posible, en algo perdurable, imprimirle un giro a lo anecdótico.

El personaje de Madame Kirovska lo interpreta magistralmente Julie De Grandy. Lo borda, lo incorpora con sutiles gestos, miradas que con un movimiento de la cara, la manera de entornar los ojos, lleva una lección, realza el momento. Es una dama a la antigua, cojea ligeramente y como filosofía expresa que “vivir es aprender”.

La señorona se acerca a una muchacha que lleva una vida libertina en un parque del barrio, la atrae, la lleva a su casa y la “educa”. Le muestra cómo se toma la jarra para servir el té, la posición de los dedos, el movimiento exacto al acercarse a la taza. Le da lecciones precisas: “Se nace mujer, pero llegar a ser una dama se aprende”.

Hace que la Lulú del parque se convierta en Camelia. Poco a poco, a regañadientes primero, luego interesada, la pedestre muchacha adquiere rasgos y presencia. La actriz Dairín Valdés lo desarrolla muy bien. De hecho es un personaje que demanda mucho de su interpretación, pues debe ir mostrando las diferentes capas de su complejo personaje, que va de ser hija de un padre alcohólico y madre mujer de la vida, y ella creciendo en un orfelinato, hasta que luego toma las calles para sobrevivir. Su abuelo marinero (van surgiendo los detalles importantes), conoció años atrás a la Madame Kirosvka.

Las escenas se suceden con fluidez, al final de algunas escenas baja la luz y el personaje dice un pequeño monólogo que ayuda a contextualizar la narrativa.

El actor masculino de esta obra, el nieto de la aristócrata, lo interpreta Dennis Mencía, que mantiene su equilibro todo el tiempo. Su personaje es más estable, sin demasiados desdoblamientos, menos exigente. La Madame se queda con su custodia tras la muerte de sus padres en un accidente.

Ese nieto es arquitecto, tuvo un matrimonio fracasado, de apenas 7 meses, y no demuestra interés en Camelia, a pesar de las gestiones de la abuela, que desde luego, es parte de la esencia de la obra, lo va logrando con astucia. El final de El milagro de Madame Kirovska es predecible. Es una pieza que mantiene su frescura, de hecho un drama lleno de sabiduría de vida y sabias reflexiones: “la gente es cruel con lo que no entiende”.

Juan Roca como director (creo que también se ocupa de la acogedora escenografía que registra la elegancia de la casa de la Madame, y del vestuario), hace un meritorio trabajo, logrando un trabajo que estremece al espectador. La obra tiene mucho texto, numerosos cambios de ropa y se crece con dos canciones de Edith Piaf interpretadas deliciosamente por Julie De Grandy, redondeando un espectáculo total. Una pieza redonda que los amantes del teatro no deben perderse.

El milagro de Madame Kirosvka se presenta el viernes 17 y sábado 18 de julio, a las 8:30 pm. En domingo 19, a las 5 pm., en la sala Artefactus, 12302 SW 133 Ct., en Miami.

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