MIAMI.- La creciente marea de visitantes ha llevado a las autoridades de Fujiyoshida, una localidad de Japón situada a los pies del monte Fuji, a tomar una decisión drástica: la cancelación definitiva de su tradicional festival de los cerezos en flor.
Tras diez años de celebración, el evento sucumbió ante un volumen de turistas que el gobierno local ha calificado de inmanejable, priorizando la dignidad y el bienestar de sus habitantes por encima del atractivo mediático de la zona.
Colapso de la convivencia local
El alcalde de la ciudad, Shigeru Horiuchi, manifestó un profundo sentimiento de crisis al explicar que el paisaje idílico de la primavera boreal se ha transformado en una pesadilla logística y social.
"Para proteger la dignidad y el entorno de vida de nuestros ciudadanos, hemos decidido poner fin a este festival que lleva celebrándose diez años", declaró.
Según el gobierno municipal, la afluencia masiva no solo derivó en atascos crónicos y acumulación de basura, sino que escaló hasta lo que calificaron como niveles de incivilidad alarmantes.
Los residentes denunciaron situaciones extremas, como turistas que irrumpían en viviendas privadas para usar los aseos sin permiso o que incluso llegaban a defecar en jardines particulares, reaccionando de forma hostil cuando se les llamaba la atención.
Esta medida se suma a otros intentos previos de Japón por controlar el comportamiento de los viajeros en busca de la "foto perfecta". Cabe recordar que en 2024 se instaló una gran barrera negra en un punto emblemático para bloquear la vista del monte Fuji y disuadir a quienes bloqueaban el tráfico o aparcaban ilegalmente.
Aunque el festival queda oficialmente suspendido para proteger el entorno de vida de los ciudadanos, la ciudad mantiene la guardia alta ante la previsión de que el flujo de visitantes continúe siendo masivo durante los meses de abril y mayo.
FUENTE: AFP