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MIAMI.-Con su estilo único y penetrante voz, Falete se adueña de las noches de Miami cada vez que pisa los escenarios de la ciudad, entre ellos, el del emblemático Hoy Como Ayer.

El cantante, quien por estos días anduvo por estos lares, conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS sobre su amor por la música, lo que aún le falta por aprender y lo que suele hacer antes de entregarse en escena. Y afirmó que jamás ha preparado una presentación.

“Nunca preparo mis shows. Obviamente, tengo canciones que son inevitables, temas con los que me he dado a conocer en esta tierra y que la gente espera”, reveló el intérprete, quien magistralmente, ha hecho suyos grandes éxitos como Lo siento mi amor y Como una ola, que vibraron en la voz de Rocío Jurado.

El español, quien el próximo marzo regresará con disco nuevo a la Capital del Sol, también expresó su sentimiento hacia los miamenses que siempre lo acogen con cariño, aunque reconoce que es difícil hacer distinción entre quienes aprecian su arte.

“El público de Miami me ha dado todo. Es muy complicado para un artista decir este público es mejor o aquel se entrega más. Aunque sí es cierto que cada cual tiene su forma de expresar su sentimiento. El público de España es muy agradecido, pero exigente, quizás porque me tiene allí, siempre espera más de mí. El de aquí es amor en todos los sentidos, se nota ese calor, esas maripositas en el estómago que se sienten cuando te enamoras, eso es lo que me ocurre cuando llego a Miami”, manifestó.

Pero ¿a qué hora el sevillano descubre cómo será su show si no suele planificarlo? Comentó que la magia ocurre justo cuando elige su atuendo, aunque no antes de embriagarse de cafeína.

“Ese día me levanto y tomo mi cafecito, al rato tomo otro, tomo muchísimo café. Y ahí escojo la ropa. Luego, cuando decido el vestuario, ahí aparece la musa, me inspiro y digo voy a cantar esto y aquello, voy a hacer tal canción en el piano”, explicó sobre su rutina previa a sus espectáculos.

“No suelo salir de casa antes del show. Me fascina cocinar. Creo que es una forma de descargar los nervios y la responsabilidad, así que me pongo a cocinar y limpio si tengo que hacerlo. Hago cosas cotidianas como cualquier persona”, agregó.

Figuras como Chavela Vargas, Rocío Jurado, Lola Flores, Juan Gabriel, Liza Minnelli, Luciano Pavarotti, entre tantas otras, han nutrido la fuerza interpretativa de Falete, quien descubrió desde temprano que adaptar piezas para impregnarles su esencia era su pasión.

“Versionar siempre me gustó y un día me propuse hacer míos los grandes éxitos. Y me dije que los cantaría como los sentía. Pero desde el primer momento me planteé, y creo que lo he hecho con muchísimo respeto, no destrozar ninguna canción. Si yo sé que en mi voz, o en mi forma de interpretar, un tema no va a quedar bonito, yo no lo hago”, señaló.

Quien se describe como un ser intenso, asegura que ha despertado pasiones y polémicas, porque simplemente eso suele suceder “cuando alguien importa”.

“Creo que cuando pasas desapercibido, no interesas ni para bien ni para mal. Pero cuando levantas esa admiración, esa curiosidad o ese no me gusta, pues ahí ya viene con todo”, dijo.

Precisamente, su personalidad va muy acorde con la música que interpreta: flamenco y coplas.

“Soy muy pasional, muy visceral. Si quiero, es de verdad; odiar no, porque no me educaron en esa maldad. Si no quiero, pues no quiero. Igual que canto una canción de amor y me derrito del gusto, canto una de desamor y me ripio”, afirmó.

La sensibilidad artística sale a flor de piel cuando habla de ese sentimiento que ha impulsado su obra.

“No se puede vivir sin amor, en general, amor a los padres, a la profesión, a la pareja, a una flor, a un sabor. Creo que es el motor del mundo, y ha jugado en mi vida un papel súper importante. Y así será hasta que deje este mundo, porque yo me enamoro hasta de una piedra”, manifestó.

Ese amor que siente por la música lo motiva a dejar todo en el escenario, aunque la vida le ha enseñado que siempre debe guardar algo para la próxima ocasión.

“Quizás con 20 años era un toro desbocado, pero ya no, porque los excesos pasan facturas. Hay que conocer las limitaciones. Ha habido ocasiones que he entregado tanto en un show que al día siguiente me ha costado la misma vida repetirlo. Entonces ahora doy el 100 por ciento, satisfago a mi público, pero siempre me guardo un poquito de tinta en el tintero”, explicó.

A la pregunta sobre si su puesta en escena dista de la realidad, Falete insistió:

“Soy tal como me muestro en el escenario. Tengo mucho carácter, creo que soy buen hijo, buena pareja, soy amigo de mis amigos. Tengo miles de defectos como cualquier ser humano. Y pienso que quien no reconoce sus defectos y solo se tira flores, es un estúpido”.

Asimismo, recalcó que aún tiene mucho que aprender profesionalmente, porque el artista necesita reinventarse para mantenerse vigente.

“Tengo que seguir aprendiendo a cantar, eso me queda muy claro. Soy muy exigente y nunca estoy conforme con nada”, apuntó.

“Me falta mucho. Y, además, pienso que el artista que cree que ya lo sabe todo y que lo ha hecho todo, está acabado, cuenta con muy poco recursos, es alguien que la gente va a olvidar muy pronto. Yo todavía tengo tanto que aprender que siempre voy a sorprender para que nunca me olviden”, añadió.

Justamente ser recordados es uno de los grandes anhelos de los virtuosos. Y Falete no es la excepción.

“Soy un artista del pueblo. Las divas, los divos, las estrellas están en el cielo. En la tierra todos somos iguales. Así quiero que me recuerden, como alguien que antes de ser artista es persona. Alguien que ha aportado algo, desde su lado más humilde, al difícil y, a la vez, bello mundo de la música”.

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