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MIAMI.- Tras un merecido descanso de ocho meses que le sirvió para viajar y disfrutar de su familia y su pequeño hijo, la periodista Gloria Ordaz se siente feliz y realizada en su nuevo hogar, Telemundo 51, desde donde llega cada tarde a las pantallas para presentar el noticiero que ostenta el primer lugar en el gusto de la audiencia. La presentadora conversó con DIARIO LAS AMÉRICAS sobre su profesión y sobre su nuevo rol que hoy toma prioridad en su vida: ser madre.

¿Cómo han sido estos primeros meses en Telemundo?

Han sido maravillosos, porque me reencontré con colegas que conozco hace muchísimo tiempo, que coincidíamos cubriendo las mismas historias, aunque estábamos en cadenas distintas. Me han hecho sentir muy bien, como en casa. Tuve una acogida muy calorosa por parte de todos mis compañeros de trabajo. Y me gusta mucho, porque es un equipo que sabe muy bien lo que quiere y conoce muy bien nuestra audiencia. Los niveles de audiencia de Telemundo 51 son número uno. Estamos enfocados en satisfacer las necesidades informativas de nuestros televidentes del sur de la Florida.

¿Cómo es el día a día de una presentadora de noticias?

Mi día comienza con mi niño y leyendo noticias, porque eso es algo que se lleva en la sangre. Cuando me levanto quiero saber que está pasando, qué dijo el presidente Donald Trump; que están diciendo las grandes cadenas; que se está comentando aquí en Miami y en los condados que cubrimos. Luego cuando llego en la tarde a la estación es como una especie de maratón: correr a maquillarme, peinarme y estar lista. Después, los titulares, escribir lo que nos asignan, porque nosotros, los presentadores, también escribimos; nos compartimos el noticiero con los escritores, y tratamos de hacer todo lo más rápido posible para arrancar en vivo a las 5 p.m.

¿Cómo ha cambiado el rol del presentador de noticiero?

Nosotros escribimos mucho, no sólo las presentaciones que hacemos de los reporteros, también hacemos los voice over, que son las pequeñas capsulas informativas que llevan video. Estamos muy involucrados. Los titulares los escribimos nosotros y también los avances que salen después de los comerciales. Y, por ejemplo, si nos dan algo que sentimos que no está escrito a nuestra manera, tenemos toda la libertad de cambiarlo y ponerlo a nuestro modo de decir las cosas, porque cada persona tiene su estilo.

¿Por qué escoges la televisión como medio para ejercer el periodismo?

Para mí la televisión es mágica. Siento un gran respeto por el periodismo escrito. De hecho, no veo televisión, mi fuente de informarme es la escrita. Tengo una fascinación por utilizar las imágenes y describirlas, y también por el tema de la edición que es un complemento que ayuda a crear esa magia que cautiva al televidente. Me gusta mucho explotar una imagen y narrarla para atraer al televidente. Cuando veo la televisión, siento que conozco a esa persona, es como si estuviera en mi casa. Me gusta muchísimo el periodismo televisivo.

¿Crees que la naturaleza dramática de la televisión modifique en algo la esencia del periodismo?

Hasta cierto punto, la inmediatez. Sobre todo, en nuestros noticieros, que disponemos de media hora. Es difícil, a veces, escoger qué se va a informar entre tantas noticias que llegan a una sala de redacción. Pero hay que elegir, porque el tiempo es limitado; no es como en las grandes cadenas de noticias que informan 24 horas y tienen todo el tiempo para extenderse en un tema específico. Pero la esencia del periodista es la misma cuando eres un periodista de verdad, de carrera: la objetividad, ser imparcial y contar las cosas simplemente como son. Yo diría que la televisión requiere de un poder de síntesis para contar las cosas. Y hay que aprender a explotar la imagen que se muestra. No creo que se pierda la objetividad en la televisión, a veces, sacrificamos información por cuestión de tiempo.

Los tiempos han cambiado y con ello las prioridades de los medios que ahora son dictadas por esa necesidad de mantener niveles de audiencia, ¿cómo es ese proceso de elegir qué sale al aire o no?

Nos reunimos unas cuatro veces al día. Una de las cosas que más me gusta de mi profesión es que no sabemos lo que vamos a encontrar el próximo día. Todo es basado en el interés de la audiencia, por eso hay que conocerla muy bien. Claro, hay noticias de mayor envergadura, de nivel nacional o mundial y las tenemos que dar, guste o no, porque nuestro compromiso y responsabilidad es informar. Pero hay una lista de historias de la que tenemos que seleccionar, y nos basamos en lo que quieren ver nuestros televidentes. Y eso toma tiempo, a través de los años, uno va conociendo y también hay estudios que permiten saber esa información. Hoy en día, los comentarios en las redes sociales y lo que la gente comparte también ayudan a saber cuáles historias gustan más y cuáles no.

¿Mantienes el mismo idealismo que tal vez te atrajo a la profesión?

Yo sí lo mantengo y lo de defiendo. Desafortunadamente, hoy los falsos periodistas, y yo los llamo así, los llamados blogueros, hacen que la gente se confunda. Hay que tener mucho cuidado a la hora de distinguir entre una persona que crea un blog y nosotros, los periodistas, que conocemos la ética profesional, lo que se debe hacer y lo que no. El periodismo es una carrera muy bonita, que respeto muchísimo, mediante la cual podemos hacer el bien, lograr cambios, destapar un caso de corrupción… A través de los años, hemos visto tantos casos donde la labor periodística ha logrado cambios. Los periodistas somos poderosos, cuando ejercemos con respeto, objetividad y amor a la profesión, como debe ser.

Sales de Univision por recortes después de 11 años de trabajo, ¿cómo te sentiste cuando supiste que ya no pertenecerías al equipo?

Me sentí decepcionada; me imagino que como cualquier persona que haya entregado más de una década a una carrera, que haya trabajado con mucho esfuerzo y se haya ganado con tesón la confianza y el respeto de la comunidad, porque esto es un trabajo en el que uno se va ganando la confianza del televidente con los años, poco a poco. Pero ese mismo día, me di cuenta de que no hay mal que por bien no venga. Y a veces uno necesita cambios, que si no los toma por voluntad propia, el destino los pone en el camino. Me sentí decepcionada, más que todo, porque todos esos años de trabajo se borran y uno se convierte en un número. Aunque los conocimientos nadie te los quita; la carrera y lo que has hecho, nadie te lo puede quitar. Podrías perder el trabajo, pero no lo que eres: tu esencia, eso no se borra. A la larga, ha sido para bien y para crecer en mi carrera y personalmente. Ese descanso de ocho meses me vino muy bien. Lo pasé con mi niño, con mi familia, viajé, compartí con mis amigos. Hice cosas que por 13 años no había podido hacer, porque esto es una carrera que demanda mucho, y uno toma vacaciones cuando puede, no cuando quiere.

¿Te sientes en un mejor lugar ahora?

Me siento donde tengo que estar. Quizás no hubiera tomado la decisión por mí misma, porque a veces uno se acomoda, uno está bien sin necesidad de ese cambio. Me siento feliz, realizada.

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Gloria Ordaz y su pequeño Diego Alejandro, que cumple dos años en junio.
Gloria Ordaz y su pequeño Diego Alejandro, que cumple dos años en junio.

¿Cómo ha cambiado tu vida tu pequeño de 2 años, Diego Alejandro?

Me cambió en todo, soy otra persona. Cambiaron mis prioridades. Para mí lo más importante es mi hijo y mi familia y, por supuesto, mi trabajo. Es un amor desmedido, es algo que es difícil describirlo con palabras, porque el sentimiento y la pasión, la compasión, hasta la lástima que uno siente por un hijo, es algo muy grande y maravilloso, que cambia la vida por completo. En ese tiempo que no estuve trabajando, igual me levantaba todos los días sonriendo porque tenía a ni niño, que en ese momento tenía 10 meses. Sí quisiera tener otro bebé, si Dios lo permite. Creo que es importante que tenga un hermano. No quiero que sea el único que tenga que cargar conmigo cuando sea viejita (risas).

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Gloria Ordaz, presentadora de Noticiero Telemundo 51, posa junto a su familia durante unas vacaciones en Cabo San Lucas.
Gloria Ordaz, presentadora de Noticiero Telemundo 51, posa junto a su familia durante unas vacaciones en Cabo San Lucas.

¿Cómo te divides entre el trabajo y la familia?

Bueno, mis jefes en Telemundo 51 son quienes me dividen (risas), porque ellos son quienes dictan mi horario. Mi vida es sencilla: mi trabajo y mi familia. Mi esposo y yo tratamos de tomarnos unos días nosotros solos, después con el niño. Gracias a Dios tenemos ayuda y podemos irnos un fin de semana.

 

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